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¿Brindar en Nochevieja con una 0,0%? Las opciones sin alcohol son tendencia
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Crecen un 7% cada año

¿Brindar en Nochevieja con una 0,0%? Las opciones sin alcohol son tendencia

El descenso del consumo de alcohol es tendencia en el mundo. Cervezas, vinos, espumosos... Cada vez están saliendo al mercado bebidas desalcoholizadas más sofisticadas

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EC EXCLUSIVO

Además de las 12 uvas, hay algo que no falta en ninguna mesa española durante la Navidad: el brindis. Son fechas de banquetes eternos y excesos encadenados, y el alcohol suele tener un papel estelar en los momentos clave. Hasta hace poco, los abstemios o reacios al alcohol se las ingeniaban para no llamar a la mala suerte sustituyendo el agua en la copa por algún refresco o zumo, pero las cosas están cambiando rápidamente. La tendencia low alcohol o directamente sin alcohol no para de crecer y, en consecuencia, las alternativas de beber para aquellos que no beben.

¿Se bebe menos?

Claramente sí. En el mundo cada vez se bebe menos alcohol. Mientras las bebidas alcohólicas pierden volumen, las sin alcohol avanzan en sentido opuesto. Según Drinks Market Analysis (IWSR), consultora internacional especializada en el análisis del mercado de bebidas alcohólicas y sin alcohol, el segmento no-alcohol en el mundo crecerá a un ritmo medio cercano al 7 % anual en volumen entre 2024 y 2028, muy por encima del crecimiento previsto para el conjunto del mercado de bebidas alcohólicas. Traducido en dinero contante y sonante, la consultora estima que este crecimiento generará más de 4.000 millones de dólares adicionales en valor a nivel global antes de 2028, y serán las bebidas sin alcohol las que lideren este crecimiento frente a las de bajo contenido alcohólico. Además, el gasto medio por compra aumenta, ya que cada vez salen al mercado bebidas desalcoholizadas más sofisticadas y, por tanto, más caras.

Estos datos refuerzan una idea clave: no se trata solo de que aparezcan nuevas alternativas, sino de que el consumo se está redistribuyendo entre bebidas con y sin alcohol. Ahora las personas alternan su consumo, y en ocasiones beben alcohol y en otras ocasiones no.

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Vino 0,0% Chardonnay.

España, como Francia o Italia, tiene en el consumo de alcohol un fuerte componente social. Aun así, no estamos en una burbuja: dentro de nuestras fronteras, igual que en el resto del mundo, el consumo de alcohol también va a la baja. Estudios académicos publicados en revistas científicas especializadas como Adicciones, señalan que el consumo de alcohol per cápita en España ha descendido de forma sostenida desde los años 90, situándose actualmente en sus niveles más bajos de las últimas décadas, en torno a los 9–10 litros de alcohol puro por adulto y año, según datos de la OMS.

Sustitutos cada vez más sofisticados

En los últimos años, la irrupción de bebidas desalcoholizadas es un buen ejemplo de cómo el mercado y las marcas se reorientan ante la caída del consumo de alcohol para parar el golpe. La tienda online española The Blue Dolphin, especializada exclusivamente en bebidas sin alcohol, nació en 2020 y desde entonces ha registrado un crecimiento sostenido año tras año. En los dos últimos ejercicios, el aumento del interés ha sido especialmente evidente, tanto por parte del consumidor final como de restaurantes y profesionales. En 2024, la plataforma creció un 35 % en ventas, y la evolución de 2025 apunta a cifras superiores.

El dato más llamativo es que la compra de vino sin alcohol en este canal está prácticamente a la par que el de la cerveza, que es la reina indiscutible. Desalcoholizar el vino tiene mucha más enjundia, ya que parte del doble de alcohol que la cerveza y además, la levadura que produce el etanol es la responsable de los aromas propios del vino. El sector lleva más de 20 años investigando cómo conseguir un vino sin alcohol que se parezca lo máximo posible a uno con, y cada año salen nuevas referencias que llegan un paso más allá en este objetivo, gracias sobre todo a la inversión de grandes bodegas, que son las que pueden permitirse un departamento I+D exclusivo.

Ante tanto despliegue de medios, cabe preguntarse: ¿existe un vino sin alcohol que dé el pego? Y la respuesta podría ser una vieja máxima de este país: “Estamos trabajando en ello”. Lo cierto es que en el mundo del vino todavía cuesta hablar de equivalencias plenas: la sensación general es que el vino sin alcohol aún no reproduce del todo la experiencia del vino tradicional, aunque algunas propuestas, sobre todo en blancos y espumosos, empiezan a resultar más que dignas.

placeholder Destilados sin alcohol.
Destilados sin alcohol.

Hoy en día, el mercado de bebidas "Sin" o "0,0" ha crecido mucho, impulsado por la tendencia del mindful drinking. La cerveza es actualmente la categoría con más opciones. Se encuentran desde las clásicas Lagers hasta IPAs (muy populares porque el lúpulo disimula la falta de alcohol), Stouts y cervezas de trigo. Le siguen las ginebras 0,0 y los sustitutos del Vermut o del Campari, excelentes porque en estos casos el amargor ayuda a compensar la falta de alcohol. Y por supuesto las bebidas ya mezcladas, así como los Spritzs sin alcohol, que ya son abundantes.

Daniel Mettyear, jefe de investigación y responsable global del vino de IWSR afirma que “la tendencia de la moderación está al inicio de su trayecto y que no para de crecer”. Según esta organización, el perfil de los demandantes de bebidas sin alcohol o de baja graduación es amplio, impulsado por un sector joven. Sin embargo, aunque la Generación Z aparece en varios estudios de forma recurrente como el grupo que menos alcohol consume, no son ellos los que están detrás del crecimiento del segmento sin alcohol, seguramente porque no tienen la necesidad de encontrar sustitutos de algo que no forma parte de su realidad. De hecho, si atendemos al perfil del consumidor de The Blue Dolphin, lo que encontramos es una clientela mayoritariamente adulta, situada entre los 35 y los 55 años, con una presencia equilibrada de hombres y mujeres, aunque son ellas las que muestran mayor curiosidad e interés activo por este tipo de bebidas. Se consideran consumidores que buscan reducir su consumo de alcohol, pero no eliminarlo. En definitiva, un perfil exigente, atento al sabor, la experiencia y el contenido de azúcar, con una alta tasa de repetición y una clara predisposición a probar novedades.

Esta búsqueda de moderación global no responde a una única causa. Se señala siempre a una mayor conciencia sobre salud y bienestar como el principal factor de la tendencia a beber menos, pero hay más. Entre el público más joven, puede que incluso no sea el motivo principal, sino que tienen mucho peso aspectos como cambios en las formas de socialización y un cuestionamiento más crítico del consumo automático de alcohol, importado de la omnipresente cultura estadounidense. Como en tantas otras cuestiones, las redes sociales juegan aquí un papel importante: no solo amplifican culturalmente los discursos de autocuidado y salud, sino que suponen un asunto de reputación personal: moderarse es, en muchos casos, una forma de evitar la sobreexposición, el error amplificado o la pérdida de control en un ecosistema donde la mirada ajena es permanente. En un contexto en el que todo puede grabarse, compartirse y circular sin control, el consumo de alcohol deja de ser un acto privado para convertirse en un posible elemento de escrutinio público.

placeholder Un espumoso blanco 0,0% elaborado con uvas viura.
Un espumoso blanco 0,0% elaborado con uvas viura.

Una Navidad sin alcohol es posible. Las bebidas sin alcohol conviven con vinos, cavas y vermuts. En las mesas navideñas, la cerveza sin alcohol entra para acompañar comidas largas e informales; los vinos sin alcohol, ––especialmente los espumosos–– arreglan el momento brindis de aquellos que no quieren beber, y los destilados sin alcohol aparecen en el aperitivo con cócteles como el negroni y en las sobremesas ––donde la ginebra es la reina de los destilados sin––, para no dejar a nadie sin copa. A partir de aquí las opciones son numerosas, así que brindar con agua ya es historia.

Además de las 12 uvas, hay algo que no falta en ninguna mesa española durante la Navidad: el brindis. Son fechas de banquetes eternos y excesos encadenados, y el alcohol suele tener un papel estelar en los momentos clave. Hasta hace poco, los abstemios o reacios al alcohol se las ingeniaban para no llamar a la mala suerte sustituyendo el agua en la copa por algún refresco o zumo, pero las cosas están cambiando rápidamente. La tendencia low alcohol o directamente sin alcohol no para de crecer y, en consecuencia, las alternativas de beber para aquellos que no beben.

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