La receta del día: sopa verde de kale y espinacas con patata
Esta sopa verde y apetecible se hace en menos de 10 minutos con kale y espinacas y se puede servir con diferentes toppings
Perteneciente a la misma familia que el repollo, el brócoli y la coliflor, el kale o col rizada tiene su origen en el Mediterráneo y Asia Menor, donde ya se cultivaba desde la antigüedad, especialmente en Grecia y Roma. A lo largo de los siglos, su resistencia al frío favoreció su expansión por el norte de Europa, convirtiéndose en un alimento básico en países como Alemania, Escocia y los Países Bajos. En las últimas décadas, el kale ha ganado popularidad a nivel mundial gracias a su perfil nutricional y su versatilidad culinaria.
En cocina, el kale se utiliza tanto crudo como cocido. Crudo puede incorporarse a ensaladas, masajeándolo previamente para ablandar sus hojas, o a batidos verdes. Cocido, es habitual en sopas, cremas, salteados, guisos y chips al horno. Su sabor es ligeramente amargo y terroso, más intenso que el de la espinaca, lo que lo hace ideal para platos contundentes y combinaciones con ingredientes grasos o ácidos que equilibren su carácter.
La reina de las recetas rápidas y sanas Chloé Sucrée (@beingbiotiful) lo utiliza cocido junto con la espinaca para hacer una sencilla y nutritiva sopa verde en dos versiones.
Ingredientes
- 1 cebolla
- 1-2 dientes de ajo
- 2 patatas
- 500 ml de caldo de pollo
- 80 gr de kale
- 80 gr de espinacas
- Aceite de oliva
- Sal
Para empezar, se saltea la cebolla con sal y ajo y se añaden las patatas y el caldo de pollo. Después, se agrega el kale y las espinacas y se cocinan durante 2-3 minutos. Pasamos todo a la batidora y trituramos hasta que quede una textura cremosa y fina.
Se puede servir de dos maneras: con un poco de bacon o guanciale, nata y ralladura de limón o con un huevo cocido (seis minutos) y una tostada con mantequilla.
Perteneciente a la misma familia que el repollo, el brócoli y la coliflor, el kale o col rizada tiene su origen en el Mediterráneo y Asia Menor, donde ya se cultivaba desde la antigüedad, especialmente en Grecia y Roma. A lo largo de los siglos, su resistencia al frío favoreció su expansión por el norte de Europa, convirtiéndose en un alimento básico en países como Alemania, Escocia y los Países Bajos. En las últimas décadas, el kale ha ganado popularidad a nivel mundial gracias a su perfil nutricional y su versatilidad culinaria.