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La receta del día: panna cotta de coco y granada con menta
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La receta del día: panna cotta de coco y granada con menta

Pensado para refrescar el paladar, este postre sorprende por su sencillez y por la combinación de la suavidad del coco con el toque ácido y dulce de la granada

Foto: Panna cotta de coco y granada con menta
Panna cotta de coco y granada con menta

La granada está de temporada y sirve tanto para recetas dulces como para recetas saladas, en vinagretas para carnes rojas o incluso en coctelería. Cada vez es más utilizada en platos de alta cocina. Y es que, no solo aporta un toque fresco y vegetal a los platos, sino que además posee diversos beneficios para la salud: es rica en antioxidantes y fuente de vitamina C; su contenido en agua y fibra ayuda a la digestión y es antibacteriana y un antiinflamatoria natural.

Según la variedad, la granada puede ser más dulce y afrutada, más ácida o agridulce. La Mollar de Elche o la Mollar Valenciana tienen un dulzor suave, similar al de la manzana o la uva; en la Wonderful, una de las más cultivadas del mundo, predomina una acidez viva, comparable al arándano o la grosella; la Acco presenta un sabor más agridulce.

Ingredientes (para 4–6 porciones)

  • 400 ml de leche de coco (entera, no light)
  • 100 ml de nata o crema de leche
  • 50 g de azúcar
  • 1 cdita de extracto de vainilla
  • 6 g de gelatina neutra (3 hojas o 2 cditas en polvo)
  • 1 pizca de sal
  • 2 granadas
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cdita de zumo de limón
  • 1 cdita de maicena

Antes de comenzar, hay que hidratar la gelatina: si es en polvo hay que disolverla en 3 cucharadas de agua fría y deja reposar 5–10 minutos y si es en hojas se ponen en un bol con agua fría durante 10 minutos hasta que se ablanden.

En un cazo se calienta la leche de coco, la nata, el azúcar, la vainilla y la pizca de sal sin que llegue a hervir, simplemente es esperar a que el azúcar se disuelva y la mezcla esté caliente al tacto. Se retira del fuego y se añade la gelatina (escurrida si son hojas). Se mezcla bien hasta que se disuelva completamente. Después se reparte la mezcla en vasitos, moldes individuales o copas y se deja enfriar. Cuando la panna cotta esté a temperatura ambiente, se refrigera al menos 4 horas (lo mejor es dejarlo de un día para otro).

Para el coulis de granada, se parten las granadas por la mitad y se sacan las semillas. Se colocan en la licuadora y se trituran unos segundos. Posteriormente, se cuelan con un colador fino o una gasa (para que quede sin espuma ni restos de piel). Es importante no triturar demasiado tiempo para que no amargue. En un pequeño cazo, se pone el zumo (200ml) con el azúcar y el limón y se cocina a fuego medio 10–15 minutos hasta que reduzca un poco. Para más cuerpo, se puede añadir la maicena disuelta en una cucharadita de agua y se cocina 1 minuto más. Dejamos enfriar completamente antes de usar.

Cuando la panna cotta esté cuajada, se cubre la superficie con una capa fina de coulis frío. Opcionalmente se puede decorar con semillas de granada y una hojita de menta o un poco de ralladura de lima.

La granada está de temporada y sirve tanto para recetas dulces como para recetas saladas, en vinagretas para carnes rojas o incluso en coctelería. Cada vez es más utilizada en platos de alta cocina. Y es que, no solo aporta un toque fresco y vegetal a los platos, sino que además posee diversos beneficios para la salud: es rica en antioxidantes y fuente de vitamina C; su contenido en agua y fibra ayuda a la digestión y es antibacteriana y un antiinflamatoria natural.

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