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"Mis padres vinieron de Ávila y cambiaron Madrid. Ahora son venezolanos y mexicanos, no pasa nada"
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MADRID FORO URBANO

"Mis padres vinieron de Ávila y cambiaron Madrid. Ahora son venezolanos y mexicanos, no pasa nada"

Sigfrido Herráez, decano del COAM, defiende el carácter multicultural y acogedor que distingue a Madrid. Una seña sobre la que apoyarse ahora para construir la capital que será en 2050

Foto: Sigfrido Herráez, decano del COAM.
Sigfrido Herráez, decano del COAM.
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¿Quo vadis Madrid? Esta es la pregunta que el Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) quiere ayudar a responder en el Foro Urbano Internacional 2025 que celebra esta próxima semana. Entre el martes 9 y el jueves 11 de diciembre, la capital acogerá a 85 expertos de todo el mundo, que analizarán los grandes retos sociodemográficos a los que se enfrenta la ciudad y propondrán una visión sostenida y sostenible sobre qué puede hacer Madrid para acoger al millón de habitantes que se esperan en las próximas dos décadas.

Los ejemplos de Viena, Tokio, Londres, París, Oslo, Estocolmo, Singapur y Copenhague serán analizados bajo la luz de intentar definir las mejores prácticas que pueden ser traídas a la capital, con realismo. Cada una de estas ciudades es fruto de una historia y una idiosincrasia, como Madrid tiene la suya y, sobre ella, deberá definir qué tipo de urbanismo necesita para equilibrar una ciudad cada vez más grande, con unas familias más pequeñas, en un momento en el que debe renovar el grueso del parque edificatorio para cumplir con el objetivo "cero emisiones" marcado por Bruselas y con el agravante de la grave crisis de acceso a la vivienda que sufre.

PREGUNTA. ¿Qué modelo de ciudad defiende el COAM para Madrid teniendo en cuenta ese enorme crecimiento poblacional que se espera?

RESPUESTA. Los arquitectos madrileños pretendemos formar parte de ese futuro de la ciudad, es decir, lo que queremos es mejorar tanto los espacios que ocupamos dentro de los edificios, dentro de la propia construcción, rehabilitación energética, etc., y también en lo que a espacio urbano se refiere. La ciudad va a crecer, tiene que crecer para acoger a este más de un millón de personas que se prevé que llegue antes de 2050 y por eso, lógicamente, tenemos que saber crecer. ¿Qué es saber crecer? Pues tener esos parámetros medioambientales, de comodidad, de confort y, sobre todo, lo que es más importante, la salud; tenemos que dar salud con el urbanismo y la arquitectura que facilitamos a nuestros ciudadanos. Hay que pensar en una mayor densidad, que es más barato, más ecológico, más transparente y más sostenible. Todas estas palabras tienen una profundidad grande cuando hablamos de que vamos a vivir en edificios en altura, fundamentalmente. Yo creo que todas las grandes ciudades, y ni Madrid ni Barcelona son excepción, van en esa dirección.

P. Se habla de modelos como Viena o Tokio, Estocolmo frente a Singapur... Pero cada uno de ellos es fruto de una historia y una sociedad concreta. ¿Cuáles diría usted que son los mimbres o los signos diferenciales de Madrid sobre los cuales se deben poner los cimientos del futuro?

R. La diferencia fundamental entre algunas de estas ciudades que has nombrado y Madrid es que no han crecido de la manera en la que nosotros hemos dado en llamar “aluvión”, el aluvión que se produce en los años 50-60, el que se produce prácticamente de manera continua en los 70-80 y el que está previsto que se produzca ahora, esa llegada grande de nueva población. Ese crecer de Madrid desmesurado y muy rápido da una serie de problemas que no ha tenido por ejemplo, la ciudad de Estocolmo o algunas otras que se han nombrado. Madrid es una ciudad, por otro lado, modélica y ejemplo en cuanto a espacios libres y zonas verdes respecto a estas otras ciudades con las que nos comparamos en este foro. Madrid tiene más zonas verdes que la mayoría de las ciudades que se comparan con esta ciudad de tres millones y medio de habitantes, pero hay que cualificar, hay que empezar a dar calidad a esas zonas verdes. Yo siempre digo el ejemplo de que no hay que tener muchos árboles, hay que tener muchos árboles buenos, porque si lo que tenemos son plataneros, que son alergénicos, producen deterioro a las construcciones y aceras, etc., ¡No! Tengamos árboles buenos. Pues esto es lo mismo.

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P. Madrid se enfrenta a un envejecimiento poblacional, a una fuerte llegada de migrantes y un tamaño de familias cada vez menor. ¿Cómo se puede adaptar el parque ya construido a esta realidad que supone menos personas por vivienda y recursos financieros limitados de sus habitantes, ya sea por cuestión de edad o por ser migrantes?, ¿qué propone el COAM?

R. Es un tema de sentido común. El Colegio de Arquitectos de Madrid, los arquitectos como profesionales que tenemos que ver con esta cuestión, debemos apoyar necesariamente la división de espacios excesivamente grandes. Cuando una pareja del Barrio de Salamanca que vivía con cinco hijos se queda sola, no tiene ningún sentido mantener un espacio caro en un sitio muy necesario para el resto de ciudadanos. Hay que facilitar que la normativa permita la división de esas viviendas, el poder multiplicar el número de metros cuadrados que ponemos a disposición de los nuevos ciudadanos, sean extranjeros que vienen o sean nuestros propios hijos que van creciendo vegetativamente en una ciudad y necesitan de esos espacios. Yo creo que esa redensificación tiene dos enfoques: uno, la división de los actuales espacios, viviendas, para entendernos, y luego, la posible ampliación de los edificios. Esa posible ampliación que algunos critican, pero que a mí me parece perfectamente factible. Si pensamos en zonas como el poblado de Fuencarral o La Elipa, que subamos una o dos plantas y ahí vivan los hijos de los que actualmente son propietarios de esa torre, de ese edificio, es perfectamente factible. Y desde el punto de vista técnico no hay ningún problema de acometidas, de agua, luz, alcantarillado…

P. La otra cara de la moneda son las grandes fortunas internacionales que también se están instalando en la capital, ya sean mexicanos, centroeuropeos o, más recientemente, estadounidenses. Hay quien critica que algunos barrios están perdiendo su carácter castizo; otros, en cambio, lo aplauden como el mejor ejemplo de que Madrid ha pasado a jugar la primera liga de las capitales mundiales. ¿Qué se puede hacer para equilibrar estos dos extremos?, ¿qué ejemplos podemos seguir de otras urbes?

R. Yo creo que las grandes ciudades como Nueva York, Londres, París se caracterizan por esto. Aunque puede ser más o menos populista el criticarlo, decir “Madrid para los madrileños” me parece un error. Al final, los madrileños, entre otras cosas, fundamentalmente vivimos de los que vienen a visitar el Museo del Prado o al fútbol. Hay que dar la bienvenida a todo eso, incluso al que viene a vivir. Nuestra ciudad no puede permitirse el lujo de cerrar la puerta a nuestros hermanos de Iberoamérica. Esto también es riqueza para Madrid y, por tanto, bienvenida sea esa inversión, esa riqueza. Soy de la opinión de que no hay que confundir ese problema, entre comillas, yo creo que no lo es, de que venga tanta gente, con el problema que tienen los ciudadanos madrileños para obtener su vivienda. Que un venezolano compre un piso en la calle Serrano no distorsiona el tejido social, no produce un problema de ningún tipo. Fíjate que todos los barrios que hay alrededor de París, que se convirtieron en una especie de guetos en un momento determinado, algunos todavía lo son, pues sí son un problema. Eso en España no lo tenemos, gracias a Dios. Que nadie se equivoque, no podemos confundir el problema de la vivienda en España con ese problema de atracción que ahora mismo tiene Madrid. Lo que hay que hacer es ordenar la parte donde los jóvenes están llamando a la puerta y quieren tener su primera vivienda. Además, Madrid no pierde su identidad por esto. Nuestra ciudad tiene una identidad cambiante, siempre la tuvo. Mis padres vinieron de Ávila, de Castilla y León, hubo gente llegada de Castilla-La Mancha, de Extremadura, y cambiaron Madrid. Y eso ahora se está produciendo porque vienen ecuatorianos, venezolanos o mexicanos. No pasa nada.

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P. En los últimos años, se está apostando por convertir a Madrid en destino de grandes eventos deportivos. ¿Es realmente nuestra mejor carta?, ¿tiene la capital opciones para tratar de atraer industria?

R. Yo creo que Madrid, y vuelvo al ejemplo de Londres, París, Nueva York… debe tener grandes eventos, deportivos o de otro tipo. Ojalá también sean culturales. La capitalidad cultural del 92, casi nadie la recuerda, fue una eclosión, venía gente a ver a los tres tenores o a ver las grandes zarzuelas en Madrid. Pasa igual con la Fórmula 1. La gente viene a ver la Fórmula 1, al Real Madrid o al Atlético de Madrid, y que la gente venga es bienvenido. ¿Por qué? Porque es riqueza, es industria alrededor del terciario y el movimiento económico que hay alrededor de ellos nos beneficia a todos.

P. La vivienda es considerada por los españoles el principal problema. ¿Qué propuestas hace el COAM o qué pide a las administraciones hacer para garantizar el acceso a la vivienda?

R. Nosotros seguimos peleando con la burocratización, con ese exceso de burocratización... Yo digo siempre que en un estudio, ahora, el 50% del trabajo ya es gestión. Antes, el 20% era gestión, y el 80%, trabajo de estudio. Ahora es al revés. Destinamos más tiempo de gestión para que en un ayuntamiento te den licencia, para ver qué problema hay con los árboles, todo lo que es nuestro mundo del proyecto. Hay que pedir a la administración que nos ayude en esa dirección, como creo que lo está haciendo. La nueva ley del suelo es un ejemplo de cómo la administración quiere facilitar a los promotores y, desde luego, a los arquitectos, su trabajo. También demandamos que se fíen más de los colectivos profesionales, en este caso los arquitectos, que sabemos de cómo debe ser la ciudad del siglo XXI, de 2050.

P. Una de las soluciones más repetidas por el sector para corregir los precios es movilizar suelo para promover más vivienda. ¿Cómo se combina una ciudad cada vez más grande con la sostenibilidad, la descarbonización, el modelo de ciudad de 15 minutos?

R. El otro día escuché una conferencia muy interesante donde el problema del crecimiento de una ciudad y de que tenga zonas más o menos alejadas del centro no existe si hay un buen transporte. Es decir, unía la calidad de vida, la salud, el ahorro energético al buen transporte. Entiendo que transporte público, por supuesto, y entiendo que sostenible. Yo creo que Madrid va a crecer, es inevitable que crezca para acoger ese millón, millón y medio de personas nuevas que vienen, y lo tiene que hacer de tal forma que alguien en Illescas, a 50 kilómetros del centro de Madrid, tarde lo mismo en llegar a trabajar en el centro que alguien que vive en otra parte de la ciudad, aparentemente más cercana. Y eso es posible, técnicamente es posible. Ahí está el ejemplo de Londres, la gente trabaja en el centro de Londres, pero no vive ahí.

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P. Se habla mucho de promover obra nueva, ¿qué tiene más sentido para una ciudad como Madrid: regenerar o construir nuevo parque?

R. Absolutamente 50-50. Es decir, cuando alguien ha dicho que lo importante es el crecimiento de la ciudad y luego ya se hablará de redensificar, de mejorar el tejido existente... ¡No!, me niego. Creo que hay que hacer las dos cosas a la vez y de manera urgente. Después de los Fondos Next Generation, no puede haber un parón en la rehabilitación y no puede haber parones en los desarrollos urbanísticos nuevos alrededor de la ciudad de Madrid. Debemos tener una continuidad, tenemos que trabajar en esas dos direcciones de manera unánime y ahí los arquitectos, además, tenemos mucho que ayudar y que decir.

P. Europa quiere cero emisiones para 2050. ¿Está Madrid preparada para conseguir ese objetivo?, ¿qué necesitamos para llegar a ese horizonte con los deberes hechos?

R. Vamos detrás de ese objetivo y vamos detrás de muchas otras ciudades y países. Hoy he estado en una conferencia de la directora general de Transición Energética y Economía Circular de la Comunidad de Madrid, Cristina Aparicio, y lo ha dicho muy claro: si estamos recogiendo separativamente la basura, pero luego no reciclamos, y no reciclamos en relación con lo que lo está haciendo el norte de Europa, pues nos falta mucho. Creo que este es un buen ejemplo, aunque no tenga nada que ver casi con la pregunta, pero sí con todo lo demás. Es decir, nosotros, en una obra, todavía seguimos sacando contenedores de inertes a cualquiera de los vertederos que existen alrededor de Madrid. No creo que una ciudad como la nuestra se pueda permitir que eso siga así, es decir, hay que reciclar. Y hay que reciclar el hierro, hay que reciclar el aluminio de manera separativa, hay que reciclar todos los escombros que pueden volver a ser utilizados en la propia obra. El futuro viene por ahí, es esa economía circular de la que se habla tanto y que casi nadie sabe qué es. La gente cree que la economía circular es echar el bote en el contenedor amarillo. No, la economía circular es que luego ese bote sirva para hacer uno nuevo. En la construcción pasa lo mismo. Es decir, si no tenemos nada más que un concepto vago de lo que es la economía circular, no llegamos a que en 2050 o a finales de este año tengamos el ahorro que debemos tener de energía y, desde luego, el que estemos en consumo cero, que es el objetivo. Todo ese esfuerzo necesita una financiación.

P. ¿Cómo se puede financiar todo este esfuerzo?

R. Desde mi punto de vista, creo que tenemos que pensar que muchas de las tasas y cuestiones que pagamos, impuestos en general, tienen que ver con esto. Si los impuestos van dirigidos en esa buena dirección, si yo sé que van para que mi hijo mañana se pueda comprar un piso, pues los pago mucho mejor que si no creo en eso. Y a los ciudadanos en general les pasa lo mismo. Nosotros ahora mismo tenemos un sistema impositivo ya muy maduro, que funciona bien, que ahora con el tema de las facturas se perfeccionará para los autónomos, pero tenemos que creer de verdad que lo que se recauda se destina como se tiene que hacer, y para creer de verdad no pueden estar las carreteras rotas. Pues esto es lo mismo. En el momento en que haya credibilidad, la gente paga impuestos para que tengamos servicios.

¿Quo vadis Madrid? Esta es la pregunta que el Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) quiere ayudar a responder en el Foro Urbano Internacional 2025 que celebra esta próxima semana. Entre el martes 9 y el jueves 11 de diciembre, la capital acogerá a 85 expertos de todo el mundo, que analizarán los grandes retos sociodemográficos a los que se enfrenta la ciudad y propondrán una visión sostenida y sostenible sobre qué puede hacer Madrid para acoger al millón de habitantes que se esperan en las próximas dos décadas.

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