¿Taylor Swift o Karol G? Los conciertos del Bernabéu que más han roto los límites de ruido
Los vecinos del Bernabéu han presentado una ampliación de la querella donde han detallado, por horas y días, hasta qué punto todos los artistas se han saltado los límites
Taylor Swift durante un concierto en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid. (EFE/Juanjo Martín)
El pasado 29 de mayo, los vecinos del número 8 de la Avenida Concha Espina de Madrid, tuvieron que soportar hasta 41 decibelios más de los permitidos por el concierto de Taylor Swift. Para hacerse una idea de hasta qué punto se rompió la barrera (legal) del sonido, imagine que la bocina de un coche produce el volumen máximo permitido, es decir, 60 decibelios durante el período diurno y 50 decibelios en el nocturno. Un exceso de 27 decibelios sobre ese volumen, es decir, 87 decibelios, supone soportar el sonido de 512 bocinas sonando simultáneamente.
Si llevamos este razonamiento a lo que vivieron los vecinos de Concha Espina 8con la música de la artista estadounidense aquel miércoles, equivaldría a 13.004 bocinas sonándoles al oído. A pocos metros de ahí, en la calle Padre Damián, está el Colegio San Agustín, donde en horario de tarde se llegaron a soportar lo que serían 41.285 bocinas, es decir, 46 decibelios más de los permitidos, que se convirtieron en 49 decibelios de exceso al llegar la noche.
Este ejemplo de la bocina es una de las explicaciones que la Asociación vecinal de perjudicados por el Bernabéu ha incluido en la ampliación de querella que ha presentado en el Juzgado de Instrucción número 53 de Madrid, el mismo que el pasado julio imputó al director general del Real Madrid, José Ángel Sánchez, y a la sociedad Real Madrid Estadio, filial del club creada para la explotación de templo blanco, por haber excedido los límites de emisión de ruidos.
La ampliación de querella incluye una tabla donde se han organizado las mediciones que dos ingenierías (IAGC y Allpe) realizaron a petición de los vecinos durante los conciertos de Taylor Swift, Karol G, La Velada del Año, Luis Miguel, Duki, Romeo Santos y Manuel Carrasco celebraron entre el 29 de mayo y el 8 de septiembre. En todos ellos se puede comprobar cómo el volumen de decibelios estuvo muy por encima de lo permitido, límites que se siguieron sobrepasando durante mes y medio después de haber admitido la jueza la querella.
La Ordenanza de Protección contra la contaminación acústica y térmica del Ayuntamiento de Madrid dice que “constituye situación de riesgo grave para el medio ambiente, los bienes o la salud o seguridad de las personas, la superación de los límites establecidos en la presente ordenanza en más de 7 dBA (medida del sonido que adapta a la percepción del oído humano) en periodo nocturno o más de 10 dBA en el periodo diurno o vespertino".
Para elaborar la tabla y mostrar hasta qué punto el Bernabéu ha superado los límites en las 155 mediciones realizadas, a los índices de decibelios máximos autorizados se le han sumado los 5 decibelios de margen que prevé la normativa municipal. De este modo, los resultados que han aportado al juzgado son los más conservadores o más favorables a los querellados. Y, a pesar de ello, los resultados son demoledores.
Como puede comprobarse en el gráfico anterior, todos los conciertos se han saltado el límite, de media, en torno a los 30 decibelios, con Duki a la cabeza. Si se afina a momentos concretos, se comprueba que los citados 49 decibelios de más de Taylor Swift marcaron el volumen máximo por encima del tope legal.
Mención aparte merecen los interiores de las viviendas, donde "el límite máximo de decibelios en dormitorios es de 30 en horario diurno y 25 en horario nocturno, con una tolerancia de 5 dB", según recoge la ampliación de querella. Los vecinos de la calle Rafael Salgado 19 que el pasado 20 julio intentaran descansar o trabajar en su habitación durante el concierto de Karol G tuvieron que soportar entre 18 y 26 decibelios más de los permitidos.
Como explican los vecinos, "la escala de decibelios es logarítmica. Por tal motivo, en esa escala, 40 decibelios no suponen el doble de ruido de 20 decibelios, pues, por las características de dicha escala, cada 3 decibelios se dobla el número de fuentes de ruido". O lo que es lo mismo, "para el oído humano la sensación de ruido se duplica cada 3 decibelios".
Para comprender el impacto que tiene, ponen como ejemplo, el motor de un coche en marcha. "Imagine que produce diez decibelios. Si se encendiera el motor de un segundo vehículo, es decir, si entrara en juego una segunda fuente de ruido idéntica a la anterior y se midiera de nuevo el ruido, el resultado no sería de 20 decibelios -10 por cada vehículo-, sino 23". En este mismo ejemplo, "los motores de cuatro vehículos supondrían 26 decibelios, el de ocho, 29 decibelios y así sucesivamente".
Con esta explicación, resulta más fácil imaginar el ruido que tuvieron dentro de su salón los vecinos del número 8 de la Avenida Concha Espina el pasado 23 de julio, cuando soportaron 16 decibelios más de los permitidos, o lo que es lo mismo, 40 fuentes de ruido por encima de los límites durante el concierto de Karol G. Peor fue en los dormitorios de Rafael Salgado 7, donde llegó a 323 fuentes de ruido por encima de los límites, es decir, 25 decibelios más de los permitidos.
El pasado 29 de mayo, los vecinos del número 8 de la Avenida Concha Espina de Madrid, tuvieron que soportar hasta 41 decibelios más de los permitidos por el concierto de Taylor Swift. Para hacerse una idea de hasta qué punto se rompió la barrera (legal) del sonido, imagine que la bocina de un coche produce el volumen máximo permitido, es decir, 60 decibelios durante el período diurno y 50 decibelios en el nocturno. Un exceso de 27 decibelios sobre ese volumen, es decir, 87 decibelios, supone soportar el sonido de 512 bocinas sonando simultáneamente.