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Beltramini (Moeve): "No puedes liderar la transición energética llamándote Cepsa"
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Beltramini (Moeve): "No puedes liderar la transición energética llamándote Cepsa"

La directora de la asesoría jurídica de Moeve y secretaria del consejo aterrizó en la compañía un mes antes del 'rebranding' del grupo, una operación secreta bautizada como Proyecto Aurora que todavía no ha terminado

Foto: La directora de la asesoría jurídica de Moeve, Virginia Beltramini, posa para El Confidencial. (G. G. C.)
La directora de la asesoría jurídica de Moeve, Virginia Beltramini, posa para El Confidencial. (G. G. C.)
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La antigua Cepsa barajó hasta 500 nombres antes de decidirse por Moeve. El Proyecto Aurora, nombre en clave del 'rebranding', comenzó a gestarse con dos años de antelación en el más absoluto secretismo. Virginia Beltramini (Madrid, 1972) aterrizó al frente de la asesoría jurídica y del consejo del grupo apenas un mes antes del anuncio.

En una entrevista con El Confidencial, la primera que concede tras su nombramiento, Beltramini disecciona las entrañas de la asesoría jurídica de la multinacional, el tsunami regulatorio que afrontan las compañías y el desafío que supone para las energéticas la gestión del 'greenwashing', también conocido como ecopostureo.

PREGUNTA. ¿Qué papel juega la asesoría jurídica en un cambio de marca tan grande como ha sido el de Cepsa a Moeve?

RESPUESTA. Yo me incorporé a punto de caramelo, a un mes de producirse el cambio de marca, y eso fue un regalo. El proceso empezó a prepararse con unos dos años de anticipación. Para ello, se creó un equipo muy pequeño para garantizar la confidencialidad, que a mí me parecía lo más difícil. Ese equipo era multidisciplinar, con miembros del equipo legal incluidos, pero no todo el mundo en el departamento legal lo sabía. Insisto en que, aunque fue difícil lograr la confidencialidad, se mantuvo muy bien el hermetismo. Aún estamos ejecutando parte de ese cambio de marca.

El cambio de marca, desde el punto de vista legal, parte de una investigación sobre si la marca está registrada o no, las denominaciones sociales y cambios de contratos… Toda esa parte se trabajó previamente al cambio de marca. Ahora, por ejemplo, estamos con el cambio de denominación social, que se va a hacer el próximo 30 de junio en las principales sociedades del grupo.

¿Hasta dónde quieres cambiar? Esa fue la pregunta que se hizo al comienzo del proceso. Puedes cambiar solo los colores o el logotipo de la marca, pero lo cierto es que si quieres ser el líder europeo en la transición energética, es difícil de explicar que te sigas llamando Compañía Española de Petróleos. El cambio de marca era algo absolutamente lógico. Antes de elegir Moeve se descartaron otras muchas opciones.

P. ¿Qué ha sido lo más difícil en ese proceso de reposicionamiento desde el punto de vista legal?

R. La asesoría jurídica, tal y como yo la concibo, no es estática. Si la compañía se transforma, nosotros también. En este proceso de transición energética juega un papel muy importante el tsunami regulatorio que vivimos. Estamos adecuando nuestra manera de trabajar y nuestros recursos para ello. Hemos constituido un 'hub' regulatorio con tres áreas: una de relaciones institucionales, otra más técnica y una tercera jurídica.

P. ¿Cuál es la estructura de la asesoría jurídica?

R. Entre legal y 'assurance' somos unas 100 personas. En la parte legal tenemos dos grandes áreas: una es legal corporativo, con abogados con mucho 'expertise' en temas transversales. Aquí hay, a su vez, varias unidades: contencioso, gobierno corporativo y societario, M&A, subsidios y regulatorio. En total, son cinco grandes áreas corporativas.

En cada una de las áreas de negocio —'trading', 'mobility', 'ecommerce', química y 'energy parks'— tenemos un equipo legal específico que les da soporte en el día a día. Estos equipos desplegados en los negocios trabajan con el equipo corporativo de manera muy transversal. Si no trabajamos en equipo, las cosas no salen adelante.

Creo que es fundamental estar pegado al negocio para no perderte lo que está pasando. Es importante que los abogados desplegados en los negocios formen parte de los comités de dirección de los negocios. Si estás al margen y no estás en los temas que hay encima de la mesa, es muy difícil asesorar de manera proactiva y tener un rol que empuje el negocio y, en el caso de Moeve, empujar esa transición energética.

placeholder Beltramini durante un momento de la entrevista. (G. G. C.)
Beltramini durante un momento de la entrevista. (G. G. C.)

P. Pasó por despacho antes de dar el salto a empresa. Ahora parece que las asesorías jurídicas quieren sacarse brillo para mostrarse como lugares atractivos para las nuevas generaciones para hacer carrera.

R. Es importante atraer talento joven polivalente. Buscamos gente con idiomas y que podamos moverla por diferentes ramas de la asesoría jurídica. La parte buena de los despachos, que antes se echaba en falta en las asesorías jurídicas, es la rotación. En las firmas, cuando se entraba, había un proceso de rotación que te permitía saber de mercantil, de fiscal… etc. No en profundidad, pero te daba una visión global y luego te especializabas. Esto, en una asesoría jurídica, no pasaba. En Moeve sí dejamos claro que hay movimiento para que se tenga una visión completa.

En cuanto a la carrera, es cierto que no está tan medida como en los despachos, pero también lo es que el talento joven ha cambiado mucho. No es lo mismo entrar en un despacho cuando yo entré que entrar ahora respecto a lo que se busca de una firma. Estamos intentando acercarnos a ese talento joven con muchas propuestas; una de las que le damos más importancia es la formación.

“La legislación greenwashing es una oportunidad para comunicar aún mejor”

P. Menciona la importancia de que el abogado esté pegado al negocio. Geerte Hesen, de Ferrovial, nos comentó que es partidaria de contar con equipos internos fuertes y no externalizar tanto. ¿Cómo es la relación de Moeve con los despachos externos?

R. Tenemos un pool de abogados. Yo no me muevo por el despacho X o Y, me muevo por el abogado. Sigo al abogado allá donde vaya. El haber trabajado con una persona que funciona bien es muy importante. En función de cada tema nos apoyamos en un tipo de firma u otra; por ejemplo, si es una operación internacional o nacional, o si necesitamos un asesoramiento de algo muy especializado. En general, no externalizamos mucho; tratamos de hacer mucho internamente, salvo operaciones de M&A muy grandes o pleitos muy específicos.

El abogado externo es alguien que tiene un 'expertise' muy concreto que, normalmente, te da la recomendación, pero eres tú como abogado interno el que tiene que decidir qué se hace y qué no se hace. El abogado conoce bien las fortalezas y debilidades de su empresa, el riesgo que puede asumir… La decisión final es del abogado in house. La responsabilidad es más alta que la del abogado externo. De todos modos, actualmente las asesorías jurídicas están configuradas como despachos de abogados y solo se externalizan cosas puntuales en busca de un 'expertise' concreto.

P. ¿Qué herramientas tecnológicas está utilizando actualmente la asesoría jurídica de Moeve?

R. Las herramientas tecnológicas a veces son un reto para la profesión. Hay una inercia general en todas las asesorías jurídicas, como que, si no haces nada o si no tienes mucha experiencia en tecnología, no eres nadie. Y eso está muy bien, pero, como todo en esta vida, hay que coger las cosas con mesura y adaptarlas a cada empresa. No todas las empresas son iguales y no todas las asesorías jurídicas son iguales. En nuestro caso, estamos trabajando con ellas desde hace dos años. Yo, de hecho, ya me incorporé con el plan iniciado. Lo primero que hicimos fue un mapeo para ver cuáles eran las necesidades y qué herramientas podrían cubrirlas. Ahora estamos implementando una herramienta para contratos que nos facilita mucho la vida. No solo ayuda con contratos sencillos, sino también con contratos de adhesión que solo requieren algunos cambios. Esta herramienta da trazabilidad, permite saber quién aprueba el contrato e incluso firmarlo dentro de la propia herramienta. Ya la hemos implantado en dos unidades de negocio y estamos en proceso de extenderla al resto, aunque no es un trabajo sencillo, porque requiere coordinación con Legal, Finanzas, IT…

P. ¿Y cómo está impactando la inteligencia artificial (IA) en el trabajo diario del departamento legal?

R. A mí la IA me parece un mundo fascinante. Dentro de unos límites, claro, porque no creo que vaya a sustituir nunca la labor de un abogado, de cómo piensa. Pero, desde luego, es utilísima en términos de eficiencia. A día de hoy, diría que no lo veo tanto como un ahorro de costes real, sino más bien como una herramienta que mejora mucho la eficiencia del equipo. Además, permite quitar tareas administrativas que normalmente hacen los más jóvenes, que se desmotivan porque lo ven como un rollo. Gracias a la IA, pueden centrarse en tareas que les aportan más y que, además, generan eficiencia dentro del área jurídica.

No noto tanto una disminución de costes de abogados externos, porque esa parte la hacemos nosotros internamente, pero sí una mejora de eficiencia brutal: comparar contratos, hacer NDA ('Non-Disclosure Agreement') sencillos, buscar jurisprudencia o documentos en la base de datos. Antes tardabas mucho en revisar o tenías que encargarlo a alguien. Ahora le preguntas a la herramienta de IA y en tres segundos tienes la información.

En definitiva, lo veo más como una mejora de eficiencia que como un ahorro de coste real. Yo tengo muy interiorizado dotar a la asesoría jurídica de una mayor eficiencia, redistribuir recursos donde se necesitan más y eliminar labores administrativas que no aportan. La IA permite que los equipos se centren en trabajos de más valor.

placeholder Foto: G. G. C.
Foto: G. G. C.

P. Señalaba antes el tsunami regulatorio existente. ¿Cómo lo gestionan desde la asesoría jurídica, especialmente en materia de sostenibilidad?

R. Aquí tenemos un seguimiento constante de la regulación, sea sobre 'greenwashing' o cualquier otro tema. Nos tomamos esto muy en serio. No se trata solo de decir las cosas: hay que demostrar que son ciertas, que hay trazabilidad. Esta regulación la vemos como una oportunidad para demostrar que lo que estamos haciendo es correcto.

Además, con el cambio de marca y como parte de la transformación de la compañía, hemos creado un 'hub' regulatorio con tres áreas que trabajan de forma unificada, lo que nos da una mayor cercanía a todo lo que está ocurriendo en sostenibilidad y nos permite dar respuestas de forma más eficiente.

P. ¿Qué opina de la nueva directiva europea contra el greenwashing? ¿Cree que hay greenwashing en el mercado español?

R. No sabría decir si se da o no 'greenwashing' en el mercado español. Yo, desde luego, puedo hablar por nosotros y puedo asegurar que lo que hacemos lo hacemos con total certeza de que es lo correcto. El resto de compañías entiendo que también. No quiero pensar que somos los únicos en el mercado haciendo lo correcto.

P. ¿Cómo garantizan desde el departamento legal que las comunicaciones y compromisos de sostenibilidad de Moeve estén alineados con la normativa y no incurran en riesgos reputacionales o legales?

R. Trabajamos muy de la mano con el equipo de comunicación; toda la parte regulatoria y de relaciones institucionales también está conectada con ellos. Tenemos un equipo potente en comunicación, marketing y negocio que revisa todas las comunicaciones para asegurar su precisión.

P. En relación al cartel de hidrocarburos y otros temas de competencia, ¿cómo se trabaja desde la asesoría jurídica para garantizar el cumplimiento normativo?

R. La parte de competencia está dentro del 'hub' regulatorio que comentaba antes y, desde ahí, damos servicio al resto de unidades de negocio. Llevamos trabajando en este tema mucho tiempo.

A raíz de la resolución de 2009, fuimos cambiando paulatinamente los contratos hasta que en 2020 la CNMC nos confirmó que todo estaba bien, que la resolución era final y que cumplíamos. Ahora estamos trabajando en las demandas que han surgido, como han hecho nuestros competidores. Colaboramos con las autoridades judiciales para seguir con el proceso y garantizar que cumplimos con la legislación vigente, especialmente en competencia.

P. ¿Cómo ve la evolución del rol del abogado in-house en los próximos años?

R. Antes el abogado era como una parcelita, un mal menor que había que consultar. Eso ha cambiado radicalmente. Ahora se nos consulta desde el principio, porque ayudamos a que los negocios salgan adelante mitigando riesgos y conforme a la ley. El rol va a seguir evolucionando para verse aún más como un socio estratégico. La transformación que estamos viviendo aquí lo demuestra. Participamos desde el inicio en proyectos complejos y en reuniones clave. El abogado ya no es un stopper: es un facilitador, un elemento clave para alcanzar consensos y acelerar la transformación. La prueba está en que antes la gente no quería venir a asesoría jurídica de empresas y ahora lo ven como una opción.

P. ¿Qué habilidades o conocimientos cree que serán imprescindibles para los nuevos abogados que quieran trabajar en las asesorías de grandes empresas?

R. Para mí, lo fundamental es la proactividad: esa capacidad de cambiar de área y de querer aprender. Aunque suene raro, es una cualidad que no siempre se encuentra en la gente joven. También es importante que vengan con conocimientos, sobre todo en 'legaltech', que ya está más presente en las carreras. Idiomas, por supuesto, pero eso ya se da por hecho. Y, sobre todo, tener una mente abierta y ganas de aprender cosas nuevas. Los perfiles jóvenes ya vienen con eso más interiorizado.

P. Mirando hacia atrás, ¿qué momentos destacaría como los más formativos o decisivos de su carrera?

R. Todo cuenta y todo suma, pero, sin duda, mi última etapa en mi empresa previa —Atento— fue la más formativa. Era de Telefónica y la vendimos a Bain Capital; hicimos un 'listing' en la Bolsa de Nueva York, emitimos bonos por primera vez en Singapur e Irlanda, cambiamos tres veces de consejo, de accionistas y de fondos… Lo más valioso fue aprender lo que es una transformación, sobre todo cultural. Pasamos de ser una compañía del grupo Telefónica a una estadounidense, con otros requisitos y otra mentalidad. Eso me ha ayudado mucho en Moeve.

P. ¿Qué consejo le daría a un abogado joven que aspire a ocupar una posición como la suya algún día?

R. Que se atreva con todo. Que no se ponga límites y que crea siempre en sí mismo. Por muy duro que parezca todo, siempre hay una manera de salir adelante con lo que has aprendido.

El puesto de general counsel es precioso y es tan importante o legítimo como querer ser socio. Tienes visibilidad total de la compañía y muchas palancas para participar en su transformación. Pero es un rol que llega con los años. Yo siempre recomiendo pasar primero por un despacho de abogados y luego dar el salto a empresa. Ser abogado in-house es apasionante. Soy una enamorada del Derecho y de ser abogada.

La antigua Cepsa barajó hasta 500 nombres antes de decidirse por Moeve. El Proyecto Aurora, nombre en clave del 'rebranding', comenzó a gestarse con dos años de antelación en el más absoluto secretismo. Virginia Beltramini (Madrid, 1972) aterrizó al frente de la asesoría jurídica y del consejo del grupo apenas un mes antes del anuncio.

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