El libro que demuestra que los notarios son de todo menos aburridos
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Más de 200 anécdotas

El libro que demuestra que los notarios son de todo menos aburridos

Desde señoras que quieren nombrar heredero a su gato hasta peleas por una máquina de coser en una herencia millonaria. En 'Notario de guardia', Javier Ronda y Marián Campra desmontan los estereotipos en torno a los fedatarios

Foto: 'Notario de guardia'.
'Notario de guardia'.
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Un notario recibe una llamada durante una guardia: debe ir al hospital lo más rápido posible para otorgar testamento a una persona a punto de morir. Al llegar, entra en la habitación y se encuentra al paciente cubierto con las sábanas, con la cara prácticamente tapada. Extraño, pero lo ignora. Empieza a dictarle su última voluntad cuando se fija en otro detalle. En la cama hay varias mantas que llegan hasta el suelo, ocultado la parte de abajo. El notario finge una llamada para salir del cuarto y busca una enfermera para contarle sus recelos. Ambos vuelven a la estancia, pero los familiares les cierran el paso. Tras varios minutos y la llegada de varios 'refuerzos' (un par de vigilantes de seguridad y tres médicos más), el notario consigue entrar y descubre que debajo del lecho hay un cadáver, el del verdadero testador, mientras que el supuestamente moribundo era un familiar que se estaba haciendo pasar por él para modificar el testamento y salir beneficiado.

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Esta es tan solo una de las más de 200 anécdotas que reúne 'Notario de guardia', un libro de los periodistas Javier Ronda y Marián Campra que tiene un sencillo objetivo: demostrar que la profesión de fedatario público no es tan aburrida como puede parecer de puertas para fuera. Desde señoras que insisten en donar todos sus bienes a su gato hasta peleas entre hermanos por una máquina de coser en una herencia millonaria. O padres que piden grabar la lectura de una escritura porque su bebé, recién nacido y llorón, solo parece dormirse cuando le arrulla la soporífera voz del notario. Incluso, peticiones al fedatario para que dé fe de la infidelidad de una pareja.

Foto: La pandemia ha resultado decisiva para que los abogados opten por modelos más informales. (iStock)

Junto con una decena de viñetas del artista Pachi, 'Notario de guardia' acumula un sinfín de historias que desmontan el estereotipo de este profesional como un señor trajeado y formal cuya labor consiste únicamente en firmar documentos.

'El Santo Entierro'

Precisamente es este cliché el que dio la idea del libro a los autores. "Estaba en Sevilla durante la Feria de Abril. Y me comentaron que a la caseta del Colegio Notarial la llaman El Santo Entierro", recuerda Ronda. Este periodista sevillano ya llevaba un tiempo escribiendo sobre anécdotas de diferentes colectivos (jueces y guardia civil), por lo que el formato estaba consolidado. Con la broma del nombre fúnebre, entabló conversación con un notario que le intentó convencer de que su profesión tenía madera como para protagonizar el próximo libro y abrió su particular baúl de los recuerdos curiosos para demostrarlo. "Ahí me di cuenta de que no es un gremio tan serio y aburrido como se cree. No todo es hacer hipotecas y testamentos; hay mucho humor en su día a día", describe.

placeholder Portada del libro 'Notario de guardia'.
Portada del libro 'Notario de guardia'.

Comenzó entonces el proceso de creación, y el primer paso fue la recopilación de historias. "Fue una gran labor de investigación porque queríamos encontrar relatos que fueran representativos tanto en la temática como a nivel geográfico", cuenta Ronda. Para ello, pidieron ayuda al Consejo General del Notariado, que les puso en contacto con varios profesionales. Finalmente, consiguieron reunir testimonios de más de 300 fedatarios ejercientes en localidades españolas que van desde la isla del Hierro hasta la aldea más remota de la mariña lucense.

Todo para el gato

El libro está distribuido en siete capítulos. El primero recoge varias vivencias narradas por profesionales durante sus primeros años de ejercicio, donde las situaciones surrealistas se repiten constantemente. Un ejemplo es la historia que protagoniza un notario de Castilla y León mientras otorgaba testamento a una señora de avanzada edad. En un primer momento, todo iba sobre ruedas, pero el asunto cambió cuando la mujer anunció que todos sus bienes iban a ir para su gato. Por mucho que el profesional le insistiera que las leyes españolas no permiten tal cosa, la testadora seguía en sus trece. "Todo para él, todo para él, es mi único heredero. No tengo a nadie más, no tengo familia y él me quiere mucho", repetía. Al final, consiguió llegar a un acuerdo al sugerirle destinar su patrimonio a una protectora de animales.

placeholder 'Notario de guardia'.
'Notario de guardia'.

También abundan las anécdotas de notarias que describen la incredulidad y posterior perplejidad de algunos clientes de encontrarse ante una mujer cuando llegaban a un nuevo destino. Una de estas historias ocurrió en Teba, un pueblo malagueño, en la década de los 90. Un vecino llegó a la notaría para hacer un trámite y, al entrar en la sala de reuniones, le dijo a la profesional: "Oye, niña, avisa ya a tu padre y dile que he llegado". Al final, tuvo que enseñarle hasta el carné profesional porque el hombre no salía de su asombro. "Eran otros tiempos", resume el libro.

En las páginas se resalta también el trato humano que prestan los fedatarios y lo reconfortante que resulta intervenir de este modo en las relaciones humanas para ayudar. Tanto para lo bueno (compraventas de casas o la constitución de una empresa) como para lo malo (herencias o testamentos). "Los notarios hacen su trabajo con los sentimientos a flor de piel", reflexiona Ronda. Y precisamente este factor puede desencadenar episodios peligrosos. En esta línea, el texto recoge la experiencia de un notario que, ante las tensiones familiares que acumulaban los comparecientes en una firma, presenció cómo uno de ellos sacó una pistola en plena sala. Para evitar que la cosa fuera a mayores, el mismo profesional tuvo que recordarle de su condición de autoridad e instarle a bajar el arma.

Bodas que acaban en separación y viceversa

Otro de los capítulos está centrado únicamente en anécdotas relacionadas con testamentos. Las peleas entre familias son tristemente habituales en este ámbito, aunque pocas resultan tan llamativas como la que presenció un notario de Don Benito (Badajoz) entre siete hermanos. Después de varias reuniones para repartirse entre todos la herencia de su madre, consiguieron llegar a un acuerdo. Justo antes de firmar, una de las hermanas pregunta por una máquina de coser, a lo que otra responde que está en su poder y que no está disponible para negociación. Comenzó entonces una disputa que, tras varios años en el pueblo, el notario no llegó a ver resuelta.

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'Notario de guardia'.

Por otro lado, el libro dedica el resto de los capítulos a actas notariales, hipotecas e historias relacionadas con divorcios y bodas. Desde el año 2015, los notarios pueden casar como otras autoridades, y desde entonces los despachos se han convertido en lugares de unión civil para parejas de todo tipo. Como, por ejemplo, unos novios extremeños que se casaron vestidos de cuero y que fueron posteriormente escoltados por 50 moteros arrastrando latas vacías. O la pareja de góticos que se casaron ataviados de negro (pelo y sombra de ojos incluida) ante la atónita mirada del personal de la notaría.

Foto: Barrio de Chueca antes del comienzo del Día del Orgullo de 2020. (EFE)

Asimismo, varios notarios describen cómo firmas de parejas que habían decidido divorciarse cambian de opinión durante su encuentro ante el notario. Y, como no siempre triunfa el amor, también hay casos de novios felizmente enamorados que echan para atrás la boda cuando uno de los dos expresa su preferencia por el régimen de separación de bienes.

Tras los notarios, ¿cuál será el próximo objetivo? Ronda descarta tener ningún colectivo en la diana, aunque confiesa haber recibido algunas propuestas. "Me han contactado con algún proyecto, pero de momento no estoy pensando en hacer otro libro", revela. No obstante, considera que cualquier gremio es válido para el formato que acostumbra a seguir e incluso las profesiones más tediosas están plagadas de anécdotas y chascarrillos.

Un notario recibe una llamada durante una guardia: debe ir al hospital lo más rápido posible para otorgar testamento a una persona a punto de morir. Al llegar, entra en la habitación y se encuentra al paciente cubierto con las sábanas, con la cara prácticamente tapada. Extraño, pero lo ignora. Empieza a dictarle su última voluntad cuando se fija en otro detalle. En la cama hay varias mantas que llegan hasta el suelo, ocultado la parte de abajo. El notario finge una llamada para salir del cuarto y busca una enfermera para contarle sus recelos. Ambos vuelven a la estancia, pero los familiares les cierran el paso. Tras varios minutos y la llegada de varios 'refuerzos' (un par de vigilantes de seguridad y tres médicos más), el notario consigue entrar y descubre que debajo del lecho hay un cadáver, el del verdadero testador, mientras que el supuestamente moribundo era un familiar que se estaba haciendo pasar por él para modificar el testamento y salir beneficiado.

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