La receta del día: hummus con zanahorias horneadas, eneldo y piñones tostados
Este hummus con zanahorias puede utilizarse como entrante para compartir o mezclarse con guisos de carne o pescado
Tradicionalmente servido como plato para compartir, el hummus se ha convertido en un básico tanto en alta cocina como en casa. Su versatilidad es una de las claves de su éxito, y es que es capaz de adaptarse a múltiples ingredientes y funcionar tanto como aperitivo para untar, salsa de acompañamiento, base de otros platos o incluso como ingrediente principal. Además, es una fuente vegetal rica en proteínas y fibra, gracias a los garbanzos, lo que favorece la saciedad y la salud digestiva, y aporta grasas saludables.
En esta receta de la creadora de contenido @beingbiotiful, el hummus se sirve con zanahorias horneadas, especias y piñones tostados. En vez de acompañarlo con los típicos ‘crudités’, asamos la verdura para darle al plato otra textura y un sabor más intenso y dulce.
Ingredientes
Para las zanahorias
- 4-5 zanahorias
- Comino
- Pimentón ahumado
- Piñones tostados
- Eneldo
- Limón
- Aceite de oliva
Para el hummus
- 400 gr. de garbanzos cocidos
- 1 cucharada generosa de tahini
- 1 diente de ajo pequeño
- Zumo de ½ limón
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- ½ cucharadita de sal
- 3–5 cucharadas de agua (o del caldo del bote)
En primer lugar, se cortan las zanahorias en rodajas diagonales (como en el video) y se mezclan junto con el comino, el pimentón ahumado, un chorrito de aceite de oliva y sal en una bandeja. Se hornean durante 25 minutos y se añaden unos piñones tostados, eneldo y ralladura de limón.
Para el hummus, se escurren los garbanzos (y reservamos un poco de líquido) y se ponen en una batidora con el resto de ingredientes. Se trituran bien hasta que quede cremoso y se añade el caldo restante de los garbanzos o, en su defecto, agua, hasta la conseguir la textura deseada. Por último, ajustamos con sal y limón y servimos con las zanahorias.
Tradicionalmente servido como plato para compartir, el hummus se ha convertido en un básico tanto en alta cocina como en casa. Su versatilidad es una de las claves de su éxito, y es que es capaz de adaptarse a múltiples ingredientes y funcionar tanto como aperitivo para untar, salsa de acompañamiento, base de otros platos o incluso como ingrediente principal. Además, es una fuente vegetal rica en proteínas y fibra, gracias a los garbanzos, lo que favorece la saciedad y la salud digestiva, y aporta grasas saludables.