Selenta, hotelera de Brookfield, toca el grupo de los 1.000M y se prepara para operaciones
La compañía dueña de iconos como Don Carlos o Princesa Plaza se lanza ahora a gestionar para terceros como marca blanca y, el próximo ejercicio, prevé protagonizar compraventas
Cuando estalló el covid, y todos los hoteles de España tuvieron que cerrar durante meses, Selenta fue una de las primeras compañías del sector en vender activos. Propiedad del por entonces presidente de los hoteleros catalanes, Jordi Mestre, la pandemia cogió al grupo con una abultada adeuda, derivada de millonarias obras que acaba de afrontar, como la del Nobu Barcelona.
Este hotel, de hecho, fue el primero en salir del perímetro de la compañía, en diciembre de 2020, y marcó un punto en inflexión en la ola de transacciones que vino después en toda la piel de toro. La propia Selenta volvió a dar la campanada siete meses después, cuando vendió su propiedad, y las joyas de la corona, a Brookfield. El fondo canadiense se impuso a Goldman Sachs y Bain, con una oferta de 440 millones y el objetivo de crear una plataforma.
En aquella operación entraron el Hotel Sofia y el Expo de Barcelona, el Don Carlos de Marbella, y el Mare Nostrum de Tenerife. En total, 2.200 habitaciones, pero faltaba Madrid. La oportunidad llegó un año después, en mayo de 2022, con la compra del Hotel Princesa Plaza por 175 millones, adquisición que se sumó a la de Palladium Costa del Sol en Benalmádena (Málaga) por 41 millones
Durante todo este tiempo, tanto bajo los mandos de Mestre como con Brookfield, quien ha estado surfeando las olas al frente de Selenta ha sido Albert Tomás, consejero delegado de la compañía, que en estos cinco años ha apostado por crear y capturar valor por dos vías: reposicionamiento de hoteles y ventas. Una estrategia que le ha permitido multiplicar por 10 su beneficio operativo, que ha pasado de uno a diez millones, y elevar la facturación de 120 a 130 millones con la mitad de la cartera.
Entre adquisiciones (656 millones en adquisiciones) y reformas (210 millones), Brookfield ha protagonizado inversiones del entorno de los 866 millones en Selenta. En paralelo, ha cerrado ventas por más de 650 millones con el traspaso del Hotel Sofía (180 millones), un edificio anexo al hotel Princesa Plaza (40 millones) y el resort Mare Nostrum (430 millones).
Una estrategia que, cinco años después, permite al fondo contar con una cartera de tres activos casi trofeo, recién reposicionados y ubicados en las tres grandes plazas: Madrid (Marriott Princesa Plaza), Barcelona (Moxy, el antiguo Expo) y Marbella (Don Carlos). Además, el hotel Benalmádena Costa de Sol ya está estabilizado, ha doblado el ebitda en tres años y gana el doble que cuando lo compró el fondo canadiense.
"Nos llegan ofertas cada día, todo el mundo quiere comprar el Don Carlos o el Princesa Plaza", señala Albert Tomás, quien esquiva responder cuánto vale su cartera. Aunque deja una pista: Mare Nostrum era menos de la mitad. Una simple regla de tres permite afirmar que la actual plataforma, formada por esos cuatro hoteles y sus 1.500 llaves, tiene ya los galones para entrar en el grupo de los 1.000 millones. Y creciendo, porque Selenta quiere seguir protagonizando operaciones.
La más inmediata es su entrada en el negocio del servicio a terceros. "El futuro de Selenta pasa por ser un operador de marca blanca de hoteles independientes o con bandera", explica el consejero delegado. Actualmente, está en la recta final para cerrar un primer acuerdo, que previsiblemente cristalizará antes de concluir 2025, y negocia un segundo, ambos en Madrid y con una marca internacional.
"Nos llegan ofertas cada día, todo el mundo quiere comprar el Don Carlos o el Princesa Plaza"
Selenta sitúa la categoría de sus hoteles un escalón antes del lujo, en lo que se conoce en la jerga del sector como upper scale o alta calidad. "Sabemos operar con mucha eficiencia activos grandes, donde hay un gran peso del cliente MICE (congresos, ferias y conferencias) y sabemos meter mucho canal directo", explica el consejero delegado.
En paralelo a esta nueva actividad del servicio a terceros, Selenta se prepara para un 2026 en el que continuará siendo protagonista del mercado de fusiones y adquisiciones. "Me gusta pensar que en 2026 haremos alguna operación corporativa", adelanta Tomás, quien se ve tanto en posición compradora, como vendedora, aunque reconoce que "hoy es más fácil vender que comprar".
De cara a potenciales adquisiciones, Baleares es un destino que siempre ha gustado al directivo, que también busca oportunidades en Portugal, sur de Francia e Italia. Por lo que respecta a las desinversiones, Tomás establece una clara diferencia entre Benalmádena, que ya tiene crecimiento orgánico, y los otros tres hoteles de la cartera, que todavía están en fase de reposicionamiento y, por tanto, aún tienen mucho recorrido.
"Nuestro modelo es de rotación: encontrar valor, construirlo, capturarlo y volver a empezar", resume el consejero delegado de Selenta.
Cuando estalló el covid, y todos los hoteles de España tuvieron que cerrar durante meses, Selenta fue una de las primeras compañías del sector en vender activos. Propiedad del por entonces presidente de los hoteleros catalanes, Jordi Mestre, la pandemia cogió al grupo con una abultada adeuda, derivada de millonarias obras que acaba de afrontar, como la del Nobu Barcelona.