Ni Black Friday ni Ciberlunes: la falta de luz amenaza 2.000 M en inversiones logísticas
La crisis que vive el sector residencial por la falta de capacidad eléctrica también amenaza a los desarrollos logísticos y deja en el limbo 2.000 millones de inversiones ya comprometidos
Interior de una nave logística. (EFE/Christopher Neundorf )
La falta de suministro eléctrico es una bola de nieve que amenaza a todos los rincones e industrias del país. El apagón del pasado 28 de abril fue la eclosión de un problema que lleva años gestándose y que, actualmente, vive un momento crítico, ante la próxima aprobación de un Real Decreto que dictará los planes de inversión en las redes de transporte y distribución eléctrica.
La infraestructura actual se ha demostrado insuficiente para abastecer todas las necesidades de la industria, de las viviendas y del invitado estrella de esta nueva fiesta: los centros de datos. A esto se une el proceso de descarbonización impuesto por Bruselas, que ha convertido a los kilovatios en el nuevo oro del siglo XXI, y el auge de las energías renovables, que han hecho saltar por los aires todas las costuras del sistema que conocíamos.
En este océano de intereses cruzados, el sector inmologístico está intentando hacer oír también su voz. A través de APPUNLE (Asociación de Promotores, Propietarios y Usuarios de Naves Logísticas de España) ha presentado alegaciones al proyecto de Real Decreto ante el riesgo de perder 2.000 millones de inversiones ya comprometidas, que deberían llevarse a cabo en los próximos cinco años, y que ahora están en el aire por la falta de suministro.
Juan José Vera, presidente de la patronal, cifra en dos millones los metros cuadrados de naves logísticas listas para empezar a construirse que no pueden llevarse a cabo porque no tienen garantizado el suministro, activos que representan esos 2.000 millones de inversiones ahora en el limbo y que, una vez en operación, generarán unos 22.800 puestos de trabajo.
Aunque, a priori, la logística puede parecer el hermano pobre del sector inmobiliario, la realidad es que su peso va más allá de los campos de naves que vemos a orillas de las carreteras españolas: representa el 3,6% del Producto Interior Bruto (PIB), genera cerca de 382.000 empleos directos y juega un papel crítico para todo el consumo, como cada año evidencian citas como el Black Friday y Cyber Monday.
"La logística es el almacén regulador entre la producción y el consumo", señala Jesús Lacasia, secretario de APPUNLE. En su opinión, el covid puso de manifiesto la importancia de esta industria, que desde entonces ha registrado inversiones superiores a los 10.000 millones de euros. A pesar de ello, un reciente informe de EY coloca a España como el país de toda Europa occidental con mayor carencia de naves y cifra sus necesidades logísticas 17 puntos por encima de la media del Viejo Continente (54,6 frente a 37,4).
Nave logística.
Según la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (aelec), el 83,4% de la red ya está saturada, lo que impide conectar nueva demanda eléctrica. Esto ha provocado ya retrasos y negativas en el suministro, lo que se ha traducido en paralizaciones, aplazamientos e incluso cancelaciones de varias iniciativas empresariales por falta de potencia eléctrica.
"España necesita 10 millones de metros cuadrados de naves logísticas para estar al estándar de Europa. Al ritmo de construcción de los últimos años, podríamos desarrollarlo en unos siete años, pero estimamos que no hay capacidad para abastecer a la mitad de estos nuevos desarrollos", señala Vera, quien no solo se lamenta de la imposibilidad de promover estos activos por la falta de suministro, sino también de las inversiones baldías que están haciendo en autoconsumo.
Aquí, el problema radica en que tampoco hay infraestructura para verter a la red el excedente que producen durante el día, una pérdida de oportunidad y de dinero, ya que mientras, por un lado, se pide a estas empresas invertir en paneles para abastecerse, por otro, el 90% de los autoconsumos de las placas fotovoltaicas de las naves logísticas no está volcado a la red.
La falta de suministro que sufre el sector logístico se ve agravada por el hecho de que, donde mayor necesidad de naves hay es en torno a los grandes núcleos de población, que es donde hay más tensión de demanda. El problema es que el residencial también padece una enorme falta de suministro y el Ejecutivo ya ha dicho que va a dar prioridad a la industria y a las viviendas, por encima de cualquier otro.
En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, prácticamente todos los nuevos barrios en marcha tienen sobre ellos la amenaza de la falta de suministro, una espada de Damocles que promete cortar los planes de entre 8.000 y 10.000 viviendas, que esperaban empezar a levantarse en los próximos cinco años y que, ahora, van a tener que esperar más allá de 2030.
Esto es todo un disparo a la línea de flotación de la crisis de vivienda que sufre España, y que se ha convertido en la principal preocupación de los españoles, motivos de fondo para que el Gobierno esté decidido a dar prioridad a estos desarrollos frente a los logísticos.
La falta de suministro eléctrico es una bola de nieve que amenaza a todos los rincones e industrias del país. El apagón del pasado 28 de abril fue la eclosión de un problema que lleva años gestándose y que, actualmente, vive un momento crítico, ante la próxima aprobación de un Real Decreto que dictará los planes de inversión en las redes de transporte y distribución eléctrica.