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La salida de las grandes ciudades también se traslada a la abogacía de élite
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Movilidad de trabajadores

La salida de las grandes ciudades también se traslada a la abogacía de élite

Los datos de intercambio entre sedes nacionales de los despachos top apuntan a que en los últimos cinco años Madrid y Barcelona han recibido menos abogados de los que han enviado a oficinas regionales

Foto: Los despachos comienzan a notar las salidas de abogados de Madrid y Barcelona. (Ana Beltrán)
Los despachos comienzan a notar las salidas de abogados de Madrid y Barcelona. (Ana Beltrán)
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Madrid y Barcelona siguen siendo el epicentro de la abogacía de los negocios en España, no por casualidad son capital de dos comunidades que representan el 40% del PIB del país, pero desde la pandemia ha crecido el interés de los propios abogados por abandonar las sedes centrales para buscar acomodo en otras provincias. La tendencia es reciente, pero sostenida, y empieza a dejar huella en las estructuras internas de los grandes despachos.

Así lo evidencia la información consultada por El Confidencial a partir de seis de las principales firmas de servicios profesionales y grandes despachos de abogados, que han compartido sus datos de movilidad interna entre 2020 y 2025. La conclusión es clara: solo dos de ellas han conseguido que sus oficinas centrales atraigan más abogados de los que pierden frente a sus sedes periféricas; en el resto, el saldo es negativo o prácticamente plano.

Y no es un fenómeno aislado dentro de la abogacía. La estadística oficial de movilidad laboral de la Agencia Tributaria confirma que en 2024 casi 237.000 trabajadores cambiaron de territorio, un máximo histórico y un salto significativo respecto a los 166.000 movimientos registrados en 2019, justo antes de la pandemia.

Madrid y Barcelona, que tradicionalmente actuaban como polos de atracción, han vivido en los dos últimos años un vuelco: sus saldos netos de entradas y salidas son prácticamente nulos por primera vez desde que hay registros. En 2024, Madrid perdió 54.500 trabajadores y ganó 55.271; Barcelona envió 30.295 y recibió 30.475. El modelo se está dando la vuelta. Y la abogacía de élite lo refleja con precisión casi quirúrgica.

Los despachos pierden talento en la sede principal

El análisis de los datos internos de las firmas —que solicitan permanecer en el anonimato— revela un patrón homogéneo: los movimientos desde Madrid y Barcelona hacia sedes regionales han aumentado de forma notable desde 2020, mientras que las entradas hacia las oficinas centrales se han estancado o retrocedido.

Entre 2020 y 2025, las sedes madrileñas de los bufetes acumularon 119 salidas frente a 112 entradas, mientras que las de Barcelona registraron 78 salidas por solo 52 llegadas

En conjunto, los seis despachos analizados muestran un desplazamiento neto de talento desde las dos grandes ciudades hacia oficinas regionales. Entre 2020 y 2025, las sedes madrileñas acumularon 119 salidas frente a 112 entradas, mientras que las de la Ciudad Condal registraron 78 salidas por solo 52 llegadas. El volumen total de movimientos es relativamente contenido, pero la tendencia es inequívoca: las dos principales capitales jurídicas del país pierden más abogados de los que captan.

Hay que tener en cuenta, además, que los datos aportados por los despachos reflejan en su mayoría traslados definitivos. Solo uno de ellos incluye los datos de secondments —movilidades temporales de entre seis meses y un año dentro del país—, mientras que otro combina cualquier tipo de desplazamiento.

Un ejemplo ilustrativo: uno de los grandes bufetes del mercado ha enviado en este periodo 21 abogados desde Madrid a Barcelona, pero solo ha recibido 11 en el sentido contrario. Su oficina barcelonesa muestra un equilibrio perfecto (7 salidas y 7 llegadas), lo que implica que la sede principal es la que está perdiendo peso relativo.

“Madrid es, y seguirá siendo, uno de los grandes referentes jurídicos a nivel nacional y una plaza imprescindible para la excelencia profesional. La concentración de grandes despachos, instituciones y oportunidades de networking aquí es única”, asegura Celia Herrero Cantó, coordinadora de Abogacía Joven ICAM.

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No obstante, la letrada advierte de que “las trayectorias personales y profesionales no son estáticas. Hay circunstancias personales, familiares o de otra naturaleza que pueden llevar a un compañero a optar por otras plazas en momentos determinados”. De hecho, el colegio ha puesto en marcha el “Plan Impulso Joven ICAM”, un paquete de medidas estratégicas diseñado para apoyar el emprendimiento, facilitar el inicio de la actividad y ofrecer herramientas tangibles que ayuden a los jóvenes abogados a consolidar sus carreras en Madrid.

Volverás a región

El fenómeno no es nuevo. En la literatura, Juan Benet lo describió en Volverás a Región como ese impulso casi biológico de regresar al territorio que nos define. Hoy, ese concepto se ha convertido en un fenómeno que se reproduce en los trabajos de élite intelectual, también en la abogacía. Letrados que rondan la treintena han empezado a abandonar Madrid, no por falta de oportunidades, sino por la imposibilidad de construir allí un proyecto vital. Vivienda inasumible, conciliación improbable y el deseo de volver a la tierra —la propia o la de la pareja— están detrás de una tendencia que se acelera año a año

La trayectoria de Matilde Sánchez Ballestero, 36 años, evidencia que el retorno a regiones no implica renunciar a responsabilidad ni a complejidad jurídica. Graduada en ICADE y formada durante años en litigación civil, penal y concursal en Andersen y más tarde en Pérez-Llorca, decidió iniciar un cambio de especialización cuando surgió una oferta confidencial en Extremadura para liderar el departamento jurídico de una compañía en expansión. “Tenía activada en LinkedIn una alerta de empleo en Extremadura desde que empecé a trabajar, pero jamás pensé que una posición de este nivel pudiera surgir”, explica.

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El movimiento no respondió a un deseo de simplificar su carrera, sino a un salto en liderazgo: hoy dirige el área jurídica de Vítaly, un grupo con presencia nacional y servicios centrales en Badajoz. “No me cambié para bajar el listón; soy ambiciosa y no habría dado un paso atrás”, resume. El trabajo combina crecimiento inorgánico, M&A y funciones estratégicas corporativas: “El reto profesional es enorme. Veo la empresa desde todos los ángulos, no solo desde la perspectiva litigiosa.”

El factor territorial influyó, pero de forma racional, no emocional: calidad de vida, vivienda razonable y un ecosistema profesional más cohesionado. “Estar cerca de mi familia fue clave, pero también comprobar que aquí la exigencia es la misma. La diferencia está en todo lo que te rodea: la vida es más manejable y el entorno más humano.”

De LaLiga a una empresa y su propio despacho

Julio Carrillo, de 32 años, encadena una trayectoria marcada por operaciones complejas y exposición internacional. Tras iniciar su carrera en el área mercantil —primero en una boutique y más tarde en Garrigues— pasó a la división tecnológica de LaLiga, donde participó en el despliegue de proyectos de alto impacto ligados a la lucha contra la piratería y al desarrollo de productos de datos. “Liderábamos contratos con la Serie A italiana, el COI o los Angeles Clippers; el volumen ya era considerable”, recuerda.

A pesar de esa proyección, la logística diaria era inviable: semanas enteras residiendo en un hotel frente a la sede de LaLiga y desplazamientos constantes entre Madrid y la Comunidad Valenciana. “Ese ritmo no era compatible con formar una familia”, afirma. Fue el punto de inflexión que aceleró la decisión de salir de Madrid y asentarse en Denia.

Hoy trabaja como legal counsel para una compañía europea con operaciones en EMEA, Oriente Medio y Asia, una posición que compagina con el proyecto que ha fundado por su cuenta, CB Legal Services. Su valoración del cambio es clara: “Aquí la primera pregunta en una evaluación no es cuánto has facturado, sino cómo estás. No eres un número.” Con teletrabajo estructurado y una vida estable en Denia, resume así el paso. “He mantenido el nivel profesional y he ganado margen para vivir con más oxígeno.”

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En otros casos, como el de Héctor Fernández Valdés, 28 años, la pandemia fue el detonante. Llegó a Madrid para especializarse en fiscal, pero el confinamiento en un piso interior y el precio de los alquileres le hicieron replantearlo todo. “Me di cuenta de que quería estar cerca de mi familia”, cuenta. Encontró una oportunidad en Ontier en Oviedo, donde ahora trabaja en fiscalidad internacional conectado con equipos de Madrid y Sevilla. “Los asuntos son igual de complejos, pero la calidad de vida en Asturias es incomparable.”

Otro abogado, de 31 años, prefiere mantener el anonimato. Su carrera se desarrolló en Madrid, entre firmas nacionales e internacionales, hasta que decidió mudarse a Valencia para incorporarse al departamento legal de una empresa. “Económicamente tenía más sentido vivir allí: los alquileres en Madrid eran imposibles”, explica. La decisión estuvo también condicionada por su pareja, valenciana, y por una cuestión de conciliación. “No sé si volveré algún día, pero en Madrid el salario se te iba en un 60% en vivienda. Era insostenible.”

Madrid y Barcelona siguen siendo el epicentro de la abogacía de los negocios en España, no por casualidad son capital de dos comunidades que representan el 40% del PIB del país, pero desde la pandemia ha crecido el interés de los propios abogados por abandonar las sedes centrales para buscar acomodo en otras provincias. La tendencia es reciente, pero sostenida, y empieza a dejar huella en las estructuras internas de los grandes despachos.

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