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La empresa gallega que rescata las recetas de siempre y rompe el estigma del ‘tupper’
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COMIDA CASERA PARA LLEVAR

La empresa gallega que rescata las recetas de siempre y rompe el estigma del ‘tupper’

Desde Santiago de Compostela, Food Tambre desafía la inmediatez de la ‘quinta gama’ con cocciones de hasta 19 horas y productos de proximidad. Una apuesta por recuperar el sabor auténtico y la memoria culinaria en cada plato

Foto: Ternera gallega asada. (Foto: cortesía).
Ternera gallega asada. (Foto: cortesía).

En un mercado donde la rapidez y la conveniencia se han convertido en el estándar, y donde los platos preparados industriales ganan cada vez más espacio en las despensas, Food Tambre ha decidido ir en dirección contraria. Mientras la industria optimiza tiempos para producir más, ellos los alargan para cocinar mejor. Nacida en Santiago de Compostela, esta empresa surgió con una idea poderosa: recuperar la autenticidad de las recetas de toda la vida, elaboradas con un producto de mercado y de temporada, huyendo de los atajos.

El equipo asumió el reto de profesionalizar la cocina tradicional mediante un proceso meticuloso que garantiza que la calidad no se pierda en el envasado. Como explica su responsable, Juan Rivas Andreu, esta vocación nació para romper incluso el estigma del tupper: “No se trata simplemente de alimentar, sino de dar respuesta a un consumidor al que le gusta comer bien y valora el respeto por el producto y su origen”.

Así, en las cocinas de Food Tambre no hay prisas. Algunas de sus elaboraciones requieren procesos que parecen incompatibles con el ritmo de vida actual. Sus carrilleras se cocinan durante 19 horas y la ternera asada durante 17. Para Juan, estas cifras no son una estrategia de marketing, sino una necesidad física del alimento. “Una ternera asada no puede estar buena en tres horas. Puede estar hecha, pero no es lo mismo. El sabor necesita reposo, es algo que no se puede forzar”.

placeholder Ternera gallega de Food Tambre. (Foto: cortesía).
Ternera gallega de Food Tambre. (Foto: cortesía).

Esta dedicación se traduce en una operativa diaria que huye de lo industrial. No se utiliza producto congelado y se emplean métodos clásicos, como el desespinado manual del pescado fresco -salmón y rape- que llega cada mañana a sus instalaciones. Es un enfoque que busca reconectar con la memoria de los guisos hechos en casa y sorprender con elaboraciones cuya complejidad técnica rara vez se asocia a este formato.

Prueba de ello es que sus platos más elaborados comparten protagonismo en el podio de los favoritos de los clientes. Si bien clásicos como la ensaladilla, la lasaña de ternera, el raxo con patatas o el pollo chipotle tienen una gran demanda, las recetas más complejas -como las carrilleras, la ternera asada, el salpicón de rape y langostino o la merluza a la gallega- se han posicionado también como top ventas. Esto demuestra que el consumidor no solo busca conveniencia, sino la excelencia de un producto que mantiene la misma calidad que si estuviera recién servido en la mesa familiar.

placeholder  Grelos de la zona. (Foto: cortesía).
Grelos de la zona. (Foto: cortesía).

La huerta gallega como despensa

La autenticidad de sus platos se apoya en una materia prima de kilómetro cero, trabajando con proveedores locales para reforzar un modelo de economía de proximidad. Bajo la premisa de que “no tendría sentido buscar producto de fuera teniendo nuestras cocinas al lado de las mejores huertas del mundo”, la marca integra ingredientes como grelos locales o tomates de Villagarcía.

Un ejemplo destacado de este vínculo con la tierra es el pan utilizado para sus sándwiches, elaborado con trigo caaveiro, una variedad autóctona gallega que llegó a estar en peligro de extinción. Su recuperación es fruto de años de protección de la semilla en un centro de la Xunta, y actualmente apenas existen 300 hectáreas de cultivo, de las cuales solo 200 están certificadas. Esta harina 100% gallega se muele en molino de piedra sin aditivos y da lugar a un pan artesanal con certificación IGP Pan Galego. Más allá del sabor, su cultivo sostenible ayuda a proteger el monte contra incendios y genera empleo rural, manteniendo vivos los pueblos de la zona.

placeholder Sándwich pulled pork con pan de masa madre elaborado con trigo caaveiro. (Foto: cortesía).
Sándwich pulled pork con pan de masa madre elaborado con trigo caaveiro. (Foto: cortesía).

Para cerciorarse de que este trabajo artesanal llega intacto a los hogares, la empresa utiliza un sistema de envasado en atmósfera protectora que permite que las recetas se conserven en la nevera entre ocho y quince días con total seguridad alimentaria. A través de su web, los pedidos se gestionan para llegar a toda la península mediante un sistema de refrigeración que garantiza el rastreo de temperatura. El servicio permite que, en un plazo de 48 horas, el cliente reciba en casa su pedido.

Al priorizar el respeto por el tiempo y el origen, este proyecto demuestra que el sabor de lo auténtico no tiene por qué entender de distancias. Es la síntesis de dos mundos: cocina de siempre con distribución actual.

En un mercado donde la rapidez y la conveniencia se han convertido en el estándar, y donde los platos preparados industriales ganan cada vez más espacio en las despensas, Food Tambre ha decidido ir en dirección contraria. Mientras la industria optimiza tiempos para producir más, ellos los alargan para cocinar mejor. Nacida en Santiago de Compostela, esta empresa surgió con una idea poderosa: recuperar la autenticidad de las recetas de toda la vida, elaboradas con un producto de mercado y de temporada, huyendo de los atajos.

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