¿Hacia un 'Big Four' en la abogacía? Las fusiones entre gigantes transforman el sector legal
Las integraciones protagonizadas por A&O Shearman y Herbert Smith Freehills Kramer a lo largo del año desdibujan las fronteras entre el Magic y el Silver Circle
En el último año y medio, dos gigantes de la abogacía británica han trastocado el orden global de los despachos. Primero fue Allen & Overy, miembro del Magic Circle (grupo de cinco despachos con las mayores ganancias por abogado y socio en el Reino Unido), que en mayo de 2023 anunció su fusión con el bufete estadounidense Shearman & Sterling. Un año después, culminaron la operación, dando lugar a la marcaA&O Shearman, la tercera firma legal del mundo por facturación, con ingresos combinados de 3.500 millones de dólares.
Prácticamente un año más tarde, Herbert Smith Freehills, otro bufete británico, liderado en Madrid por Eduardo Soler Tappa, anunció su intención de fusionarse con la firma neoyorquina Kramer Levin Naftalis & Frankel, creando una organización transatlántica que operará globalmente bajo el nombre de Herbert Smith Freehills Kramer, con una facturación combinada de 2.000 millones de dólares. Con esta operación, la firma resultante se suma a la élite de despachos en términos de ingresos y alcance.
Esta última operación confirma lo que varias voces del sector anticipaban con el nacimiento de A&O Shearman: el inicio de una nueva era de fusiones globales en el sector legal. “Buscan ganar competitividad, sumar esfuerzos para integrar tecnologías y ofrecer un asesoramiento mundial. Estamos ante un movimiento de concentración similar al de las auditoras, generando una especie de Big Four en el sector legal para competir en mercados globales”, explica Eugenia Navarro, socia y consultora del Legal Operations Institute Studies (LOIS). Por su parte, Susana Claudio subraya que estas dos fusiones representan hitos importantes en el sector jurídico y reflejan “el papel fundamental de Estados Unidos en la estrategia de las firmas globales que aspiran a liderar el mercado mundial y atender mejor a clientes internacionales”.
La experta afirma que existen paralelismos entre el nacimiento de Herbert Smith Freehills Kramer y el de A&O Shearman, relacionados con el alcance geográfico. Ambos crean despachos de mayor tamaño, integrados globalmente y con más peso en Estados Unidos, aunque también en otras regiones. También comparten una estrategia de crecimiento, orientada a mejorar su posición en el mercado y la competitividad de las firmas. “Las dos firmas resultantes poseen recursos financieros considerablemente mayores. Esta mejor base financiera proporciona estabilidad y un mayor potencial de expansión en nuevos mercados y áreas de servicio”, señala Claudio, quien también destaca la capacidad de atraer y retener talento. “Se espera que el mayor tamaño y prestigio de los despachos fusionados los haga más atractivos para abogados y otros profesionales”, añade la directora de Band 1.
Sin embargo, cada caso responde a motivaciones diferentes. La de A&O Shearman se enfoca en su gran tamaño y cobertura mundial, “respondiendo a una necesidad de estabilidad y penetración en el mercado estadounidense”. En cambio, la de Herbert Smith Freehills Kramer muestra una estrategia más matizada, orientada a complementar puntos fuertes existentes para lograr un mayor alcance e influencia internacionales”.
Cambio de ciclo
“Las clasificaciones siempre han sido populares en el sector legal y se han utilizado para posicionarse en función de ellas, aunque las connotaciones variaban según los intereses”, comenta Mercedes Asorey, consultora en ASOMAR Comunicación. La experta destaca que hace unos años “las firmas globales acuñaron el término 'one-stop-shop', que implica acudir a un solo proveedor para satisfacer diferentes necesidades, con el fin de diferenciarse”. Así, los gigantes de la abogacía promovían las ventajas de contar con una sola firma en operaciones complejas e internacionales.
Para contrarrestar esta ventaja, otros despachos argumentaban que el tamaño no garantizaba excelencia técnica en todas las áreas de asesoramiento ni en todas las jurisdicciones. “Hasta hace poco, muchos querían ser internacionales, pero no globales. Ahora el sector se está transformando rápidamente y parece que en los últimos años hay una tendencia a la globalización de las firmas”, afirma Asorey.
Hasta hace poco, muchos querían ser internacionales, pero no globales
No obstante, detrás de estas fusiones se esconde, sobre todo, el objetivo de conquistar el mercado estadounidense. Este ha sido un anhelo histórico para las firmas británicas, que han visto cómo los despachos norteamericanos ganan peso en Londres, captando a sus mejores socios mediante incentivos económicos, lo que les ha permitido dominar los rankings de fusiones y adquisiciones. Mientras tanto, los intentos de las firmas inglesas por establecerse en Estados Unidos han fracasado repetidamente.
En este sentido, varias fuentes afirman que la integración liderada por Herbert Smith Freehills no será la última. “Toda Inglaterra tiene la vista puesta en EEUU”, asegura Mari Cruz Taboada, socia de Lexington Consultants. Sin embargo, la experta destaca que, en general, los despachos de ambos lados del Atlántico no son comparables “en cuanto a rentabilidad y remuneración de socios”. Para Taboada, los despachos estadounidenses que se han integrado en estructuras británicas suelen ser firmas con dificultades. “Hace menos de un mes, un grupo de socios de Kramer se unió a Gibson Dunn, ahora sabemos el motivo”.
En este contexto, cabe destacar que, según informó el medio Lawyers Monthly, la fusión entre HSF y Kramer Levin sobresale por su decisión de operar con “un único fondo de beneficios global desde el primer día, alineando financieramente a los socios de ambas firmas y potenciando la colaboración entre distintas jurisdicciones”. Este modelo facilita la integración operativa y asegura una prestación de servicios consistente a nivel mundial, evitando conflictos financieros regionales y subrayando el compromiso de ambas firmas de consolidarse como una entidad verdaderamente unificada.
Aun así, Taboada enfatiza que, aunque estratégicamente el camino es el crecimiento competitivo, “la integración debe ofrecer una oportunidad que no pueda lograrse de forma orgánica, como un mejor posicionamiento en el mercado, una ventaja competitiva o la escalabilidad de los recursos existentes”.
¿Fin de una parte de la historia?
Algunos expertos anticipan el fin de esos grupos de élite de bufetes británicos que marcaron la pauta en el derecho de los negocios durante el siglo pasado. Tras la fusión de A&O Shearman, la pregunta es si tiene sentido seguir hablando de Magic Circle. La misma reflexión podría aplicarse al Silver Circle ahora que HSF Kramer se ha convertido en una marca global. “Serán estudiados como parte de la historia, pero en la práctica, este grupo se ha diluido con estos gigantes globales”, afirma una fuente autorizada.
Otra cuestión que plantean estas fusiones es el factor local. En las últimas integraciones de despachos, la oficina en Madrid provenía del lado anglosajón, liderando la operación de fusión, un posicionamiento que en principio les beneficia. “Las operaciones de empresas españolas en Estados Unidos solían referirse a otros despachos. Ahora, en principio, todo queda en casa, simplificando el proceso y aspectos clave como el reporte de facturación”, señala Navarro. Aun así, es un aspecto que debe gestionarse con cuidado. “El despacho ya colabora con algunos operadores legales en jurisdicciones donde no tiene presencia. La transición debe ser ordenada”, aclara Taboada.
En el último año y medio, dos gigantes de la abogacía británica han trastocado el orden global de los despachos. Primero fue Allen & Overy, miembro del Magic Circle (grupo de cinco despachos con las mayores ganancias por abogado y socio en el Reino Unido), que en mayo de 2023 anunció su fusión con el bufete estadounidense Shearman & Sterling. Un año después, culminaron la operación, dando lugar a la marcaA&O Shearman, la tercera firma legal del mundo por facturación, con ingresos combinados de 3.500 millones de dólares.