En busca de la vivienda asequible en el SIMA: crónica de una misión imposible
Es el gran escaparate inmobiliario de Madrid, una feria que refleja, año a año, cómo respira la vivienda en la comunidad y, también, en otras zonas de España como la costa
Es el gran escaparate inmobiliario de Madrid. Una feria que refleja, año a año, cómo respira la vivienda, fundamentalmente, en Madrid y, colateralmente, en otras zonas de España, como la costa o el norte del país.
Y este año, lo que se respira es que la vivienda asequible en Madrid, de la que el sector y los políticos llevan hablando desde hace ya muchos meses, sigue siendo una quimera. La vivienda asequible en esta nueva edición del SIMA, la número 26, es el objeto de deseo del comprador y, sin embargo, a pesar de que la oferta de la feria supera las 17.000 viviendas, brilla por su ausencia.
"En Madrid hemos normalizado que encontrar una casa por 500.000 euros es hasta barato, y no debería ser así. Pero es que ni siquiera es posible encontrar una vivienda por ese precio. Nosotros nos hemos marcado un presupuesto de medio millón de euros, que ya está bien. Nos da casi hasta igual la zona, pero, de momento, no hemos encontrado nada", relata una pareja ya no tan joven, con un hijo, que acude a la feria por primera vez.
"¿Por qué compramos ahora? Básicamente, porque estamos pagando 1.300 euros de alquiler y por ese dinero y, con unos pequeños ahorros, podríamos comprar, pagando una hipoteca mucho más baja. Pero, la verdad, no soy nada optimista".
En el SIMA 2025, de las 17.000 viviendas disponibles a la venta, cerca de la mitad de la oferta es primera residencia en Madrid, mientras que el 35% son segundas viviendas en la costa. Además, el interior peninsular concentra el 5% del producto y también hay un 10% de producto internacional.
Los compradores particulares han ido llegando poco a poco a una feria que hoy ocupa apenas un pabellón, el número 4 de Ifema, cuando en el pasado, en plena burbuja, llegó a ocupar hasta siete pabellones del recinto ferial, unos 55.000 metros cuadrados. Desde hace años, los expositores se conforman con tres veces menos.
No en vano, desde hace muchos años, el SIMA es una feria a la que muchos acuden para hacer marca, pero en la que "no es obligatorio estar porque apenas vendemos en la feria", reconoce un promotor que otros años sí ha contado con stand en la feria, pero que este año ha preferido destinar el elevado coste que le suponía en marketing y publicidad. Buena parte de las viviendas en la feria ya están vendidas, igual que en ediciones pasadas. De hecho, hace años, algunos promotores acudían simplemente para formalizar las reservas realizadas semanas antes. Ahora, ni eso, muchos promotores han decidido no gastar esfuerzos y dinero en ir.
Promotores de toda la vida como Metrovacesa, Grupo Ferrocarril o TM, los reyes del ladrillo en Benidorm, repiten y comparten espacio junto a Neinor Homes o Premier. Otras de nuevo cuño, como Naiz Homes, han elegido este evento para su puesta de largo. Por el contrario, hay también grandes ausentes que solían contar con stand propio, como Aedas Homes, Amenabar o Vía Célere, por poner solo unos ejemplos. Tan ausentes, en muchos casos, como los precios de las viviendas a la venta en la feria, lo que ha dificultado al visitante filtrar sus preferencias de compra.
Pocas promotoras y muchas firmas de financiación alternativa en busca de inversores
"No sé muy bien por dónde empezar. Veo cosas que me gustan, pero claro, como no ponen los precios, no sé si encaja dentro de nuestro presupuesto. De momento he preguntado a dos promotoras y justo lo que me había llamado la atención es demasiado caro para nosotros", cuenta una madre de familia que quiere cambiar de casa. "En nuestro caso, estamos mirando porque nuestra casa se ha quedado un poco pequeña. Queremos venderla y comprar otra un poco más grande. Creo que podemos vender caro, pero también vamos a tener que comprar muy caro. A ver si salen las cuentas".
Muy atrás en el recuerdo quedan reclamos como los de 2014 de las entidades financieras y sus servicers. Especialmente llamativo fue el stand de Altamira (antigua gestora del Santander) con su "Remate Final", con el que recibía a los visitantes de la feria hace ya una década. "Áticos desde 75.000 euros", "Viviendas de 4 dormitorios desde 99.000". Aquellos precios forman parte de un pasado ya muy lejano. "A los demás no nos queda otra que esperar a que vendan todo lo que tienen para después vender nosotros", comentaban, entonces, con gran malestar, varias promotoras a El Confidencial.
De aquellos servicers surgidos tras el pinchazo de la burbuja no queda rastro, desde hace años, en la feria. Solo unas pocas compañías, como es el caso de Básico Real Estate, surgida durante esos años para ayudar a desaguar el stock inmobiliario de la banca, que se mantiene fiel a la cita, contando, por otra parte, con uno de los escasos expositores que sí mantiene la costumbre de mostrar los precios de las viviendas con las que ha acudido a la feria inmobiliaria.
A la caza del pequeño inversor
El espacio de este tipo de compañías lo han ocupado firmas de financiación alternativa, crowdfunding, crowdlending, inversión pasiva... y un largo etcétera de startups y compañías tecnológicas que no buscan al comprador final de vivienda, sino al inversor particular. Porque este año, si hay algo que ha puesto de relieve el SIMA, es que el pequeño inversor es casi tan importante en el mercado residencial, si no más, que el comprador final. No en vano, es parte importante de la demanda de la que lleva nutriéndose desde hace años el sector residencial, gracias a una enorme liquidez y a unos tipos de interés muy favorables para endeudarse.
Urbanitae, Civislend, Izilend o ClubFunding. Algunas de ellas, con stand tan grandes y vistosos como los de las promotoras. Junto a ellas, otras tantas plataformas de inversión que, como Inversiva o la socimi Ktesios, se han colado en la feria.
Las administraciones públicas, como la Comunidad de Madrid o el Ayuntamiento de Madrid, no han faltado a la cita anual, ni Sepes, entidad pública en la que el Gobierno ha centralizado toda su política de vivienda, además de los nuevos desarrollos como Los Ahijones, Los Cerros y Valdecarros, que, aunque acaban de despegar y quieren convertirse en polo de creación de vivienda asequible en Madrid, han acudido sin promociones concretas que poder mostrar a los posibles interesados.
"¿La vivienda más barata? La protegida, pero para eso tendrías que preguntar a los promotores que tienen promociones allí, para que te informen de los precios", respondían desde el stand de Los Ahijones.
La esperanza de que realmente puedan levantarse viviendas libres asequibles en estos nuevos barrios se está desvaneciendo como un azucarillo en el agua, ya que la materia prima para construir miles de viviendas se está recalentando. Hace justo una semana, Valdecarros anunciaba la subasta de 4 nuevas parcelas para 360 viviendas.
"El precio de salida parte de 1.070 euros el metro cuadrado y, probablemente, alcanzará los 1.300. Nosotros ni nos planteamos acudir. Estas subastas están pensadas por el promotor", aseguran desde una gestora de cooperativas. Estamos hablando de un precio muy similar al que se pide actualmente en El Cañaveral, un barrio prácticamente consolidado, y que acabará repercutiendo directamente en el precio final de esas viviendas que podrían superar incluso los 300.000 euros.
Ni rastro de la vivienda asequible, pero, a pesar de lo elevado de los precios, todo se vende
Para muestra, un botón. En Los Ahijones, uno de estos nuevos desarrollos donde, actualmente, solo hay solares por construir, un ático de 88 metros cuadrados -y casi 80 metros de terraza- se está vendiendo sobre plano en torno a los 500.000 euros. Es decir, por encima de los 5.000 euros el metro cuadrado.
"¿La culpa del problema de la vivienda? De los gestores públicos, que no dan el valor que tiene la vivienda. Se criminaliza a los promotores cuando son los únicos que hacen vivienda. Hay una ley que está por encima de todo, que es la de la oferta y la demanda y si hay más oferta que demanda, los precios siempre van a subir", asegura Jesús Gil Marín, cofundador de Gilmar, una de las empresas que no ha fallado un año más a la cita inmobiliaria. "Por cada transacción inmobiliaria interviene más de 100 profesionales, por ello, éste es un sector que habría que cuidar y mimar y, sin embargo, solo se le critica y criminaliza".
Tras dos jornadas en la mayor feria inmobiliaria, malas noticias para el potencial comprador, no hay rastro de la vivienda asequible. Buenas noticias para el promotor, a pesar de lo elevado de los precios, todo se sigue vendiendo.
Es el gran escaparate inmobiliario de Madrid. Una feria que refleja, año a año, cómo respira la vivienda, fundamentalmente, en Madrid y, colateralmente, en otras zonas de España, como la costa o el norte del país.