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Tortillas, macarrones y comida viejuna (pero muy rica) en el barrio de Sarrià
  1. Gastronomía
Precio medio: 23 euros

Tortillas, macarrones y comida viejuna (pero muy rica) en el barrio de Sarrià

Croquetas, callos, carrilleras, albóndigas, canelones y otros platos de cuchara y guisos que cambian según temporada y mercado, así es la comida viejuna que Guillem Pico y Adrián López hacen en Colmado Carpanta

Foto: Croquetas y tortilla de Colmado Carpanta - Foto: María Algara
Croquetas y tortilla de Colmado Carpanta - Foto: María Algara
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En una Barcelona donde a menudo todo parece efímero o diseñado para Instagram, hay proyectos que avanzan en dirección contraria. Uno de ellos es Colmado Carpanta (C/ Sant Joan Bosco, 51), un pequeño local del barrio de Sarrià que reivindica la cocina sencilla y pensada únicamente para disfrutar.

Detrás del proyecto están Guillem Pico y Adrián López, amigos desde los tres años. Crecieron en el barrio de Sants, fueron al mismo colegio y llevan media vida repitiendo la misma idea de que algún día montarían algo juntos. No estudiaron hostelería, pero el oficio lo aprendieron en distintos proyectos relacionados con la cocina y la hotelería. Cuando en junio de 2024 apareció un local en Sarrià que podían permitirse, no lo dudaron. Era el momento de probar suerte.

placeholder Guillem Pico y Adrián López (Colmado Carpanta) - Foto: María Algara
Guillem Pico y Adrián López (Colmado Carpanta) - Foto: María Algara

Hoy el reparto de roles es claro. Guillem se ocupa de los fogones y Adrián de la sala. La filosofía también lo es. “Queríamos un sitio sin fuegos artificiales, donde todo tenga sentido”, explican. La idea era hacer bien los platos que todo el mundo reconoce.

El nombre tampoco es casual. El restaurante rinde homenaje a Carpanta, el mítico personaje de la revista Pulgarcito, creado por el dibujante José Escobar en los años 40, un antihéroe eternamente hambriento que simbolizaba el hambre de la posguerra. En el caso de Guillem y Adrián, la referencia también tiene un punto autobiográfico, ya que sus abuelas les llamaban “Carpanta” porque siempre tenían hambre y querían repetir. "Aquí nadie se queda corto de comida", dicen entre risas.

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Colmado Carpanta - Foto: María Algara

Pollos al ast

El proyecto empezó con una idea muy clara, abrir una tienda de comida para llevar centrada en pollos al ast, una receta típica de la gastronomía valenciana, balear y catalana que consiste en asar el ave, relleno de limón, tomillo, romero, pimienta y sal, en un pincho o espetón giratorio frente a llamas o brasas. Pero el negocio fue creciendo casi sin planearlo.

Los clientes comenzaron a pedir algo más que comida para llevar, así que añadieron una pequeña barra. No era especialmente cómoda, pero funcionó. Y mucho. La demanda fue tan constante que en verano de 2025 decidieron dar el siguiente paso.

Reformaron un almacén lateral del local y en octubre abrieron un pequeño comedor. No recurrieron a interioristas ni grandes proyectos de diseño, todo lo hicieron ellos mismos, priorizando la funcionalidad sobre la estética. Su sueño era sencillo: “mesas llenas, ruido de platos y conversaciones largas después de comer”.

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Colmado Carpanta - Foto: María Algara

Cocina de cuchara y platos de siempre

La cocina de Colmado Carpanta es de las que invitan a mancharse con la salsa. Su propuesta mezcla la tradición de los asadores y la cocina casera con algún guiño moderno, pero siempre respetando las recetas de siempre.

El pollo al ast es el plato más popular y cada fin de semana vuelan decenas de raciones. Se sirve jugoso, con patatas asadas y alioli, y se puede pedir medio o entero para compartir.

Pero la carta va mucho más allá. Hay tortillas jugosas en versiones clásica, vegetal o con sobrasada y membrillo. También macarrones contundentes, croquetas cremosas, callos, carrilleras, albóndigas o canelones, además de otros platos de cuchara y guisos que cambian según temporada y mercado. Es lo que ellos llaman, con humor, “comida viejuna”, platos de siempre, hechos como siempre, de esos que recuerdan a la cocina de casa o a la de las abuelas.

Los postres siguen la misma línea de tradición: flanes, natillas, torrijas o buñuelos. Nada sofisticado, pero todo pensado para cerrar la comida como se hacía antes, con algo dulce y una sobremesa tranquila.

placeholder Flan casero (Colmado Carpanta) - Foto: María Algara
Flan casero (Colmado Carpanta) - Foto: María Algara

Para beber, la propuesta se mueve entre vinos sencillos, vermut y bebidas clásicas que acompañan bien este tipo de cocina. Al final, todo se resume en algo muy básico, platos que reconfortan, raciones generosas y ganas de repetir. Porque, como su propio nombre sugiere, aquí se viene a comer con hambre.

En una Barcelona donde a menudo todo parece efímero o diseñado para Instagram, hay proyectos que avanzan en dirección contraria. Uno de ellos es Colmado Carpanta (C/ Sant Joan Bosco, 51), un pequeño local del barrio de Sarrià que reivindica la cocina sencilla y pensada únicamente para disfrutar.

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