¿CUÁNTO SABES DEL SORTEO?

La Lotería de Navidad no es cosa solo de modernos: historia del Sorteo

Nació como medio de llenar las arcas públicas, en una época en la que no había bolas, los loteros eran hombres y los protagonistas, los "niños de la peste y la suerte"

Foto: Niños de San Ildefonso, en una imagen de archivo (EFE)
Niños de San Ildefonso, en una imagen de archivo (EFE)

El Sorteo de la Lotería de Navidad es el día más especial del año para los supersticiosos, para los que se entusiasman con la Navidad y para cualquiera que viva de la ilusión de poder hacerse con un premio que le ayude a tapar algún agujero que otro. Pocos son los que se resisten a comprar un décimo de lotería y, pendientes de la televisión y de internet, sueñen con que los niños de San Ildefonso cantan su número o que, al comprobarlo en internet, se lleven la sorpresa de que han resultado agraciados con algún premio.

Desde 1812 hasta ahora y sin interrupción -ni siquiera por la Guerra Civil- este famoso evento ha llevado la alegría a millones de casas cada 22 de diciembre. Aunque no siempre se celebró este día. El primer sorteo oficial tuvo lugar un 18 de diciembre en Cádiz, con motivo de la Proclamación de la Constitución, y su origen procede de la llamada Lotería Primitiva de Madrid que se instauró mediante un decreto del Marqués de Esquilache en 1763, bajo el reinado de Carlos III.

El objetivo de la Lotería no era más que el de ingresar dinero en el erario público

El objetivo de la Lotería no era más que el de ingresar dinero en el erario público con la "complicidad" de los ociosos contribuyentes y equilibrar el desajuste presupuestario provocado por la guerra de los Siete Años. En este sentido, las normas de la nueva modalidad de lotería estipulaban lo siguiente:

"Las cortes Generales y Extraordinarias de la Nación, enteradas del proyecto que les fue presentado de una Lotería que se ha de denominar Nacional, y ha de ser igual a la que hace muchos años se halla establecida en Nueva España, se sirvieron autorizar al Consejo de Regencia de España e Indias para que lo llevase a efecto del modo que considere más útil y conveniente".

En el mismo texto, Se explicaba su objetivo: "En consecuencia, S.A. considerando que éste puede ser un medio de aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes, y atendiendo a que los fondos que se versen en este juego, sean manejados con fidelidad, sin agravio ni perjuicio del público interesado".

Las bolas no siempre existieron

Pero no fue hasta 1892 cuando comenzara a llamarse Sorteo de Navidad para acabar convirtiéndose en el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, tal y como hoy lo conocemos. Asimismo, y como nota curiosa, es reseñable que en 1913 se implantara el revolucionario sistema de bolas y bombos que aún se mantiene en la actualidad, dejando atrás a los viejos números impresos en papeles.

En este sentido, el Archivo Histórico Provincial de Cádiz muestra como "documento destacado del mes" la escritura notarial que atestigua por primera vez el uso del método de la extracción de bolas de un bombo para el sorteo de la Lotería Nacional, que nació en Cádiz en 1812.

Lotería de hombres

Hace aproximadamente dos siglos, en 1817, en España había 497 administraciones de lotería de las que veinticinco estaban en el casco antiguo de Madrid y cinco en el casco urbano de Barcelona. Y, por supuesto, casi todas ellas regentadas por hombres, tal y cómo correspondía a la época, excepto dos, una en Barcelona y otra en Murcia gestionadas por mujeres.

Doña Manolita (Wikimedia Commons)
Doña Manolita (Wikimedia Commons)

A mediados de los noventa, la Lotería se había hecho tan famosa, que incluso que incluso la coplera valenciana Conchita Piquer acompañada del maestro Quiroga, le dedicó una habanera al sorteo bajo el título "Mañana Sale" en donde incluso citaba a la ya popular administración de Doña Manolita.

Ahora, dos siglos después, el próximo día 22, el sorteo volverá a realizarse por el sistema tradicional que consiste en dos bombos, uno para números y otro para premios, con una duración de tres horas y media, un tiempo en el que millones de personas de diversos países coincidirán en un mismos sueño: cambiar su suerte.

Un día antes, el 21, vuelve a cumplirse con la liturgia de recontar públicamente las bolas, los números y los premios que componen el sorteo, que desde 2012 se celebra en el Teatro Real, tras pasar por el Palacio de Congresos y el salón de sorteos de Guzmán El Bueno. En 1763 se celebró en la Plaza de San Ildefonso y en otras ocasiones en el Ministerio de Economía y Hacienda y en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Niños de la peste y la suerte

Los protagonistas indiscutibles de "el día de la salud" son los niños de la Residencia Internado San Ildefonso que, año tras año, se encargan de cantar los números elegidos por el azar. La actual Residencia fue inicialmente el Colegio Municipal de San Ildefonso cuyo origen data de las guerras y la peste que asolaron Castilla desde mediados del siglo XIV hasta mediados del XV.


Ideada como una institución educativa benéfica destinada a dar refugio, ayuda y educación a los niños más desfavorecidos fue desde el principio sostenida por la Villa de Madrid. Y hasta 1973 no se admitió la entrada de alumnos procedentes de otros lugares y siempre varones, hasta que en 1981 ingresaron las primeras niñas. Tras la entrada en vigor de varias leyes en materia de menores, la institución se dividió en dos: el colegio público de San Ildefonso y la Residencia Internado San Ildefonso.

Es esta última la que sigue acogiendo a niños de los estratos sociales más desfavorecidos y dando continuidad a la tradición de cantar la Lotería. La costumbre de cantar los números nació el 9 de marzo de 1771 cuando, por primera vez, el alumno Diego López participó en el sorteo.
Lotería de Navidad

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