Sin cantera suficiente: el rinoceronte gris que cornea a la abogacía de los negocios
Cada vez hay menos estudiantes de Derecho, y no todos estudian el máster de acceso al acabar la carrera, a lo que se suma la falta de relevo para la generación mayor de 45 años
El rinoceronte gris es un concepto acuñado por la autora norteamericana Michele Wucker que se refiere a esos riesgos que sabemos que se avecinan, pero que no hacemos nada para solucionarlos. El relevo generacional en la abogacía es uno de ellos. Los datos confirman que no existe un relevo profesional a partir de los 45 años y el número de estudiantes del máster de acceso revela una realidad incómoda: menos de la mitad de los graduados en Derecho opta por preparar la prueba de acceso y escoge otro camino profesional. El resultado es una bomba demográfica que parece difícil de desactivar.
Los números son claros al respecto. En primer lugar, la pirámide poblacional de abogados censados muestra una peligrosa forma de rombo, con la mayor parte de abogados concentrados entre los 45 y los 60 años y con menos jóvenes entrando que puedan reemplazarlos. "Esto tiene un efecto inmediato sobre la estrategia de las firmas, que –de los tres mercados en los que compiten– el mercado de profesionales se está volviendo crítico y escaso. Menos abogados disponibles implica más presión salarial, más rotación y un apalancamiento operativo más frágil. El riesgo no es solo la escasez de talento, sino la distorsión del propio modelo económico y cultural de la abogacía de negocios", explica José Luis Pérez Benitez, socio de la consultora BlackSwan.
"El propio concepto de partnership, como propiedad temporal, en el que los socios de hoy puedan ser sustituidos por los socios del futuro se está viendo afectado", añade el consultor, que considera que a medio plazo veremos estructuras menos sostenibles y con menor capacidad de renovación generacional si no se corrige esta tendencia. Un problema que afectará en primer lugar a firmas medianas y boutiques, donde los muchos socios con idea de jubilarse no van a encontrar un fácil relevo en sus propias firmas que pueda dar lugar a la figura de socios jubilados capitalistas. "No parece que la entrada de inversores externos en el sector pueda dar solución a este problema", añade.
Este problema de relevo generacional llega en plena irrupción de las herramientas de Inteligencia Artificial (IA), que ya están dotando de una mayor eficiencia a los despachos y, por tanto, puede derivar en una menor contratación de juniors que antes hacían ese trabajo de menor valor añadido. ¿Cómo conjugar esa necesidad de eficiencia y, a la vez, de garantizar la sostenibilidad y continuidad de la firma? ¿Es el momento de hacer una reflexión sobre el modelo actual?
La apuesta por la IA… o por los juniors
"Sin duda, sí es el momento de una reflexión profunda sobre el modelo actual", señala el socio de BlackSwan. "La inteligencia artificial está introduciendo un cambio estructural en la forma de trabajar y aprender dentro de las firmas. La IA ya asume gran parte de las tareas de revisión, documentación o análisis jurídico que servían de campo de entrenamiento para los abogados más jóvenes".
Para el consultor, el riesgo es evidente. Si la IA sustituye esas tareas sin rediseñar los procesos de aprendizaje, el sistema se queda sin cantera, porque precisamente esos trabajos eran los que permitían a los juniors adquirir criterio y oficio. "Las firmas deben encontrar un nuevo equilibrio entre eficiencia y sostenibilidad del talento. La tecnología no puede ser una excusa para reducir la base de la pirámide, sino una herramienta para acelerar la curva de aprendizaje y reforzar el desarrollo profesional", añade.
La clave, por tanto, no pasa por tener que elegir entre juniors e IA, sino por conjugar ambas inversiones. "A corto plazo, la IA ofrece productividad; pero a largo plazo, sin una base de abogados formados y socializados en la cultura de la firma, no habrá partnership que sostener. Además la expectativa de los juniors y de la firma con los juniors no es mero aprendizaje técnico sino la interiorización de un "proceso de socialización" y de habilidades, que no se pueden adquirir de otro modo que participando y aprendiendo dentro de la propia firma".
Una cantera insuficiente
Las raíces de este problema, tal y como apunta Pérez Benítez, son múltiples. "Por un lado, cada vez menos graduados en Derecho deciden ejercer como abogados", explica. "A esto se suma que solo un 42% de los graduados accede al máster habilitante, y menos del 60% de los colegiados opta por ejercer. El resto se dirige hacia la empresa o la administración, muchas veces por la vía de los dobles grados o por expectativas de estabilidad y conciliación".
"Por otro lado, las nuevas generaciones perciben la abogacía tradicional como menos atractiva: largas jornadas, escasa previsibilidad, dificultad para conciliar y una sociatura que ya no se percibe como una promesa de éxito, sino como una carga adicional", explica el consultor. "En este sentido hay un desajuste en el concepto generacional de la categoría "tiempo" y en concreto del largo plazo. Donde pensar en carreras de tantos años, no parecen una promesa sino que se aprecian como una condena".
En los despachos de abogados son perfectamente conscientes de este cambio de mentalidad de las nuevas generaciones. La práctica totalidad de firmas han elevado los sueldos de primer año de sus abogados -que se mueven entre los 40.000 y los 50.000 euros, generalmente-, incorporado políticas de flexibilidad como el teletrabajo y otras medidas destinadas a mejorar la calidad de vida de los profesionales en un sector en que son habituales las jornadas de sol a sol. Aun así, el consultor asegura que "la rotación sigue siendo elevada" en los bufetes. "En el fondo, no se trata de una pérdida de vocación jurídica, sino de un desajuste entre expectativas, concepción de la dimensión temporal y modelo profesional".
"A esto hay que añadir un riesgo", advierte el consultor, "que vuelve más complejo el crucigrama, y es que no solo los despachos puedan realizar con IA aquellas tareas que antes servían para entrenar juniors, sino que probablemente esas tareas salgan del mercado, pues los clientes las resuelvan por sí mismos. No se trata ya de un problema de operaciones y oferta sino de reducción de demanda".
El rinoceronte gris es un concepto acuñado por la autora norteamericana Michele Wucker que se refiere a esos riesgos que sabemos que se avecinan, pero que no hacemos nada para solucionarlos. El relevo generacional en la abogacía es uno de ellos. Los datos confirman que no existe un relevo profesional a partir de los 45 años y el número de estudiantes del máster de acceso revela una realidad incómoda: menos de la mitad de los graduados en Derecho opta por preparar la prueba de acceso y escoge otro camino profesional. El resultado es una bomba demográfica que parece difícil de desactivar.