La Guía Michelin reparte 30 nuevas estrellas, pero ningún triestrellado en España
La máxima categoría de la guía francesa queda desierta de novedades en España, en una gala con pocas sorpresas en la que cinco restaurantes han sumado su segunda estrella
La Guía Michelin ha teñido de rojo la noche malagueña con la celebración de la gala para su edición 2026. El grueso de la gastronomía española se ha reunido en el espacio Sohrlin, donde los anuncios se han sucedido a ritmo de aplausos y vítores. La ceremonia, presentada por Jesús Vázquez, ha concluido sin ningún nuevo restaurante en el club de las tres estrellas, cinco nuevos biestrellados y 25 restaurantes con un primer brillo.
Ni Molino de Urdániz (Navarra), ni Deessa (Madrid) o Skina (Marbella), en todas las quinielas, han salido victoriosos del auditorio malagueño. La máxima categoría de la guía francesa se queda, de esta forma, con el mismo número de restaurantes triestrellados: 16. Aún así, España mantiene su influencia en el panorama internacional, solo por detrás de Francia, con 31, y Japón con 20.
La lluvia estelar ha regado gran parte de la gastronomía española, no solo en las capitales, sino también en pequeñas localidades y en el entorno rural. Ejemplos de esto son La Boscana (Bellvís, Lleida), Casa Rubén (Tella, Huesca) u Ochando (Los Rosales, Sevilla). De este modo, consolida la tendencia de una cocina arraigada al territorio y a la memoria que alcanza la excelencia de forma descentralizada. A pesar de ello, el mapa de la guía francesa para el próximo año revela un fenómeno claro: muchas de sus cocinas mejor valoradas laten en el interior de grandes hoteles.
En Málaga, ciudad anfitriona, el paso de Michelin ha dejado, como suele ser habitual, una nueva estrella, la de Palodú, de los que ya hablamos en El Confidencial, mientras que en la comunidad andaluza han sido otros cuatro los nuevos espacios agraciados con el brillo de la guía. Los restaurantes gestionados por una nueva generación de jóvenes comienzan a contar con el favor de los inspectores y a redibujar el mapa gastronómico, no solo en esta comunidad, sino a escala nacional.
Secretos a voces y una gran deuda saldada
Todo parecía indicar que Paulo Airaudo en Aleia, con Rafa de Bedoya al frente; y Mont Bar, con Fran Agudo, iban a duplicar su estrella en Barcelona y así ha sido. También lo ha hecho La Boscana de Joel Castañé, en Bellvís (Lleida). Ramón Freixa en Madrid con su nuevo Atelier, ha recuperado en un pase directo las dos estrellas que perdió al cerrar su anterior local.
Sin embargo, uno de los grandes momentos de la noche lo ha protagonizado Albert Adriá. La sala ha estallado en aplausos ante la largamente esperada segunda estrella para Enigma. La guía ha saldado, por fin, su deuda con el chef catalán, quien en ediciones anteriores había vuelto a casa con su único brillo entre las manos. Reclamado por buena parte del sector desde hace años, este reconocimiento da valor a una propuesta en la que la experimentación radical es clave, algo que hasta ahora —y que a otros restaurantes como Mugaritz, que se mantiene con sus dos estrellas— ha supuesto un obstáculo para subir un escalón más en la guía. “No me lo esperaba, de verdad”, ha comentado con ironía desde el escenario.
En Madrid capital se han cumplido las expectativas y Emi, de Rubén Mosquero, quien hace solo unas horas se ha coronado como mejor apertura internacional según La Liste, ha sido galardonado con una estrella, al igual que Éter de Sergio y Mario Tofe, otro presente en muchas de las quinielas.
Y más al norte, en Euskadi, el jovencísimo equipo liderado por Alatz Bilbao ha cumplido al recibir la primera estrella de Bakea (Mungia, Vizcaya), donde elaboran una personalísima cocina territorial solo con el fuego como herramienta. También ha tenido motivos para celebrar Julen Bergatiños: Islares (Bilbao) ha alcanzado el estrellato después de varios años rozándolo desde su ubicación frente al Museo Guggenheim. A la celebración vasca se han sumado Itzuli (Donostia) de Iñigo Lavado y La Revelía de Fernando González (Amorebieta).
Los premios especiales (y los que pierden la estrella)
El premio al joven talento ha recaído en Juan Carlos García (Vandelvira, Baeza), el de mejor servicio de sala ha sido para Abel Valverde (Desde 1911, Madrid), el de chef mentor para Quique Dacosta y el de mejor sumiller para Luis Baselga (Smoked Room, Madrid), quien sigue la estela que antes han dejado Josep Roca (El Celler de Can Roca) y José Luis Paniagua (Atrio).
Y aunque hace pocas semanas se anunciaba que las estrellas verdes dejaban de ser una distinción para convertirse en un símbolo editorial, han tenido su espacio durante la gala. Cinco han sido los nuevos restaurantes que tendrán una señal verde en la guía, cuatro de ellos vascos: Ama (Tolosa), Bakea (Mungia), Garena (Dima), Hika (Villabona) y Terrae (Port de Pollença). Más allá de las estrellas, se han anunciado 29 nuevos Bib Gourmand para 2026 y 128 nuevos restaurantes recomendados.
En la entrega de premios también se han lamentado pérdidas. La sombra ha alcanzado a Teatro Kitchen Bar, Aürt y Oria en Barcelona, Tohqa en El Puerto de Santa María, Es Tragón y Etxeko en Ibiza —como el anterior, también de Berasategui— y el restaurante del hotel La Bobadilla de Loja (Granada), siempre por cierres, cambios de concepto o de dirección. Más grave es el caso de Cancook (Zaragoza), que se queda sin su única estrella tras la salida de Ramsés González.
La Guía Michelin ha teñido de rojo la noche malagueña con la celebración de la gala para su edición 2026. El grueso de la gastronomía española se ha reunido en el espacio Sohrlin, donde los anuncios se han sucedido a ritmo de aplausos y vítores. La ceremonia, presentada por Jesús Vázquez, ha concluido sin ningún nuevo restaurante en el club de las tres estrellas, cinco nuevos biestrellados y 25 restaurantes con un primer brillo.