La jugada maestra de Pemberton para sacar a flote a Arriaga tras su quiebra
La negativa del juez mercantil a homologar el plan de reestructuración propuesto por Pemberton se ha terminado por convertir en la llave para sacar del concurso a Arriaga y alcanzar un acuerdo
A veces no hay mal que por bien no venga. Eso ha debido de pensar Pemberton, el principal acreedor de Arriaga Asociados, tras sellar un acuerdo con la firma de servicios jurídicos para sacarla del concurso de acreedores, pagar a todos los acreedores y establecer un nuevo calendario de pagos con el fondo de deuda.
El fondo de deuda británico, al que debe unos 35 millones de euros, presentó el año pasado una solicitud para homologar un plan de reestructuración de la compañía, pero el juzgado mercantil lo desestimó tras apuntar que no cumplía con los requisitos exigidos por la ley. Entre otros motivos, apuntó que "se trata de un preconcurso con un acreedor titular de más del 80% de los créditos". Es decir, que aunque Pemberton ha concedido la financiación a Arriaga a través de tres vehículos diferentes, el juez le considera a efectos prácticos como un único acreedor.
Ahora, ese argumento le ha servido a Pemberton para desbloquear la situación tras meses de negociaciones y encarrilar la salida del concurso. La Ley Concursal contempla un mecanismo que permite solicitar que se levante el concurso si la deudora, en este caso Arriaga, paga a todos los acreedores excepto a uno, de acuerdo con el artículo 465.2 de la Ley Concursal.
Como para el juzgado mercantil Pemberton es un único acreedor pese a operar con tres vehículos diferentes, el fondo británico se ha apoyado en esa sentencia que rechazó su plan para ahora solicitar al juez que se aplique esta fórmula prevista en la norma. Es importante tener en cuenta que dentro de la masa de acreedores del bufete, Pemberton representa más del 80% de la deuda frente al resto de acreedores que tienen créditos mucho más pequeños.
Dentro del acuerdo, Pemberton se compromete a no exigir su crédito con privilegio especial durante un plazo determinado. Al no hacerlo, Arriaga no se encuentra en estado de insolvencia y, pagando al resto de acreedores, puede salir del concurso. En el procedimiento, Pemberton ha estado asesorado por Ashurst y Houlihan Lockey y Arriaga ha contado con Arceus.
El pacto contempla un plan de pagos para todos los acreedores y unas nuevas condiciones para la deuda con Pemberton. Estas modificaciones del contrato de financiación se implementarán una vez que el despacho salga formalmente del concurso. Para ello, el juez del concurso ya ha trasladado a RSM, el administrador concursal, que recabe la opinión del resto de acreedores sobre los términos del acuerdo. Todos ellos previsiblemente votarán a favor dado que van a cobrar la totalidad de sus créditos. Su opinión, en todo caso, no es vinculante.
Con este movimiento, Arriaga logra quitarse de encima la losa -fundamentalmente, reputacional- del concurso de acreedores y Pemberton logra unas modificaciones del contrato de financiación que permitirán a la firma cumplir con los vencimientos.
A veces no hay mal que por bien no venga. Eso ha debido de pensar Pemberton, el principal acreedor de Arriaga Asociados, tras sellar un acuerdo con la firma de servicios jurídicos para sacarla del concurso de acreedores, pagar a todos los acreedores y establecer un nuevo calendario de pagos con el fondo de deuda.