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Diseñadas en EEUU, 'made in' Cantabria: unas cacerolas compiten con Le Creuset
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Desde 113 euros

Diseñadas en EEUU, 'made in' Cantabria: unas cacerolas compiten con Le Creuset

En Soto de la Marina, cerca de Santander, se hacen cada año cerca de mil piezas únicas de hierro fundido que ya compiten con Le Creuset. Aunque, en realidad, están diseñadas en EEUU

Foto: Cacerola de HearthStone Cookware hecha íntegramente en Cantabria.
Cacerola de HearthStone Cookware hecha íntegramente en Cantabria.
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En tiempos en que la cocina rápida domina los fogones, una tradición se está recreando de forma moderna en Cantabria. En las instalaciones del fabricante Hergom, en Soto de la Marina, a pocos kilómetros de Santander, se hacen cada año cerca de mil piezas únicas de hierro fundido esmaltado: unas cacerolas y sartenes que compiten con gigantes de las cazuelas como las francesas Le Creuset o Staub. Las piezas de HearthStone Cookware están diseñadas en Vermont (Estados Unidos) pero fabricadas íntegramente en España, donde la artesanía metalúrgica y el gusto por el fuego lento siguen muy vivos.

La cocotte, nombre francés que se le da a la cazuela o cacerola de toda la vida, se ha convertido en la última década en todo un icono culinario, una especie de objeto de deseo gastronómico que brilla en las propuestas de comida casera de las redes sociales tanto de foodies como de chefs profesionales. Y este apetito lo quieren saciar los fabricantes. “Aprovechamos las ventajas ancestrales del hierro fundido para crear productos vanguardistas”, dicen los responsables de esta empresa cántabra que en realidad está especializada en estufas, chimeneas, cocinas y hornos, y posee fundición y esmaltería propias.

Las cacerolas pesadas (y caras) están de moda

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Cacerola en el horno de HearthStone Cookware

Los utensilios de hierro fundido son pesados pero también excelentes para guisos fuego lento, y está claro que todo lo cocinado a fuego lento sabe mejor. Marmitako y fabada se bordan en estas ollas, ideales tanto para fuego como horno, pues en ellas se puede hacer pan.

El hierro fundido resulta un perfecto conductor del calor para cocinar. El calor se distribuye de manera uniforme por toda la superficie del utensilio, todos los ingredientes se cocinan por igual y se mantienen calientes largo tiempo hasta que se sirven. El hierro tarda en calentarse, pero alcanza mayores temperaturas y las retiene mejor: esto es ideal, por ejemplo, para cocinar carne o pescado a la plancha, pues aporta un dorado más crujiente y uniforme. También es duradero. Sin maltratarlo con productos abrasivos como estropajos metálicos, el menaje de hierro esmaltado -que admite limpieza en lavavajillas- resulta eterno.

El menaje de hierro fundido esmaltado tiene un precio alto, aunque el cántabro es más asequible que su rival francés. Las piezas de esta marca cántabro-estadounidense van desde 113,40 a 269 euros. En Le Creuset los precios van de 175 a 569 euros y en Staub la franja está entre 200 y 389 euros.

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Ollas y sartenes de HearthStone Cookware

Los primeros vestigios de cacharros de hierro fundido se remontan hace más de 2.000 años, en China, durante la dinastía Han. La revolución industrial del siglo XIX popularizó los utensilios culinarios de hierro fundido y ya en el siglo XX, en 1925, nació la primera cocotte de hierro fundido esmaltado, como las conocemos ahora.

Aunque obviamente hay avances sobre el hierro viejuno. Además de la estética colorista, uno importante es la calidad de los esmaltados del interior de los cacharros. El esmalte cerámico es un gran conductor de calor y garantiza la protección del hierro fundido ante el óxido o la corrosión. Asimismo, la cerámica evita que los alimentos absorban ningún tipo de sabor metálico y es antiadherente. Estas en concreto cuentan con un antigoteo patentado por ellos que consiste en una "tapadera en hélice”. Estas tapas especiales evitan la costumbre de dejar medio abierta una cazuela al cocinar: con un simple giro de la tapa, la cazuela queda semiabierta dejando escapar parte del vapor y la temperatura.

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En la web pueden encontrarse recetas y consejos y la venta es exclusivamente online. No hay tiendas físicas, ya que la fabricación no es a gran escala. Es lo que tiene la artesanía. Cada pieza se elabora a mano. “Nuestro objetivo no es la producción masiva, sino ofrecer un producto cuidado, con alma y durabilidad. Queremos crecer despacio, sin comprometer la calidad que nos define”, explica Germán Solórzano, director de marketing de la marca.

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Cacerola de HearthStone Cookware

Otra meta es “fomentar una alimentación saludable, apostar por la sostenibilidad y dar visibilidad a lo hecho en Cantabria”, donde los guisos tradicionales y los platos de cuchara tienen mucho peso. Cocinar a fuego lento, dicen, reduce el consumo energético y multiplica el sabor.

En tiempos en que la cocina rápida domina los fogones, una tradición se está recreando de forma moderna en Cantabria. En las instalaciones del fabricante Hergom, en Soto de la Marina, a pocos kilómetros de Santander, se hacen cada año cerca de mil piezas únicas de hierro fundido esmaltado: unas cacerolas y sartenes que compiten con gigantes de las cazuelas como las francesas Le Creuset o Staub. Las piezas de HearthStone Cookware están diseñadas en Vermont (Estados Unidos) pero fabricadas íntegramente en España, donde la artesanía metalúrgica y el gusto por el fuego lento siguen muy vivos.

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