¿Quo Vadis, La Florida? El resurgir de la colonia con el lujo más discreto de Madrid
En el distrito de Moncloa-Aravaca, justo donde Madrid empieza a perder su nombre, se esconde una colonia regada de nombres vascos que lucha por recuperar su pasado esplendor
En el distrito de Moncloa-Aravaca, justo donde Madrid empieza a perder su nombre para dar paso a todos los municipios que riegan la carretera de La Coruña, se esconde una colonia con calles de nombres vascos. Sopelana, Deusto, Gecho, Ibaiondo, Zumárraga, Zarauz, Lasarte, Azpeitia o Eibar son solo algunas de las calles que conforman La Florida, una urbanización que empezó a desarrollar la Constructora Vasco Central hace 70 años, sobre terrenos adquiridos a Patrimonio Nacional.
Aquella bolsa de suelo sumaba una extensión de 112 hectáreas, donde se proyectaron grandes viviendas unifamiliares, levantadas a partir de parcelas con una superficie mínima de 2.000 metros cuadrados, que respondían al modelo de Parque Urbanizado. Este limitaba la altura de los edificios a dos plantas y una ocupación máxima de la parcela del 33% de la superficie. Como recuerda Ana White, directora de Premium Residencial Properties de Knight Frank, "La Florida se originó a principios del siglo XX como una colonia destinada a segundas residencias y casas de veraneo para familias acomodadas de Madrid. Su entorno natural y la proximidad al Monte de El Pardo la convirtieron en un refugio ideal para quienes buscaban escapar del bullicio urbano. Con el crecimiento de la ciudad, la zona evolucionó hacia una urbanización de primera residencia, manteniendo su carácter exclusivo".
Este oasis de tranquilidad y anonimato, sin embargo, empezó a verse alterado con la llegada de grandes complejos de oficinas a sus alrededores, donde cada día trabajaban miles de personas. La situación llegó al punto de que, a principios de este siglo, se desató un enfrentamiento entre los cerca de 300 propietarios que conformaban entonces la colonia y el Ayuntamiento de Madrid. Los primeros defendían su derecho a instalar barreras y cámaras de vigilancia en los accesos, porque decían que eran calles privadas, mientras que el consistorio negaba la mayor, sosteniendo que eran públicas.
Coincidencia o consecuencia, la realidad es que la ilustre colonia fue poco a poco perdiendo esplendor. Como señala Sergio Suárez, socio director en Suma Inmobiliaria, "La Florida era una zona de alto copete, que alcanzó su esplendor en los años 60, 70 y 80. Allí vivían ministros y empresarios importantes. Pero la dejadez en la que cayó la urbanización hizo que, poco a poco, las casas se fueran quedando viejas. Sin embargo, desde hace unos años, el Ayuntamiento está remodelando las calles, se ha incrementado la seguridad y, poco a poco, como ha sucedido en otras zonas, esto ha hecho que esté de nuevo en el punto de mira".
Con la discreción que siempre le ha caracterizado, La Florida está empezando a protagonizar un goteo de operaciones y se está volviendo a colocar en el foco de los inversores en producto residencial de más alto standing, con la ventaja de ofrecer todavía interesantes precios de entrada. Esta misma semana, se ha subastado la parcela ubicada en el número 34 de la calle Gobelas, cuyos 2.460 metros cuadrados han recibido una oferta de compra por 1,3 millones de euros.
A pocos metros, en la calle Sopelana 15, la promotora Arosa Homes ultima la aprobación del estudio de detalles para promover La Reserva de la Florida. Se trata de una promoción de siete viviendas unifamiliares independientes, cada una de ellas con seis habitaciones, piscina y extensos jardines, que se levantarán sobre parcelas de 800 a 1.000 metros cuadrados. Detrás de este proyecto están el exconsejero delegado de Grupo Ortiz, Javier Carpintero, y el banquero de inversión (exDeutsche Bank y exMerrill Lynch) Juan Pablo Fernández Agras.
A esto se une la crisis de las oficinas, que ha dejado vacíos numerosos metros cuadrados de moqueta. Una oportunidad que ha sabido aprovechar el grupo Batipart para adquirir, junto a Aguirre Investment Management (AIM), un edificio que pertenecía a una entidad financiera, con el objetivo de transformarlo en un complejo de 120 apartamentos de coliving. El inmueble, ubicado en la calle Somera, cuenta con cerca de 5.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas sobre rasante y una planta bajo rasante, y supondrá una inversión total de unos 20 millones de euros.
"La Florida va a experimentar un cambio, sin ninguna duda. El que vive hoy en Barrio Salamanca, no quiere perder el coste de oportunidad de vender su vivienda y tiene que ir buscando zonas limítrofes. La Moraleja tuvo unos años decaídos, entró la entidad de conservación de La Moraleja, que le dio un lavado de cara tremendo, lo puso de maravilla y lo rescataron. Yo entiendo que pasará lo mismo en sitios como La Florida", señala Ramón Hermosilla, CEO de Terralpa.
Competencia en precio
Los inversores que están posando sus ojos en esta colonia son tanto nacionales como extranjeros. La armada de empresarios colombianos, mexicanos o peruanos que llevan años haciendo fortuna en los barrios más céntricos de Madrid también están abriéndose hacia La Florida, en esa búsqueda de nuevos destinos en los que han empezado a adentrarse. Unas oportunidades que buscan con la compra de grandes casas antiguas para hacer obra nueva.
"Nosotros, actualmente, tenemos en venta una casa antigua rehabilitada completamente, de la que solo se mantuvo la estructura", explica Suárez, quien destaca su gran competitividad. "Los precios de La Florida no tienen nada que ver con los de La Finca o los de La Moraleja, ahora mismo. De hecho, esta casa, en La Moraleja, costaría fácilmente 7 millones de euros y la tenemos en venta en 4,1 millones. Pero La Florida se está revalorizando mucho, porque se están tirando las construcciones antiguas, se están haciendo casas modernas y está empezando a venir el cliente. Y todo son viviendas unifamiliares".
"La Florida siempre ha tenido una demanda muy sostenida en el tiempo y factores como la búsqueda de espacios más amplios, la tranquilidad y la proximidad al centro de Madrid han atraído a nuevos compradores. El valor en residencial, así como su posicionamiento alto en el prime y perfil de comprador, es por su exclusividad y oferta de propiedades de magnífico nivel", señala Ana White.
En su opinión, "La Moraleja, La Finca y La Florida son tres zonas magníficas, muy posicionadas en un perfil alto de comprador y cada una de ellas con sus puntos diferenciadores. La Florida destaca por su proximidad al centro de Madrid, lo que facilita el acceso a servicios y actividades urbanas. Asimismo, por su entorno natural, ya que limita con el Monte de El Pardo, ofreciendo un entorno natural privilegiado. Por otro lado, La Florida mantiene un carácter más tradicional y residencial, sin olvidar que, como La Finca o La Moraleja, destacan por ser zonas realmente seguras, en entornos además vigilados", añade White.
En el distrito de Moncloa-Aravaca, justo donde Madrid empieza a perder su nombre para dar paso a todos los municipios que riegan la carretera de La Coruña, se esconde una colonia con calles de nombres vascos. Sopelana, Deusto, Gecho, Ibaiondo, Zumárraga, Zarauz, Lasarte, Azpeitia o Eibar son solo algunas de las calles que conforman La Florida, una urbanización que empezó a desarrollar la Constructora Vasco Central hace 70 años, sobre terrenos adquiridos a Patrimonio Nacional.