La receta del día: polenta con espinacas, pasas y piñones tostados
A base de sémola de maíz, acompañamos este plato de origen italiano típico de invierno con espinacas y frutos secos
Originaria de la tradición alpina e italiana del norte, la polenta es una preparación hecha a partir de sémola de maíz que se cuece en agua o caldo para obtener una textura cremosa. Dependiendo del maíz y del grado de molienda hay distintas variedades: la amarilla, de sabor dulce y suave; la blanca, hecha con maíz blanco y un gusto más delicado; y la taragna, típica de Lombardía, que es una mezcla de maíz y trigo sarraceno, con sabor tostado.
Para prepararla, se puede comprar instantánea o tradicional. La diferencia es que la primera solo necesita entre 3 y 5 minutos ya que está prehidratada y precocida. En cambio, la segunda se cocina 30-50 minutos para que espese. Un plato muy versatil típico del invierno italiano que combina bien con setas, quesos (parmesano, gorgonzola, taleggio…), tomates y ragús, verduras salteadas, pescado blanco o marisco o incluso con frutas dulces como la manzana y la pera.
Ingredientes (2-3 raciones)
- 150 g de polenta
- 600 ml de caldo vegetal o agua
- 30 g de mantequilla
- 40–50 g de queso curado rallado
- 250–300 g de espinacas frescas
- 2–3 dientes de ajo picados muy fino
- 40 g de pasas (sultanas o moscatel)
- 30 g de piñones
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta
Antes de comenzar, se colocan las pasas en un vaso con agua tibia 10 minutos para hidratarlas. De esta manera, quedan jugosas y brillantes. En una sartén pequeña, se tuestan los piñones a fuego medio sin aceite y se mueven hasta que empiecen a dorarse ligeramente, durante 1–2 minutos aproximadamente. Se retiran enseguida para que no se quemen.
En una sartén amplia, se calienta una cucharada de aceite y se añade el ajo picado durante 30 segundos. Se agregan las espinacas frescas y se saltean 2–3 minutos hasta que se ablanden. Después, se incorporan las pasas escurridas previamente con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Opcionalmente se puede añadir un chorrito pequeño de vino blanco o limón para levantar el sabor. Apagamos el fuego y mezclamos con los piñones tostados.
Para la polenta, se calienta el caldo vegetal en una olla y cuando hierva, se baja el fuego y se añade la polenta en forma de lluvia, removiendo constantemente. Si es rápida estará lista en 3–5 minutos y si es tradicional, en 30 minutos aproximadamente. Cuando esté espesa y cremosa, se añade la mantequilla y se mezcla bien. Se incorpora el queso rallado y se ajusta con un chorrito de leche o caldo para una textura más suave. Añadimos sal y pimienta al gusto.
Se sirve caliente con la mezcla de espinacas, pasas y piñones por encima y se puede decorar con algunos piñones tostados y con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Originaria de la tradición alpina e italiana del norte, la polenta es una preparación hecha a partir de sémola de maíz que se cuece en agua o caldo para obtener una textura cremosa. Dependiendo del maíz y del grado de molienda hay distintas variedades: la amarilla, de sabor dulce y suave; la blanca, hecha con maíz blanco y un gusto más delicado; y la taragna, típica de Lombardía, que es una mezcla de maíz y trigo sarraceno, con sabor tostado.