La receta del día: bowl de avena, mango y chocolate blanco crujiente
Lista en 10 minutos, esta receta de avena se puede disfrutar por la mañana como desayuno energético y fresco
Uno de los cereales más utilizados en los desayunos, la avena destaca por su alto contenido en fibra soluble, especialmente beta-glucanos, compuestos asociados a la reducción del colesterol LDL y a una mejora del control glucémico. Aporta carbohidratos complejos de absorción lenta, proteínas vegetales, grasas insaturadas y micronutrientes como hierro, magnesio y vitaminas del grupo B. Este perfil nutricional hace que proporcione energía sostenida y sensación de saciedad, de aquí el éxito en la primera comida del día.
La avena puede tomarse caliente (porridge), fría (overnight oats), como base para barritas, galletas, panes, batidos o como espesante natural en sopas y cremas. Los copos integrales conservan más nutrientes, mientras que los copos finos se cocinan con mayor rapidez. También existe en formato instantáneo y en versiones sin gluten certificadas para personas con celiaquía.
Con mango y chocolate blanco sin azúcar, este bowl equilibra el sabor dulce y ácido con los nutrientes de la avena. “Hazlo esta noche y mañana podrás desayunar una bomba de fibra, hidratos de carbono de absorción lenta y proteínas, perfecta para empezar el día con energía”. Sencilla y versátil, esta receta es idea de la creadora de contenido y técnico en nutrición y dietética @thefitbowl
Ingredientes (2 vasos)
- 1 mango
- 90 gr. de copos de avena
- 1 yogur natural
- 250 ml. de leche
- 1 chorrito de vainilla
- 40 gr. de semillas de chia
- 50 gr. de chocolate blanco sin azúcar
Para comenzar, se pela y corta el mango en trocitos y se pone en un vaso para batidora (reservamos una pequeña parte). Después se agrega la avena, el yogur, la leche y la vainilla y se tritura todo muy bien. Se añaden las semillas de chía y se remueve.
En un vaso se coloca el resto del mango, se vierte la mezcla y se termina con el chocolate blanco derretido. Dejamos reposar en la nevera durante mínimo 30 minutos y ya estaría listo para consumir.
Uno de los cereales más utilizados en los desayunos, la avena destaca por su alto contenido en fibra soluble, especialmente beta-glucanos, compuestos asociados a la reducción del colesterol LDL y a una mejora del control glucémico. Aporta carbohidratos complejos de absorción lenta, proteínas vegetales, grasas insaturadas y micronutrientes como hierro, magnesio y vitaminas del grupo B. Este perfil nutricional hace que proporcione energía sostenida y sensación de saciedad, de aquí el éxito en la primera comida del día.