Banco Santander crea su propia plataforma de 'flex living' y compra tres edificios a Neinor y Aedas
Banco Santander irrumpe con fuerza en los alojamientos temporales. A través de su gestora, ha comprado tres proyectos a Neinor y Aedas que suman cerca de 500 unidades
Banco Santander irrumpe con fuerza en los alojamientos temporales. Bautizados como flex living en la jerga del sector, este tipo de apartamentos se dirige a toda esa población flotante que ha disparado la demanda de vivienda en alquiler en las grandes capitales: estudiantes, ejecutivos desplazados unos meses para un proyecto, jóvenes que cambian de ciudad por su primer empleo o recién divorciados que todavía están reorganizando su nueva situación familiar.
Estos perfiles coinciden en necesitar una vivienda que tenga todos los servicios incluidos y en la que se pueda entrar sin vocación de echar raíces. Un pujante mercado que ha convencido a Santander Asset Management, la gestora del banco cántabro, de crear su propia plataforma flex living con edificios que ha comprado a dos de las mayores promotoras del país: Neinor y Aedas.
Con la primera, ha llegado a un acuerdo para adquirir un complejo de apartamentos temporales en el polígono de La Mercedes, en el madrileño distrito de San Blas, cerca de donde está la sede de Santander España. Se trata de un proyecto que Neinor levantará sobre un suelo industrial que tiene en esta zona y donde está previsto construir unos 160 apartamentos temporales.
Con Aedas, también ha acordado la adquisición de dos proyectos: un complejo de 160 apartamentos en Valencia, cerca del puerto y del hub de startup Marina de Empresas, y otro con 190 unidades en el barrio de Valdemarín, en el distrito de Moncloa-Aravaca, con buenos accesos a la A-6 y a pocos minutos de Moncloa.
En total, solo con estas adquisiciones, Santander se hará con una cartera de medio millar de unidades, todas ellas dirigidas a jóvenes profesionales, pero su ambición es ir mucho más lejos, tanto en número de alojamientos, como en tipología de edificios, ya que también quiere entrar en residencias de estudiantes y de mayores autónomos (senior living).
A finales del año pasado, la gestora del banco creó una unidad inmobiliaria para abordar este mercado tanto desde el punto de la deuda como del capital. Al frente de la primera puso a Alfonso Agulló, y para liderar la segunda fichó a Joaquín Linares, hasta entonces socio de Deloitte, quien está al frente de este proyecto. A través de un nuevo fondo que ha lanzado, Santander prevé invertir 180 millones de euros en proyectos de living, dinero que en gran parte procede del balance del propio banco.
En concreto, la entidad presidida por Ana Botín ha aportado 70 millones de euros a este vehículo, según afirman fuentes conocedoras, que explican que esta cifra supone la gran mayoría del capital del fondo, ya que en los 180 millones de objetivo de inversión se incluye un apalancamiento del 50%.
El hecho de que una entidad como Santander despliegue una apuesta de este tipo es interpretado por el sector como un ejemplo de la madurez que está alcanzando esta clase de activo, uno de los segmentos inmobiliarios con mejores proyecciones de futuro, pero ante el que la banca española todavía se tienta la ropa y no entra a financiar.
De ahí la importancia de que un gigante como el banco cántabro entre a jugar en este nuevo mercado, aunque sea desde la gestora, ya que resulta lógico pensar que, si obtiene buenos resultados con esta inversión, más de una voz defenderá que quizás haya llegado el momento de llevar también el negocio tradicional de concesión de financiación a este terreno.
Fuerte crecimiento
Desde 2019, el sector del flex living acumula más de 560 millones de inversión, de los cuales 140 millones se transaccionaron en 2023, según los datos manejados por la consultora inmobiliaria internacional JLL. En este 2024, solo estas tres adquisiciones selladas entre Santander, Neinor y Aedas pueden representar una inversión cercana a los 100 millones de euros.
Pero el plato fuerte está por llegar. De cara a los próximos años, se espera una elevada actividad de compraventa de carteras, ya que muchos de los primeros fondos que entraron en este tipo de activo están al final de su periodo de vida. De hecho, la plataforma de flex living que está montando Santander también nace con la vocación de ser vendida cuando llegue el periodo de desinversión del fondo, dentro de cinco años.
Actualmente, según los datos de JLL, hay más de 21.000 camas en proyecto, cifras que consolidarán a España como el tercer país europeo con más plazas en activos flex fiving en 2026, por detrás de Francia y Reino Unido. Dentro de España, la Comunidad de Madrid es el epicentro de toda esta actividad, con más de 6.000 camas en stock y 16.000 en proyecto.
La mayor parte de la oferta está ubicada dentro de la M-30 y va dirigida a la corta estancia. En cambio, el grueso de los futuros desarrollos, como los de Santander, se proyecta en las afueras de la capital, son de grandes dimensiones, con más de 150 camas, y ofrecen un gran número de servicios.
Banco Santander irrumpe con fuerza en los alojamientos temporales. Bautizados como flex living en la jerga del sector, este tipo de apartamentos se dirige a toda esa población flotante que ha disparado la demanda de vivienda en alquiler en las grandes capitales: estudiantes, ejecutivos desplazados unos meses para un proyecto, jóvenes que cambian de ciudad por su primer empleo o recién divorciados que todavía están reorganizando su nueva situación familiar.