Multa millonaria de la agencia antiblanqueo a CaixaBank por la venta de Torre Foster
Sepblac, el organismo antiblanqueo de España, ha multado a la entidad por la actuación de Bankia en la operación de compraventa del rascacielos a un jeque árabe
Nuevo escándalo en torno a la venta de Torre Foster, rascacielos cuya compraventa provocó a Caja Madrid, entidad que después se integró en Bankia, un agujero cercano a los 400 millones de euros. Esta cifra es la diferencia entre los más de 800 millones que la entidad pagó a Repsol en 2007 y los poco menos de 400 millones en que lo vendió seis años después a Muscari Property, sociedad personal del jeque Khadem al Qubaisi, por aquel entonces flamante nuevo presidente de Cepsa tras comprar el fondo IPIC la petrolera.
Sepblac, el organismo español de prevención blanqueo de capitales, lleva años investigando aquella operación, pesquisas que han derivado en una millonaria multa a CaixaBank, debido a que la entidad se fusionó con Bankia hace cuatro años, según ha publicado Bloomberg, que cifra en unos 30 millones de euros el importe de la sanción. Se trata de una de las mayores multas de la historia del país por una operación inmobiliaria, según la agencia de noticias.
Un portavoz de CaixaBank ha señalado que el banco recurrió el pasado diciembre las multas ante el Tribunal Supremo, con lo que la multa todavía no es firme. Se trata de le segunda entidad sancionada por esta operación, ya que hace cinco años Bankinter fue también multada por el Sepblac con 8,2 millones de euros por su papel en la concesión de un préstamo a la red de sociedades de Muscari, que permitió al jeque vender la torre a Pontegadea en 2016.
Lo que en 2013 parecía una operación impoluta, tres años después se demostró una polémica transacción, que ha terminado siendo investigada por el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, y que ha llevado al Sepblac a imponer multas millonarias a dos de los mayores bancos de España.
La trama se resume así: a finales de 2013, Muscari firmó una opción de compra con Bankia para adquirirle el rascacielos, cuando la versión que se dio entonces fue que el comprador era IPIC. En paralelo, el fondo soberano de Abu Dabi, que dirigía el jeque, acordó trasladar ahí la sede de Cepsa, petrolera que él mismo presidía. Desde esta privilegiada posición, el jeque facultó el contrato de alquiler de la petrolera a un precio fuera de mercado por aquellas fechas, del entorno de 28 euros el metro cuadrado, cuando, en la vecina Torre de Sacyr, PwC había firmado una renta un 35% inferior.
Aquel jugoso arrendamiento fue, precisamente, el azucarillo que permitió endulzar la posterior venta en 2016, operación dirigida a cargar de millones tanto a Al Qubaisi, como a sus hombres de confianza en España, los hermanos Merino Enseñat, que a finales de 2013 crearon las empresas Muscari Develpment BV Sucursal en España, y Royal Arrow, red que permitió cerrar la venta a Pontegadea gracias al préstamo concedido por Bankinter.
En agosto de 2016, cuando se cumplió el plazo para que Muscari ejerciera la opción de compra que Bankia le había concedido tres años antes, la operación estuvo a punto de derrapar por la detención de Al Qubaisi. Según adelantó 'The Wall Street Journal', el otrora prestigioso hombre de negocios fue arrestado en Abu Dabi por su presunta implicación en un fraude multimillonario relacionado con el fondo soberano de Malasia 1MDB.
Aquella detención llegó un mes después de que el emirato le prohibiera salir del país y le bloqueara la libre disposición de todos sus bienes, lo que puso en jaque toda la operación de compra de Torre Foster. Para poder ejecutarla, se concedió un préstamo a las filiales españoles, que apenas unos minutos después de ejecutar la compra, firmaron la venta de Pontegadea por unos 490-500 millones de euros.
Toda esta operativa permitió al jeque ganar unos 100 millones de euros que se repartieron en diferentes comisiones entre los diferentes participantes en la operación. Si el jeque no hubiera podido ejecutar aquella opción de compra, Bankia habría podido vender la torre a Pontegadea y el agujero que heredaba la entidad desde 2007 habría sido 100 millones de euros menor.
Nuevo escándalo en torno a la venta de Torre Foster, rascacielos cuya compraventa provocó a Caja Madrid, entidad que después se integró en Bankia, un agujero cercano a los 400 millones de euros. Esta cifra es la diferencia entre los más de 800 millones que la entidad pagó a Repsol en 2007 y los poco menos de 400 millones en que lo vendió seis años después a Muscari Property, sociedad personal del jeque Khadem al Qubaisi, por aquel entonces flamante nuevo presidente de Cepsa tras comprar el fondo IPIC la petrolera.