Los matemáticos David Stewart y David Cushing, de la Universidad de Manchester, se propusieron un reto tan curioso como complejo: descubrir si existe un número mínimo de boletos que garantice obtener un premio en la lotería. Para ello recurrieron a la geometría finita, aplicando sus cálculos al sistema de la Lotto británica, donde la probabilidad de ganar el bote es de una entre 45 millones. Su meta era comprobar si el azar puede doblegarse con matemáticas.
El modelo que diseñaron se basa en una estructura conocida como plano de Fano, utilizada para organizar combinaciones numéricas de manera que todas las posibles queden cubiertas. Con tres planos de Fano y dos triángulos adicionales, lograron crear un patrón en el que, al menos, dos números de cada sorteo coinciden con uno de los billetes adquiridos. De esta forma concluyeron que hacen falta 27 boletos para asegurarse un premio.
Mathematicians find exact number of tickets needed to win in UK lotteryhttps://t.co/k61pIqW4Nr
Cada billete tiene un precio de dos libras, lo que implica invertir 54 libras en total (unos 65 euros). No obstante, los investigadores aclaran que el método solo garantiza obtener un premio, no beneficios económicos. En las pruebas realizadas, los resultados fueron modestos: principalmente reintegros o participaciones adicionales, con una probabilidad de recuperar el dinero inferior al 1 %. En definitiva, las matemáticas no logran vencer a la suerte.
Aun así, el estudio ha despertado interés en el ámbito tecnológico. Para resolver el problema, los autores utilizaron Prolog, un lenguaje de programación creado hace medio siglo que sigue siendo útil en campos como la inteligencia artificial. Gracias a esta herramienta demostraron que no es posible reducir el número de boletos sin dejar combinaciones fuera. Su conclusión: aunque el cálculo asegure un premio, la fortuna sigue siendo impredecible.
Los matemáticos David Stewart y David Cushing, de la Universidad de Manchester, se propusieron un reto tan curioso como complejo: descubrir si existe un número mínimo de boletos que garantice obtener un premio en la lotería. Para ello recurrieron a la geometría finita, aplicando sus cálculos al sistema de la Lotto británica, donde la probabilidad de ganar el bote es de una entre 45 millones. Su meta era comprobar si el azar puede doblegarse con matemáticas.