Los grandes despachos rompen el tabú y se lanzan a explotar el negocio del cannabis
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Para usos medicinales o cosméticos

Los grandes despachos rompen el tabú y se lanzan a explotar el negocio del cannabis

Muchas firmas internacionales cuentan ya con equipos especializados en una industria en auge en los países más aperturistas. Entre los nacionales, aún se aprecia cierto pudor ante este nicho de mercado

placeholder Foto: Imagen de una plantación de marihuana. (Reuters)
Imagen de una plantación de marihuana. (Reuters)

La anécdota la cuenta Yolanda Puiggròs, socia del área de Ciencias de la Salud de Roca Junyent, y sirve para hacerse una idea de las resistencias o prejuicios que aún suscita hablar del cannabis en el mundo de los negocios. "Cuando hace algunos años nos empezaron a llegar las primeras consultas y nos pusimos a buscar en internet términos como marihuana, cannabinoides o CBD, nos saltó el bloqueo de palabras clave de la red del despacho. Tuvimos que hablar con el departamento de informática para que nos habilitara esas búsquedas y así poder trabajar". A día de hoy, relata Puiggròs, en la firma no queda ni rastro de las bromas o chascarillos que originó la primera pregunta sobre la materia y se ha impuesto la conciencia de que se trata de un sector de actividad en auge, en el que el posicionamiento y la experiencia pueden ser clave en caso de producirse una apertura regulatoria.

Desde hace algo más de un año, relata la letrada, en Roca Junyent reciben una o dos consultas mensuales sobre el CBD, un componente del cannabis con propiedades terapéuticas, sin efectos psicotrópicos. "Nos contactan tanto empresas españolas como extranjeras", comenta. Y son de sectores muy variados: desde el ámbito de los cosméticos hasta los productos médicos, pasando por centros de investigación. El bufete no trabaja ni con 'grow shops' ni con clubes de cannabis.

Foto: Ilustración: EC Diseño.

La apertura con la que Puiggròs se refiere al cannabis como fuente de negocio contrasta con el pudor o recato que aún suscita de forma mayoritaria hablar de los productos derivados de la planta. El error, reflexiona Inmaculada López, directora legal en Eversheds Sutherland, es el automatismo de pensar que su única utilidad es la recreativa. "Pero en la mayoría de casos es por desconocimiento, porque no se sabe que existen otros usos como el médico, el farmacéutico o el cosmético, que nada tienen que ver con la droga". En la misma línea se expresa Paula González de Castejón, socia de DLA Piper, que aún percibe "tabú" en torno a esta cuestión. Un prejuicio que contrasta, en su opinión, "con la seriedad de muchas empresas, que están haciendo las cosas muy bien y de forma totalmente legal. Hay una labor educativa pendiente de hacer".

González de Castejón es la representante de la oficina de Madrid en el equipo global de DLA Piper dedicado al cannabis, grupo que se reúne una vez al mes para compartir las novedades regulatorias que se producen en las distintas jurisdicciones y poner en común las operaciones en que ha intervenido la firma. "Cuando digo que formo parte de un equipo especializado en estos productos, todavía hay quien me mira como diciendo '¿perdón?', pero lo cierto es que estamos ante un nicho de negocio cada vez más relevante", agrega la letrada.

Apertura en Norteamérica

Según los especialistas, España tiene una de las regulaciones más restrictivas de Europa. Pero es que, además, la normativa europea camina varios pasos por detrás de la norteamericana. En el continente, Canadá es quien ha ido más allá, legalizando, incluso, la marihuana para su uso recreativo en octubre de 2018. En el país ya era legal su empleo para fines medicinales desde 2001. En Estados Unidos, por su parte, algunas de las empresas especializadas en productos derivados del cannabis, somo Sundial Growers o Tilray, han protagonizado espectaculares subidas en bolsa en lo que va de año ante la expectativa de que el nuevo presidente del país, Joe Biden, impulse alguna reforma legal que amplíe los usos ya permitidos en muchos estados.

Foto: Foto: iStock.

Según el informe 'Bloomberg Law 2020 - Future of law', que identificaba los principales nichos de negocio para los bufetes para el año pasado, a finales de 2019, el cannabis o algunos productos derivados del mismo ya eran legales en 48 estados. Una industria en auge que, para sus autores, resultaba especialmente golosa para los abogados dadas las lagunas jurídicas y los riesgos que presenta una materia que está transitando el camino entre la ilegalidad y la regularización. Prueba de que los despachos empezaban a compartir esa percepción es que, en ese momento, el 85% de las 100 principales firmas del país (reunidas en el índice The Am Law 100, de la publicación 'Law.com') mencionaba el cannabis en su web. Sin embargo, solo 17 de ese centenar contaban con un equipo especializado en esos productos, quizá como muestra del pudor que aún causaba (al menos, por aquel entonces) la materia.

Una carrera desigual en España

A modo de test sobre cuál es el acercamiento que actualmente hacen los grandes despachos nacionales a esta materia, resulta reseñable que de entre los cinco principales bufetes nacionales, solo la web de Gómez-Acebo & Pombo (GA_P) arroja algún resultado al introducir la palabra cannabis en su buscador. De hecho, desde Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez aseguran que no es una materia sobre la que estén trabajando actualmente. El bufete que dirige Carlos Rueda, en cambio, lanzará en las próximas semanas una guía sobre las distintas variedades de la planta, elaborada por la letrada Mercedes Corbal, especialista en propiedad intelectual, en la que se analiza su situación regulatoria para su uso con fines médicos, científicos, cosméticos y de consumo humano.

En EEUU, el 85% de las firmas menciona el cannabis en su web. En España, solo uno de los cinco grandes bufetes nacionales

Pero la firma no se queda solo en el plano teórico, y ya sabe lo que es asesorar en la práctica. Eso sí, en Portugal, en donde el uso para fines médicos de la planta es legal desde 2018. La oficina de GA_P en Lisboa ha acompañado ya a algunas empresas en su establecimiento en el país. En particular, con la obtención de las licencias reglamentarias obligatorias para operar en el sector de los productos derivados de la planta, así como en la compra de terrenos y en la obtención de permisos para la construcción de una planta de procesamiento de aceite de cannabis para fines médicos.

Frente a la omisión de las nacionales, la mayoría de las firmas internacionales con presencia en España cuenta ya con equipos globales y transversales (que involucran distintas áreas: M&A, Regulatorio, Propiedad Intelectual, etc.) especializados en productos derivados del cannabis. Así lo relatan en sus propias páginas web, además de DLA Piper, Clifford Chance, Allen & Overy o Dentons. También cuentan con información sobre cuestiones regulatorias Linklaters o Baker McKenzie.

Otro despacho con un equipo específico es Bird & Bird, cuyo responsable en esta materia en Madrid es Victor Horcajuelo, 'counsel' especializado en Administrativo. El letrado cree que, aunque el contexto actual en Europa es de "cierta incertidumbre" regulatoria, "es bastante previsible que se produzcan cambios tendentes a flexibilizar el marco normativo", lo que generará "importantes oportunidades para los despachos". Y, una vez suene el pistoletazo de salida, augura Javier Bustillo, socio de Andersen, los bufetes con presencia en otros países partirán con la ventaja de conocer las tendencias y contar con la experiencia de más jurisdicciones. Una idea que suscribe José Mariano Cruz, socio de Eversheds, que destaca la seguridad que da a las compañías entrar en un país de la mano de un asesor legal con el que ya han trabajado previamente.

Foto: Representación de la discriminación de la mujer. (iStock)

El contraste entre la intensa actividad de los bufetes extranjeros y la escasa de los nacionales, no obstante, no solo se debe al impulso de la presencia internacional de los primeros, según fuentes del sector, que señalan otros dos factores determinantes: el reputacional y el legislativo. Por un lado, explican, en la mayoría de firmas españolas aún predomina el temor de que se interprete cualquier actividad en este sector como un intento de hacer 'lobby' a favor de la legalización, por ello prefieren optar por una línea de trabajo discreta (aunque, evidentemente, siguen de cerca las novedades que puedan producirse). Y, por otro, porque sin avances normativos difícilmente podrá florecer el negocio y los despachos prefieren centrar sus esfuerzos en otras áreas. Ya reaccionarán cuando las opciones de captar trabajo sean sustanciales.

"Estamos perdiendo oportunidades"

Precisamente, el optar por una línea legislativa muy cerrada y poco clarificadora de lo prohibido y lo permitido está restando a España oportunidades de inversión, según Daniel Vázquez, socio de Dentons en Madrid. "Un mejor y más preciso marco regulatorio podría favorecer a muchos sectores, incluyendo a la potente industria farmacéutica", asevera. Una valoración que respalda Yolanda Puiggròs, que revela que su bufete ha asesorado a alguna compañía en su aterrizaje en Portugal, ante la "inseguridad jurídica" que existe en nuestro país. "Estamos perdiendo oportunidades", afirma la letrada. Le da la razón Javier Bustillo, que revela que cuenta con el mandato de un empresario estadounidense para que le avise de cualquier novedad normativa que se produzca en España para desembarcar en el país. "También hay muchos fondos de 'private equity' interesados en las compañías dedicadas a estos productos", se suma González de Castejón.

Foto: Sede de Uría Menéndez en Madrid.

De momento, como resume la guía de Gómez-Acebo & Pombo, en España solo es legal la comercialización de determinados productos derivados de la semilla del cannabis (y siempre y cuando no sobrepasen los limites del 0,2% de THC, componente que sí tiene efectos psicoactivos) y el cultivo de la planta para concretos fines médicos o científicos, y siempre bajo licencia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). A corto plazo, expone el texto, es posible que se produzca alguna novedad regulatoria en el ámbito europeo en relación con la utilización del CBD como alimento, pero sin nada concreto. En todo caso, y como concluye Inmaculada López, los avances legislativos deberán ir acompañados de una importante campaña de comunicación "que convenza a los consumidores de que no todos los productos derivados del cannabis son dañinos. Al revés, muchos son beneficiosos. Hay un potencial mercado esperando".

Mientras tanto, ya hay algunas empresas que van tomando posiciones y registrando marcas que contienen el término cannabis (y dando trabajo, así, a sus asesores). En concreto, en la Unión Europea, según Carmen González, directora de Marcas en Pons IP, ya hay 98 marcas registradas. La letrada advierte, no obstante, de que puede denegarse dicho registro si se entiende que el distintivo está vinculado a un producto estupefaciente. Pero las necesidades no se quedarán ahí. Como indica el responsable del Área de Transferencia Tecnológica de la firma, Rafael López, los derivados de la planta tendrán que encontrar su mecanismo más adecuado de protección legal, bien sea a través de derechos sobre obtenciones vegetales o patentes. A día de hoy, hay más de 9.000 solicitudes de patente publicadas en el mundo en relación al cannabis, la mayoría de ellas relacionadas con la medicina y métodos de obtención. Empresas como Pfizer, GW Pharma o Sanofi aparecen entre las principales solicitantes.

La anécdota la cuenta Yolanda Puiggròs, socia del área de Ciencias de la Salud de Roca Junyent, y sirve para hacerse una idea de las resistencias o prejuicios que aún suscita hablar del cannabis en el mundo de los negocios. "Cuando hace algunos años nos empezaron a llegar las primeras consultas y nos pusimos a buscar en internet términos como marihuana, cannabinoides o CBD, nos saltó el bloqueo de palabras clave de la red del despacho. Tuvimos que hablar con el departamento de informática para que nos habilitara esas búsquedas y así poder trabajar". A día de hoy, relata Puiggròs, en la firma no queda ni rastro de las bromas o chascarillos que originó la primera pregunta sobre la materia y se ha impuesto la conciencia de que se trata de un sector de actividad en auge, en el que el posicionamiento y la experiencia pueden ser clave en caso de producirse una apertura regulatoria.

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