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Verdades y mentiras sobre Fusara: quién vive ahí, cuánto paga, qué pisos hay vacíos...
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CASO FUNDACIONES

Verdades y mentiras sobre Fusara: quién vive ahí, cuánto paga, qué pisos hay vacíos...

Desde que un fondo tomó el control de los pisos, se han ido vaciando los edificios. Los vecinos que han resistido son, fundamentalmente, familias y ancianos con rentas antiguas

Foto: Viviendas de Fusara
Viviendas de Fusara
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El acuerdo extrajudicial al que ha llegado Fusara, fundación que ha sido víctima de una presunta trama de corrupción, con Roberto de Juan, el empresario que se habría beneficiado de la estafa, ha vuelto a sacar a la palestra el conjunto de 14 edificios de esta entidad benéfica.

Estos inmuebles fueron donados hace un siglo por benefactores que los dejaron para cuidar a niños sin recursos. Con el paso de los años, aquel mandato se ha traducido en el sustento de los colegios Fundación Santamarca y San Román y San Antonio, además de una residencia para niñas.

Para garantizar el cumplimiento de este fin, los donantes ordenaron crear un patronato presidido por el Arzobispo de Madrid, pero en el que también deberían participar el Ayuntamiento de la capital y la Delegación de Gobierno, entre otros. La realidad es que, cuando De Juan compró las viviendas y estalló el escándalo, los dos prefirieron mirar para otro lado.

Desde entonces, el verano de 2019, la Fundación está sin cobrar las rentas que siempre le habían garantizado el sostenimiento de los colegios, e, incluso, tener un excedente para abordar transformaciones enteras de sus edificios, como hizo en el inmueble de Delicias, que lo convirtió en hotel.

Foto: caso-fusara-ares-obispado-financiacion

Al tratarse de activos centenarios, entre los inquilinos de Fusara hay un importante porcentaje de rentas anteriores a la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos), en torno al 20%, actualmente. Estos alquileres están muy por debajo del precio de mercado, pero son 100 % legales. De hecho, esa misma seguridad jurídica a la que apelan los fondos es la que protege a estos inquilinos que, en la inmensa mayoría de casos, son personas mayores y vulnerables, ya que sus contratos fueron firmados hace más de 40 años.

El resto de las viviendas, en cambio, es un mosaico de situaciones diversas, ya que hay desde minipisos interiores de 30 metros cuadrados hasta viviendas de 200 metros. Además, en muchos casos, los propios inquilinos reformaron sus casas a cambio de tener una renta algo menor.

En cualquier caso, sus alquileres estaban en línea con los precios que se pagaban antes del boom de la última década, según las cifras que vienen en las tasaciones que encargó la propia Fusara cuando vendió los edificios a De Juan. Desde entonces, han pasado casi siete años.

En este tiempo, los precios en el centro de la capital prácticamente se han duplicado, lo que ha provocado una grave crisis de vivienda para las familias. A pesar de este buen momento de mercado, y de la emergencia habitacional que se vive, De Juan ha centrado sus esfuerzos en intentar ir vaciando los edificios.

placeholder Sede de Fusara en la calle Barquillo 22
Sede de Fusara en la calle Barquillo 22

Los vecinos con contratos LAU que han resistido, amparados en su defensa de que esta venta forma parte de una estafa (de hecho, gran parte de ellos se organizaron como acusación y fueron los que consiguieron judicializar el caso), han seguido pagando la renta que tenían durante todos estos años.

Su postura es que el precio de la vivienda en el centro de la capital se ha disparado, precisamente, por actuaciones como la de Tapiamar: que prefiere tener vacías las casas durante años, porque la disparada subida de precio que podrá aplicar si logra tomar el control del edificio compensará con creces esta pérdida.

Esta es la radiografía de los alquileres que se pagaban en cada edificio y cómo se han ido vaciando. Los únicos edificios que no se incluyen son los de la calle Imperial y Paseo de las Delicias, por operar ahora como hoteles:

Santa Teresa 8

Todos los inquilinos pagaban anualmente entre 9.600 euros por 99 metros cuadrados y 19.800 euros por 165 metros cuadrados, lo que equivale a entre 800 y 1.650 euros al mes, salvo una renta antigua. Actualmente, la mitad de las viviendas están deshabitadas. No tienen ascensor.

Santa Teresa 9

Había dos rentas antiguas de 500 euros al año y un inquilino LAU que pagaba 3.606 euros por 147 metros cuadrados, lo que equivale a 300 euros al mes. El resto de familias pagaban entre 16.800 y 20.760 euros anuales (1.400 y 1.730 euros al mes) por pisos entre 147 y 162 metros cuadrados en un edificio sin ascensor. Además, había tres alquileres de viviendas entre 45-60 metros cuadrados, por las que Fusara recibía unas rentas anuales que iba de los 6.360 y los 16.200 euros (530-1.350 euros al mes). Seis años después, hay nueve viviendas vacías y solo continúan dos vecinos.

Luchana 6

Todos los inquilinos pagaban entre 11.266 y 32.400 euros anuales por viviendas de 165 metros cuadrados, lo que equivalía a entre 940 y 2.700 euros al mes. Las únicas excepciones son dos contratos anteriores a la LAU: una renta antigua de 3.636 euros anuales (300 al mes) y otra de 8.679 euros (723 mensuales).

Fuencarral 113

Por pisos de entre 180 y 190 metros cuadrados, pagaban entre 18.000 y 29.750 euros anuales (1.500 y 2.480 mensuales), en función de si la vivienda estaba reformada o debían afrontar ellos los arreglos. Además, había cuatro rentas antiguas con contratos anuales de 1.324, 5.448, 5.770 y 8.989 euros. Actualmente, la mitad de las casas están vacías.

Fuencarral 130

Es un edificio sin ascensor y dispar, con cuatro viviendas de 180 metros cuadrados y diez de 60 metros. Por los primeros se pagaban rentas de entre 1.025 y 1.375 euros mensuales (12.300 y 16.500 anuales), salvo una renta antigua de 1.072 euros anuales. En el caso de los pisos de 60 metros, los alquileres se movían entre los 600 y los 850 euros mensuales (de 7.100 a 10.200 euros al año), salvo las rentas antiguas, que pagaban entre 1.320 y 4.200 euros anuales (de 110 a 350 euros al mes).

Castillo 4

En este edificio sin ascensor había una gran disparidad, tanto de tipología de vivienda como de precio de los alquileres. La mitad eran rentas antiguas que pagaban entre 865 y 4.885 euros anuales. En los contratos ya acogidos a la LAU, se cobraban desde 407 euros al mes por un bajo interior de 26 metros cuadrados, hasta 1.300 euros mensuales (15.600 al año) por un primero de 79 metros. Seis años después, de 16 casas, solo nueve continúan habitadas.

Churruca 15

En siete de los diez pisos exteriores, los vecinos pagaban de 13.400 a 19.200 euros anuales (1.115 a 1.600 al mes) por pisos que iban de los 130 hasta los 150 metros cuadrados. La única excepción eran tres rentas antiguas con rentas anuales de 130, 216 y 4.326 euros. Las viviendas interiores estaban divididas en minipisos de 30 metros cuadrados por los que pagaban entre 5.670 y 8.200 euros anuales (189 a 680 euros al mes), salvo una renta antigua de 2.163 euros mensuales (180 euros mensuales). Ahora quedan diez vecinos y nueve viviendas se han quedado vacías. No tiene ascensor.

Barquillo 22

Este es el edificio mejor conservado y el único que ha recuperado Fusara. Según la documentación de las tasadoras, en 2019, cobraba rentas anuales de entre 28.200 y 50.400 (entre 2.350 y 4.200 euros al mes) por pisos que van de 255 hasta 460 metros cuadrados.

Fúcar 13

Son viviendas de entre 96 y 120 metros cuadrados, por las que pagaban entre 7.800 y 9.600 euros anuales (650 a 800 euros al mes), salvo tres rentas antiguas que iban de 1.766 a 2.175 euros anuales. Actualmente, hay cinco viviendas habitadas y tres vacías.

Olivar 5

En este edificio sin ascensor hay viviendas de entre 100 y 255 metros cuadrados, por las que se afrontaban rentas de entre 16.700 y 22.100 euros anuales (1.400 a 1.840 mensuales), en general. En una de estas viviendas, la renta declarada era 7.548 euros al año (629 al mes). Además, había dos pisos de 60 metros cuadrados por 575 euros mensuales (6.900 al año).

Angosta de los Mancebos 2

Más de la mitad del edificio son rentas antiguas que pagaban entre 1.350 y 4.775 euros al año por pisos que van de los 50 a los 120 metros cuadrados. Los contratos LAU estaban entre 6.500 y 10.600 euros anuales (540 y 880 mensuales). A finales del año pasado había cinco casas vacías y nueve habitadas.

San Bernardo 55

Este edificio tiene pisos exteriores de entre 200 y 230 metros cuadrados, por los que se pagaban desde 10.000 hasta 23.000 euros anuales (833 a 1.900 euros mensuales), salvo tres rentas antiguas con 7.500 euros anuales. Las casas interiores tienen entre 100 y 120 metros cuadrados y se alquilaban desde 13.500 hasta 18.000 euros (1.125 a 1.500 euros mensuales), salvo una renta antigua de 3.500 euros al año. Hay al menos dos pisos deshabitados.

El acuerdo extrajudicial al que ha llegado Fusara, fundación que ha sido víctima de una presunta trama de corrupción, con Roberto de Juan, el empresario que se habría beneficiado de la estafa, ha vuelto a sacar a la palestra el conjunto de 14 edificios de esta entidad benéfica.

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