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La receta del día: níscalos con mandarina y anís estrellado
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La receta del día: níscalos con mandarina y anís estrellado

En este plato otoñal con setas de temporada, los níscalos se bañan en un glaseado cítrico y se especian con mandarina y anís

Foto: Níscalos glaseados con mandarina, anís estrellado y mantequilla tostada
Níscalos glaseados con mandarina, anís estrellado y mantequilla tostada

Una de las variedades de setas más típicas de otoño, los níscalos, son muy apreciados en la gastronomía mediterránea. No se deshacen fácilmente y tienen un sabor ligeramente resinoso y dulce. Además, son bajos en calorías, ricos en fibra y minerales (potasio, hierro) y contienen antioxidantes naturales y vitaminas B.

En esta receta la mantequilla tostada aporta un toque a frutos secos, la mandarina da brillo y el anís estrellado crea un aroma cálido. Los níscalos glaseados se pueden acompañar con pan crujiente o con carne de caza suave, pato o cerdo como guarnición. También van bien sobre polenta cremosa o puré de patata o en una tosta con queso fresco o burrata.

Ingredientes (2-3 raciones)

  • 300 g de níscalos enteros
  • 1 cda colmada de mantequilla
  • 1 mandarina
  • 1 cda de miel o sirope de agave
  • 1 pieza de anís estrellado
  • Sal fina
  • Pimienta negra
  • Perejil picado
  • Unas gotas de vinagre suave

Los níscalos se limpian con un paño húmedo o incluso un pincel de cocina, nunca bajo el agua. Si son grandes, se pueden cortar por la mitad. Después, se coloca la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio y se deja derretir hasta que empiece a burbujear. Cuando tome un tono avellana y huela ligeramente a nuez, se retira del fuego 10 segundos para cortar la cocción. Este paso es clave para el sabor final. Se vuelve a poner la sartén a fuego medio-alto y se añaden los níscalos y se saltean 2–3 minutos sin moverlos demasiado. Se añade una pizca de sal y pimienta.

Para el glaseado, se mezcla en un bol pequeño el zumo de la mandarina, su ralladura (solo la parte naranja para que no amargue), la miel o el sirope y el anís estrellado. Cuando esté todo integrado, se vierte sobre los níscalos y se cocina a fuego medio dejando que el líquido reduzca lentamente. Removemos de vez en cuando para que los níscalos se impregnen bien. Estará listo cuando esté brillante y ligeramente espeso, casi como un sirope fino.

Antes de servir, se retira el anís estrellado y se ajusta de sal si es necesario. Se puede decorar con perejil picado por encima o incluso añadir unas gotas de vinagre suave para equilibrar.

Una de las variedades de setas más típicas de otoño, los níscalos, son muy apreciados en la gastronomía mediterránea. No se deshacen fácilmente y tienen un sabor ligeramente resinoso y dulce. Además, son bajos en calorías, ricos en fibra y minerales (potasio, hierro) y contienen antioxidantes naturales y vitaminas B.

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