Apostar 350.000 euros por un menor de 16 años: la IA empática que convenció a un directivo
Hacia un futuro mejor por Ec Brands
Marc Revert diseñó una tecnología capaz de ver, oír y ‘sentir’ en el marco de un proyecto estudiantil. Su madurez y su código convencieron a Julio Roldán para fundar Orga AI, una ‘startup’ que, en solo un año, ha superado el millón de euros en financiación
A sus 16 años, sentado frente al escritorio de un coworking de Palma de Mallorca en pleno mes de julio, Marc Revert hizo lo que para muchos podría sonar a ciencia ficción: enseñó a una máquina a leer una ecuación y a explicarla como lo haría un profesor. Aquella maqueta —un primer prototipo pensado para alumnos— no era un simple bot de respuestas: podía ver, oír y hablar en tiempo real. Fue en ese momento cuando nació la idea que, meses después, se transformaría en Orga AI, una startup que ha desarrollado una inteligencia artificial (IA) conversacional capaz de comunicarse con la naturalidad de un humano.
“Imaginé que sería increíble que un estudiante pudiera enseñar una ecuación a una IA y que esta la resolviera, igual que un profesor de repaso en línea”, recuerda. Aunque la idea no quedó ahí. Marc quiso incorporar visión y contexto a la conversación para que la máquina no solo respondiera, sino que entendiera lo que ocurre en el momento y reaccionara con naturalidad —incluso con empatía— en más de 40 idiomas. “Cuando llegué a ese punto, me di cuenta de que esto iba más allá de una simple IA. Necesitaba escalar este proyecto. Mi gran reto era venderle el proyecto a un directivo. Afortunadamente, no tardó en aparecer”, relata.
Fue a decenas de kilómetros de Palma donde el CEO de un grupo asegurador catalán se topó con esta historia casi por casualidad: “Una mañana leí una noticia sobre un chico de 15 años que había creado una IA española nativa. Me sorprendió mucho, así que contacté con él por LinkedIn”. Su nombre es Julio Roldán y, en ese momento, estaba buscando tecnologías punteras para llevar a cabo una gran transformación digital en su empresa. “Me llamaba la atención lo que había creado ese chico, pero necesitaba saber qué había de cierto en él”, afirma.
Primero hubo una conversación informal, luego una videollamada y, poco después, un encuentro presencial. Julio recuerda con nitidez aquel momento. “Cuando le conocí, lo que más me sorprendió no fue la tecnología, sino él”, admite. “Era muy joven, pero hablaba con una claridad y una lógica poco habitual”. Marc nació con una curiosidad innata por entender el mundo. De hecho, cuando apenas tenía ocho años, empezó a programar con el primer portátil que le regalaron sus padres.
La confianza que le transmitió llevó al CEO del grupo asegurador a redoblar su apuesta por el proyecto: lo que empezó como una relación cliente-proveedor, acabó convirtiéndose en la consolidación de una sociedad conjunta que constituyeron en enero de 2024. Julio aportó un capital de 350.000 euros. Marc aún era menor de edad: “Los primeros contratos los firmaron mis padres. Fue raro, pero también fue el momento en el que todo dejó de ser una idea”.
En su primer año de vida, la compañía ha superado el millón de euros en financiación entre inversión privada y apoyo institucional
Con la sociedad constituida, reforzaron la base técnica, incorporaron perfiles especializados (hoy son 20 empleados) y comenzaron a desarrollar una plataforma pensada para escalar y adaptarse a distintos sectores. Así nació Orga Platform, el sistema que permite integrar estos asistentes conversacionales. “Lo que planteamos es que cualquier empresa o desarrollador de aplicaciones pueda integrar estas tecnologías para que los humanos hablen directamente con las máquinas. También nos enfocamos en las pymes. Hemos logrado que cualquier programador integre inteligencia artificial conversacional en su aplicación en menos de 30 minutos usando nuestra plataforma”, explican.
En su primer año de vida, han superado el millón de euros en financiación entre inversión privada y apoyo institucional. Tal y como relata Marc, “hemos pasado de firmar un pacto de socios a tener un equipo distribuido por todo el mundo: Estados Unidos, Argentina, España, Colombia y Francia. Ya estamos colaborando o planteando colaboraciones con grandes corporaciones y Big Techs”. Por su parte, Julio añade que “hemos conseguido partnerships con Amazon Web Services, entramos en el programa Nvidia Inception y en la aceleradora del Banco Santander (X100), que selecciona las 100 mejores startups internacionales”.
"Queremos empujar a Europa a tener un rol activo en la investigación de la IA incluso en un escenario de sobrerregulación. Alguien tiene que hacer esto”
Los casos de uso han ido apareciendo de forma progresiva. En seguros, la tecnología se utiliza para analizar documentación, clasificar siniestros y asistir a clientes a través de vídeo, por ejemplo. En el ámbito sanitario, la empresa desarrolla pruebas piloto orientadas a acompañar a pacientes y familiares. Eso sí, “siempre con supervisión humana”, insiste Julio. En banca, se puede aplicar a la automatización de consultas frecuentes. De hecho, ya han tenido algún contacto con Banco Santander mostrando su tecnología en foros como el Mobile World Congress de Barcelona.
Aunque, en realidad, aclara Marc, su vínculo con la entidad empezó desde sus orígenes: “El coworking al que iba aquellos veranos era un Work Café. La gente pensaba que estaba perdido esperando a mis padres, pero yo iba a trabajar. Posteriormente, hemos colaborado con ellos en pruebas de concepto y hasta tuvimos una entrevista con Ana Botín”.
Un laboratorio de investigación para competir con EEUU
A medida que el producto avanzaba, también lo hacía la ambición. Ahora, los socios tienen el objetivo de conformar en España un gran laboratorio de investigación en IA conversacional. “Europa está teniendo un papel bastante pasivo en la carrera de la IA. Se investiga muy poco en comparación con China o Estados Unidos, por eso nuestro reto es ser el laboratorio de investigación más relevante de España. Queremos empujar a Europa a tener un rol activo incluso en un escenario de sobrerregulación. Alguien tiene que hacer esto”, relata el joven.
Tras su primer año de vida, Orga AI ya tiene clientes, contratos y una hoja de ruta clara. Pero la esencia sigue siendo la misma. “Seguimos construyendo”, dice Marc. “Solo que ahora sabemos que la idea funciona y que hay empresas dispuestas a apostar por ella”. Su historia avanza sin ruido, apoyada en pruebas reales y conversaciones concretas. Como las que su inteligencia artificial, poco a poco, empieza a mantener por sí sola.
