Ser un as del derecho no basta: los bufetes exigen a los jóvenes dotes de persuasión y empatía
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Lo que piden a los nuevos abogados

Ser un as del derecho no basta: los bufetes exigen a los jóvenes dotes de persuasión y empatía

Las 'soft skills' han ganado terreno sobre el conocimiento técnico. Las firmas piden a los aspirantes que sepan comunicarse con claridad y sean capaces de gestionar altas cargas de trabajo

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Las competencias que los profesionales buscan en un candidato. (iStock)

La búsqueda y atracción de talento son una de las principales preocupaciones de los grandes bufetes. La fuerte competitividad en el sector obliga a los despachos a poner todo tipo de esfuerzo y recursos en esta labor, llegando incluso a mandar ojeadores a las universidades para adelantarse y fichar a las jóvenes promesas cuando apenas empiezan la carrera. Para encontrar a los mejores, las firmas organizan minuciosos procesos de selección en los que, a través de diversas pruebas, miden la capacidad de los aspirantes. A todos ellos se les exige, como norma, un expediente académico brillante y que se desenvuelvan bien en inglés. Ahora bien, en los últimos años, las firmas valoran otras cualidades que van más allá del puro conocimiento técnico, como puede ser habilidades de comunicación, saber gestionar una gran carga de trabajo y tener iniciativa.

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Pincha en la imagen para descargar el informe 'Universidades y despachos'.

En el informe ‘Universidades y despachos 2021’, elaborado por El Confidencial, los directores de RRHH de los 15 bufetes principales de España ponen de manifiesto que las prioridades a la hora de fichar nuevos abogados han cambiado. En el estudio, que ofrece una fotografía completa de los centros y universidades donde los principales bufetes del país buscan a sus futuros letrados, los responsables coinciden en que las conocidas como habilidades blandas son ya una cualidad imprescindible, acercándose en importancia al conocimiento jurídico y a los idiomas.

“Las ‘soft skills’ han pasado a ser tan importantes o incluso más que las aptitudes técnicas”, afirma Laura Asiain, directora de Capital Humano de PwC Tax & Legal. Aunque admite que el conocimiento en derecho sigue siendo esencial, en un entorno como el de la abogacía de los negocios, cambiante y competitivo, los futuros abogados necesitan una alta capacidad de adaptación para afrontar los retos que se les van a presentar. Coincide con esta visión Jorge Pérez, responsable de Selección y Desarrollo de Carrera en Gómez Acebo & Pombo, que insiste en que los nuevos profesionales deben desarrollar competencias que hasta hace pocos años no eran indispensables, como el liderazgo, destrezas comerciales, la asertividad o la resiliencia.

Foto: EC.

Dentro de las ‘soft skills’, los despachos premian especialmente las habilidades de comunicación. “Es esencial para el abogado saber escuchar al cliente e interactuar con él”, subraya Lourdes Ramos, directora de Recursos Humanos en Garrigues. Esta aptitud, junto con la empatía y el saber trabajar en equipo, es, a su juicio, clave para desarrollar una carrera profesional de éxito, ya que una gran parte del trabajo de los letrados consiste en el trato con el cliente y con el resto de los compañeros. En este sentido, Ramos destaca las dotes de liderazgo y persuasión.

Erasmus y actividades fuera de la carrera

Otro elemento que las firmas miran con atención en los currículos de los candidatos es si han vivido alguna experiencia, académica o laboral, en el extranjero. “Eso demuestra su interés por conocer otras culturas, idiomas y formas de trabajar”, opina Lucia Jaquotot, 'talent director' de EY Abogados. Del mismo modo, Loreto de Blas, su homóloga en Hogan Lovells, confirma que es un elemento prácticamente indispensable para incorporarse al equipo. “Al ser un despacho global, lo que más valoramos del estudiante es su perfil internacional”, razona. Se trata por tanto de un valor añadido para los despachos no nacionales que, además, revela la inquietud del estudiante por lanzarse a nuevos retos. Y, por supuesto, revela que el candidato tiene, 'a priori', un mayor nivel de idiomas, algo que resulta indispensable para las grandes firmas, que cuentan en su cartera con clientes procedentes de todo el mundo.

Foto: Un estudiante de la Universidad de Harvard. (Reuters)

En la misma línea, los bufetes también miran a qué dedica el candidato su tiempo libre. “Queremos jóvenes apasionados por el derecho, pero también con inquietudes sociales y solidarias”, expresa Icíar Rodríguez Inciarte, secretaria general de Uría Menéndez. Coincide con este extremo Eva Delgado, de Pérez-Llorca, quien confiesa que, además del expediente y los idiomas, valoran que el estudiante haya participado en actividades durante la carrera que demuestran inquietudes culturales, sociales y jurídicas.

Valores de la firma

Otra prioridad de los responsables de selección es buscar perfiles que se ajusten a la cultura del despacho. Un concepto que puede parecer abstracto, pero que Núria Martín, directora de Recursos Humanos de Cuatrecasas, aterriza señalando aptitudes concretas como la predisposición a aprender, la orientación al trabajo en equipo y la capacidad de innovar y aportar valor. Para Deloitte Legal, por su parte, implica ganas de aprender, de afrontar nuevos retos, la generosidad y el compromiso.

Los bufetes miran a qué dedica el candidato su tiempo libre y premian las experiencias en el extranjero y las actividades sociales

El encaje de los nuevos abogados con los valores de la firma tiene un doble efecto positivo. Por un lado, y como explica Laila Frahm, de DWF-RCD, favorece las nuevas incorporaciones al facilitarles desarrollar su carrera profesional en la casa. “Muchos de nuestros socios se han formado en la casa”, recuerda. Y, por el otro, beneficia al propio bufete porque si el profesional encaja en la plantilla y se siente a gusto, difícilmente se planteará irse a la competencia.

Más formación en tecnología e idiomas

¿Cómo es la formación en derecho en España? Para empezar, los directores de RRHH de las grandes firmas coinciden en que los centros ofrecen en general una base jurídica y técnica muy sólida. Además, elogian el viraje que se ha producido en la educación en los últimos años, que ha pasado a ser mucho más práctica y menos teórica, acercando a los estudiantes al mundo laboral. “Sobre todo, en el máster de acceso”, apostilla Cristina Prados, de Deloitte Legal. En esta línea, Estefanía Caballero, de KPMG Abogados, destaca el buen equilibrio entre profesorado de dedicación exclusiva y profesionales ejercientes con dedicación restringida, que potencia ese enfoque práctico a la profesión.

Foto: Foto: IStock.

Ahora bien, los responsables de selección de talento consideran que hay ciertos aspectos que pueden mejorar. Uno de ellos es la formación en idiomas. “Se debería reforzar”, comenta Martín, de Cuatrecasas. Y confiesa que, a pesar de que el nivel de las nuevas generaciones es mejor, tienen dificultades para incorporar perfiles que puedan trabajar en un entorno internacional con clientes que no hablen español. Del mismo modo, echan de menos formación en tecnología aplicada al sector legal ('legaltech') y en derecho aplicado a nuevas materias como energía, medio ambiente o nuevas tecnologías de la información.

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