España propone a la UE limitar en Canarias la compra de viviendas que no sean para vivir
La propuesta figura en el paquete de medidas que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha sugerido a Bruselas incluir en la futura simplificación de la normativa de las regiones ultraperiféricas (RUP) de la UE
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. (EP/Juanma Jiménez)
El Gobierno de España ha propuesto a la Comisión Europea que le autorice a limitar la compra de viviendas en Canarias que no se vayan a destinar a uso residencial para reducir la presión sobre el mercado inmobiliario y facilitar el acceso a una casa a jóvenes y colectivos vulnerables.
La propuesta figura en el paquete de medidas que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha sugerido a Bruselas incluir en la futura simplificación de la normativa de las regiones ultraperiféricas (RUP) de la UE, nueve territorios de Francia, Portugal y España a los que los tratados reconocen un trato singular, según ha informado el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
El objetivo es prohibir o limitar la compra de viviendas a extranjeros que no fijen su residencia en las islas
También el Gobierno de Canarias se había dirigido a la Comisión Europea para que se haga una excepción con las RUP en materia de vivienda con el fin de contener el alza de precios, aunque su demanda iba en otra dirección: prohibir o limitar la compra de viviendas en su territorio a extranjeros no residentes en las islas.
De hecho, el presidente de la comunidad autónoma, Fernando Clavijo, se desplazó a Bruselas para persuadir a la Comisión de que tomara cartas en el asunto, con estadísticas que acreditan que en Canarias una de cada cuatro viviendas en venta van a parar a ciudadanos extranjeros. Y asimismo con el argumento de que las islas tienen un territorio fragmentado y limitado, donde las tensiones del mercado inmobiliario afectan en mayor medida a la población residente.
El Gobierno de España no se había pronunciado hasta ahora sobre esa petición de Clavijo, más allá de reconocer que la iba a estudiar, pero ya ha elevado a la UE su propia sugerencia para el conjunto de las regiones ultraperiféricas, en su caso Canarias.
"Proponemos que se limite con mecanismos legislativos la adquisición de vivienda en la regiones ultraperiféricas para el uso no residencial, para que se pueda abaratar el precio y puedan acceder a ella los jóvenes y otros colectivos con dificultades", ha detallado el ministro Torres en unas declaraciones difundidas por su departamento este miércoles.
En los últimos años, el problema de la vivienda se ha acentuado en las Islas Baleares y Canarias debido, en buena medida, a la fuerte presencia de compradores extranjeros. Una demanda con un mayor poder adquisitivo que la demanda local que no solo ha provocado fuertes incrementos de precios -tanto en compra como en alquiler-, sino que está expulsando del mercado residencial a buena parte de la demanda residente en ambas islas.
Tal es la magnitud del problema, que desde hace meses, diferentes formaciones políticas, tanto en las Islas Baleares como en las Islas Canarias, han intentado sacar adelante un marco normativo que limite y regule la compra de inmuebles por parte de ciudadanos no residentes en ambos archipiélagos.
En el caso de Baleares, por ejemplo, en abril del año pasado, la Asociación Socialista Gomera y el senador por Pitiüses, Juanjo Ferrer, impulsaron una iniciativa en este sentido que se encontró con la oposición de PP y Vox. Por esas mismas fechas, el Gobierno de Canarias, en la última jornada de la Asamblea General de la Comisión de Islas de la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas de Europa, que se celebró en La Palma, también se propusieron medidas encaminadas a limitar la compra de viviendas a extranjeros.
La demanda de vivienda por parte de compradores extranjeros no residentes ha crecido con fuerza en los últimos años, especialmente tras la pandemia, y se ha consolidado como uno de los motores del mercado inmobiliario español, especialmente en zonas costeras. Un auge que responde a algunos atractivos que ofrece España, como la estabilidad económica, la percepción de seguridad, la buena conectividad y una oferta inmobiliaria aún competitiva.
El impacto del extranjero no residente
Según un informe reciente de CaixaBank Research, con los datos de transacciones inmobiliarias del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU), unas 133.000 viviendas fueron adquiridas por compradores extranjeros en el último año hasta el primer trimestre de 2025, un 18% del total, lo que supone un 37,9% más de transacciones que en 2019 y un máximo en la serie histórica que se inicia en 2006.
En comparación, las compraventas por parte de españoles se encuentran "solamente" un 28,0% por encima del nivel de 2019 y no superan los registros máximos de 2006-2007, lo que muestra el destacado protagonismo de la demanda extranjera en el ciclo expansivo actual.
Lo llamativo es que, si bien, gran parte de esa demanda procede de extranjeros que residen en España (56%), la demanda de vivienda por parte de extranjeros no residentes es la que más ha incrementado su peso relativo sobre el total de compraventas. En concreto, su cuota de mercado ha pasado del 2,9% en la burbuja de 2007 al 7,9% en el primer trimestre de 2025, según un estudio reciente de CaixaBank.
Un perfil de comprador que suele contar "con una mayor capacidad adquisitiva, lo que los lleva a preferir ubicaciones turísticas y propiedades de gama media-alta o alta. Esta tendencia influye directamente en la demanda en determinadas zonas, especialmente aquellas con atractivo turístico o buena rentabilidad potencial", destaca la entidad en su informe.
En algunos mercados, como el balear, y en algunas zonas concretas, la presencia del extranjero no residente es muy fuerte. Por ejemplo, el código postal (CP) 07157, que corresponde al Puerto de Andratx -uno de los puntos de la geografía con el metro cuadrado más caro de España-, concentra el mayor porcentaje de compraventas de viviendas por parte de extranjeros no residentes. Es decir, extranjeros que compran para invertir o para pasar unos meses en la casa de la playa, pero que no fijan su residencia permanente en las islas.
Este comprador acapara el 90% de las transacciones en este pequeño (y caro) refugio residencial de las islas. En este punto concreto de las islas, las compras de extranjeros que sí adquieren una vivienda para vivir son anecdóticas, casi tanto como las de los compradores nacionales, locales o no.
El Gobierno de España ha propuesto a la Comisión Europea que le autorice a limitar la compra de viviendas en Canarias que no se vayan a destinar a uso residencial para reducir la presión sobre el mercado inmobiliario y facilitar el acceso a una casa a jóvenes y colectivos vulnerables.