Ucrania fracasa en su intento de registrar como marca un grito de guerra contra Rusia
EL TGUE rechaza registrar el eslogan “Buque de guerra ruso, vete a la mierda”, al considerar que su uso político impide que cumpla la función de identificar un origen comercial
Pancarta en contra de la guerra en Ucrania que pide la paz. EFE
En la madrugada del 24 de febrero de 2022, la calma del Mar Negro fue interrumpida por un intercambio de palabras que resonaría en todo el mundo. Durante el ataque ruso a la Isla de las Serpientes, un guardia de fronteras ucraniano respondió con una frase que se transformó en emblema de la resistencia nacional: “Russian warship, go f**k yourself” (traducido como "Buque de guerra ruso, vete a la mierda"). Lo que comenzó como un acto de desafío espontáneo ante la rendición exigida por las tropas rusas, se convirtió rápidamente en un símbolo global de la lucha de Ucrania contra la invasión del Kremlin.
Desde entonces, la frase se ha adoptado como un grito de unidad frente a la agresión rusa, apareciendo en pancartas, manifestaciones y, más tarde, en una infinidad de productos comerciales. Tazas, camisetas y otros artículos con este mensaje inundaron mercados internacionales, generando ingresos y despertando interés comercial. Para evitar que terceros se apropiaran del eslogan y lo explotaran con fines lucrativos, la Administration of the State Border Guard Service of Ukraine decidió solicitar el registro de la frase como marca de la Unión Europea.
Sin embargo, el miércoles 13 de noviembre de 2024, el Tribunal General de la Unión Europea rechazó la solicitud, al determinar que el mensaje carecía del carácter distintivo necesario para cumplir con las funciones de una marca comercial. “La frase se había convertido muy rápidamente en un símbolo de la lucha de Ucrania contra la agresión rusa”, afirmó la sentencia, pero concluyó que “un signo es incapaz de cumplir la función esencial de una marca si el consumidor medio no percibe en él la indicación del origen de los bienes o servicios, sino únicamente un mensaje político".
El rechazo del Tribunal General no solo representa un revés para Ucrania, sino que plantea un debate más amplio sobre los límites entre símbolos culturales y la propiedad intelectual. La EUIPO, que inicialmente había denegado la solicitud en 2023, argumentó que el carácter político y simbólico de la frase impedía su registro. A pesar de su notoriedad y su vinculación histórica con la resistencia ucraniana, la oficina consideró que el público europeo no asociaría la frase con un origen comercial específico.
Andriy Demchenko, portavoz del Servicio de Fronteras de Ucrania, expresó su descontento con la decisión: “Es lamentable, por supuesto, que se haya tomado esta decisión, pero estoy convencido de que la Oficina Europea de Propiedad Intelectual y los tribunales europeos se rigen por la ley y debemos aceptarla. Esperamos que también impidan que cualquier otra persona registre esta expresión”.
El caso ha generado críticas en el ámbito de la propiedad intelectual, especialmente por parte de expertos que consideran que el carácter político no debería excluir automáticamente la posibilidad de registrar una marca. Óscar García, socio de Balder IP, subraya que existen precedentes de eslóganes con carga política o histórica que han sido registrados como marcas, como el icónico “Keep calm and carry on” del gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial o el famoso “Yes we can” de la campaña presidencial de Barack Obama.
“En este caso, la frase podría ser legítimamente percibida por el consumidor como un símbolo vinculado al Estado Ucraniano, y no necesariamente a una empresa”, señaló García, quien añadió: “Nada impide que un eslogan político pueda constituir una marca, porque no todas las marcas persiguen identificar un origen empresarial. Muchas campañas institucionales han utilizado marcas similares para fines de concienciación”.
Aunque el fallo del Tribunal General es vinculante dentro de la UE, Ucrania aún dispone de otras vías legales para proteger el uso de la frase. Una de las opciones sería registrar la marca en los sistemas nacionales de cada Estado miembro de la Unión Europea, un proceso más costoso y administrativamente complejo. Otra alternativa sería recurrir al Sistema de Madrid, que permite el registro de marcas internacionales con cobertura en más de 100 países, incluidos los europeos. Este mecanismo podría ofrecer una solución más global para garantizar la protección del símbolo.
En la madrugada del 24 de febrero de 2022, la calma del Mar Negro fue interrumpida por un intercambio de palabras que resonaría en todo el mundo. Durante el ataque ruso a la Isla de las Serpientes, un guardia de fronteras ucraniano respondió con una frase que se transformó en emblema de la resistencia nacional: “Russian warship, go f**k yourself” (traducido como "Buque de guerra ruso, vete a la mierda"). Lo que comenzó como un acto de desafío espontáneo ante la rendición exigida por las tropas rusas, se convirtió rápidamente en un símbolo global de la lucha de Ucrania contra la invasión del Kremlin.