La receta del día: alcachofas confitadas con crema de almendra y limón
Como entrante templado o como guarnición, esta receta de alcachofas es elegante, suave y muy aromática. La almendra aporta textura y el limón realza su frescura
En noviembre las alcachofas alcanzan su mejor momento; son uno de los productos más versátiles del otoño, protagonistas tanto de guisos tradicionales como de platos modernos. En esta receta se combinan con una crema ligera de almendra y limón que realza su frescura. Un plato que se puede maridar con un albariño o verdejo fresco, que resalte el toque cítrico.
Sus beneficios para la salud también son interesantes: rica en fibra, antioxidantes y compuestos depurativos como la cinarina, ayuda a cuidar el hígado y la digestión.
Ingredientes (4 personas)
- 8 alcachofas medianas
- 400 ml de AOVE suave (y otros 40 ml para la crema)
- 3 dientes de ajo
- 1 ramita de tomillo fresco (o romero)
- 1 hoja de laurel
- 1 limón
- 80 g de almendras peladas
- 150 ml de agua caliente
- 1 diente de ajo pequeño
- Sal y pimienta blanca al gusto
Comenzamos preparando un bol con agua y zumo de medio limón. Se quitan las hojas exteriores duras de las alcachofas hasta llegar al corazón tierno y se recortan la punta y el tallo dejando unos 2–3 cm. Se frotan con el limón y se van colocando en el agua mientras se limpian las demás para que no se oxiden. Después, se cuecen en agua con sal durante 10 minutos para ablandarlas ligeramente. Se escurren con cuidado y se secan bien. Se colocan en un cazo pequeño o una cazuela donde quepan justas y se cubren con el aceite de oliva. En ese mismo cazo se añaden los ajos, el tomillo y el laurel y se cocina a fuego muy bajo durante 30–40 minutos, sin que llegue a hervir. Deben quedar muy tiernas.
Para la crema, se trituran las almendras con el ajo, la ralladura y el zumo del otro medio limón y se añade el agua poco a poco hasta lograr una textura cremosa. Se incorporan los 40 ml de aceite de oliva en hilo fino mientras seguimos triturando, para emulsionar. Se ajusta de sal y pimienta blanca.
A la hora de servir, se calienta la crema de almendra suavemente y se coloca como base en un plato. Se escurren las alcachofas del aceite y se cortan las alcachofas por la mitad o se dejan enteras y se colocan encima de la crema. Se terminan con un poco de sal en escamas, ralladura de limón y almendras laminadas tostadas o virutas de jamón. Todo ello opcional.
En noviembre las alcachofas alcanzan su mejor momento; son uno de los productos más versátiles del otoño, protagonistas tanto de guisos tradicionales como de platos modernos. En esta receta se combinan con una crema ligera de almendra y limón que realza su frescura. Un plato que se puede maridar con un albariño o verdejo fresco, que resalte el toque cítrico.