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Dos Cucharas insufla vida a una de las arterias gastro más grises de Barcelona
  1. Gastronomía
Precio medio: 65 euros

Dos Cucharas insufla vida a una de las arterias gastro más grises de Barcelona

La propuesta de Marcos Pujadas combina tradición y precisión en un espacio elegante que ha devuelto el pulso gastronómico a una calle de la Ciudad Condal hasta ahora sin opciones gastronómicas

Foto: Guisantes lagrimas (Dos Cucharas)
Guisantes lagrimas (Dos Cucharas)
EC EXCLUSIVO

Dos Cucharas está situado en un tramo de la Vía Augusta de Barcelona donde predominan los despachos de abogados, las clínicas y las cafeterías funcionales. La oferta gastronómica es muy limitada y hay que caminar casi 10 minutos hacia el Mercat de Galvany para empezar a encontrar movimiento en torno a la comida.

Este restaurante rompe esta inercia, convirtiéndose en una excepción en medio del estéril tejido urbano que lo rodea. Los fines de semana, el comedor se llena de familias acomodadas del barrio, prueba de que ha encontrado su lugar. Y entre semana, de trabajadores y clientes recurrentes que encuentran en su menú del día de 26,50 euros una solvente y trabajada propuesta gastronómica.

Detrás de esta propuesta está el cocinero Marcos Pujadas, con una trayectoria previa por casas como Cinc Sentits o Ca l’Isidre. Son platos que miran a la tradición desde un punto de vista contemporáneo. No es un enfoque nuevo; de hecho la tendencia que prioriza la calidad de producto y el manipulado mínimo gracias al dominio de la técnica, es el discurso de moda. Pero no es fácil dominar la poesía de la sencillez: demasiados pescados muy hechos, demasiados arroces sin un buen sofrito y demasiadas ensaladillas rusas con patatas maltratadas.

placeholder Duo de atún, tartar y tataki con foie gras y humus de garbanzos (Dos Cucharas)
Duo de atún, tartar y tataki con foie gras y humus de garbanzos (Dos Cucharas)

No es el caso de Pujadas, y se nota en cada una de sus elaboraciones su paso por la escuela Hofmann. Son muy reconocibles en su cocina la meticulosidad de la mise en place, el dominio de las salsas madre, los fondos y las reducciones, así como las cocciones al punto y el control del producto que siguen la estela de la tradición clásica francesa con una mirada más actual.

La carta de Doscucharas ofrece a diario platos clásicos para compartir como la ensaladilla rusa, los calamares a la andaluza o el biquini (bocadillo mixto), eso sí, a base de cecina de Angus y brie de Meaux. Son recetas tradicionales; pero todas ellas llevan el toque Pujadas: la ensaladilla consigue que la trufa sea sutil y te reconcilie con ese hongo subterráneo (que, por cierto, está viviendo un hype que le hace más mal que bien); la merluza está tan al punto que merece enmarcarse; y el revuelto de setas de temporada con huevo poché y panceta presenta una equilibrada mezcla de untuosidad y sabor, aunque la panceta en este caso estaba demasiado diluida en la contundencia del plato.

A Marcos Pujadas tampoco le asusta jugar en la liga de los contrastes, como demuestra con su brioche de tartar de atún rojo, que sirve con chocolate blanco y lima, un bocado fresco, inesperado y muy meloso.

placeholder Tartar de solomillo de ternera con foie micuit (Dos Cucharas)
Tartar de solomillo de ternera con foie micuit (Dos Cucharas)

Tampoco defrauda a quien venga buscando comfort food: arroces, fideos a la cazuela, canelones, lasañas… Aquí hay preparaciones a fuego lento que son marca de la casa. En ellas, las cacerolas trabajan a toda máquina durante horas para gestar sofritos y reducciones que concentran sabores y estaciones.

Llamarán especialmente la atención de los más sibaritas las ostras al natural, con salsa ponzu o a la brasa con mantequilla; el bogavante con huevos fritos o la gamba roja de Palamós. Incluso cuenta con una sección de caviar Osetra en diversas preparaciones. Una forma elegante de complacer diferentes paladares y bolsillos.

El apartado de los postres -que, por cierto, dan nombre al restaurante; ¿quién no ha dicho alguna vez aquello de “tráeme el postre con dos cucharas”?- es largo y apetecible. Llevo tiempo decepcionada con los coulants de chocolate que se sirven descaradamente por la ciudad: bizcochos sin gracia con un interior de chocolate que a veces ni siquiera llega bien templado. Así que encontrarme con uno ortodoxamente bueno fue el broche perfecto a una comida muy satisfactoria.

Pujadas no ha descuidado tampoco la carta de vinos, que ofrece una muy amplia variedad de referencias catalanas y españolas de regiones interesantes y en alza; y una selección de vinos franceses y champagnes. Todos tienen en común una pátina de elegancia que no solo marida con la meticulosidad gastronómica, sino también con un espacio equilibradamente sofisticado.

placeholder Colmenillas a la crema con foie gras (Dos Cucharas)
Colmenillas a la crema con foie gras (Dos Cucharas)

La sala de Dos Cucharas es amplísima, cómoda y moderna, con el toque justo de calidez y con una increíble terraza cubierta que da a un jardín interior. No intimida, solo invita a recrearse en el lujo discreto. Con el bullicio de comidas familiares dominicales, cenas de empresa y reencuentros de amigos, consigue revivir una arteria de la ciudad que se encontraba en coma gastronómico.

Nuestra valoración

Comida: 4/5

Precio: 4/5

Ambiente: 5/5

Trato: 4/5

Vinos: 4/5

Valoración: 4/5

Dos Cucharas está situado en un tramo de la Vía Augusta de Barcelona donde predominan los despachos de abogados, las clínicas y las cafeterías funcionales. La oferta gastronómica es muy limitada y hay que caminar casi 10 minutos hacia el Mercat de Galvany para empezar a encontrar movimiento en torno a la comida.

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