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Maleducat: platos para compartir y cocina original en Sant Antoni
  1. Gastronomía
Precio medio: 55 euros

Maleducat: platos para compartir y cocina original en Sant Antoni

No estamos ante una bodega popular ni un bar de tapas. Este restaurante de Sant Antoni apuesta por la irreverencia como sello, por eso se comparten los platos

Foto: Coca de crudo de calamar con papada ibérica curada, vinagreta de su jugo y pimiento rojo confitado. (Maleducat)
Coca de crudo de calamar con papada ibérica curada, vinagreta de su jugo y pimiento rojo confitado. (Maleducat)
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El barrio de Sant Antoni en Barcelona ejemplifica como pocos el viraje que la ciudad arrastra desde hace más de una década: una transformación en caída libre hacia un modelo híbrido donde el aire popular va quedando arrinconado por la postal cool y las últimas tendencias. A los bares setenteros y ochenteros se les superponen ahora cafés de especialidad, bistrós de vajilla colorida, talleres de cerámica –¿cuántos caben por metro cuadrado?– o tiendas de segunda mano con precios de boutique.

La mezcla puede resultar atractiva, sí, pero también revela un proceso que convierte las calles en un showroom de lifestyle urbano cada vez más alejado de la vida real del barrio. En este proceso de gentrificación aparecen negocios que intentan recuperar aquella autenticidad desde un prisma moderno, como el restaurante Maleducat.

placeholder Interior del restaurante Maleducat en Barcelona.
Interior del restaurante Maleducat en Barcelona.

Maleducat abrió hace ya 5 años en el corazón de Sant Antoni con la intención declarada de rendir homenaje a “los sabores de toda la vida”, aunque desde la irreverencia —de ahí el nombre— y abrazando lo que definen como un “concepto bistronómico”, con platos que, aseguran, buscan una experiencia cercana.

Lo de “bistronómico” ya nos da una pista: no estamos ante una bodega popular ni un bar de tapas. A Maleducat, la mayoría de los mortales no podemos ir cada día. Ojo, no digo que sea caro ––el ticket medio ronda los 55 euros––, pero desde luego no es la alternativa al bar de toda la vida con menú diario. Tampoco es que sus dueños —los hermanos Marc e Ignasi García junto al cocinero Víctor Ródenas— quieran jugar en esa liga. Sin embargo, a mí me descolocó un poco la intención en relación con la propuesta. Me explico.

placeholder Marc e Ignasi García junto al cocinero Víctor Ródenas. (Maleducat)
Marc e Ignasi García junto al cocinero Víctor Ródenas. (Maleducat)

Lo que cuentan los platos

Su carta ofrece pequeños bocados para picar y una serie de platos para compartir; y si eres de esas personas indecisas, la fórmula “A tus órdenes, chef”, ––49 euros sin bebida––te descarga del engorro de escoger.

Los bocados y entrantes están muy bien planteados y honran al producto y a la temporalidad. La ostra escabechada con caldo de pollo rustido funcionó perfectamente, con contrastes de sabor equilibrados, y la coca de crudo de calamar con papada ibérica curada, vinagreta de su jugo y pimiento rojo confitado resulta un pleno de armonización.

placeholder Arroc con gambas. (Maleducat)
Arroc con gambas. (Maleducat)

En los platos para compartir, hubo altibajos. Algunos destacan, como los puerros templados con vinagreta de avellana, mató, tomates secos y limón —un clásico de la casa y un ejemplo de cómo elevar ingredientes humildes—; el steak tartar de vaca ecológica, chili chipotle y yema de huevo ahumado —potente y bien equilibrado—; o la pluma de cerdo ibérico, con crema fina de ajos confitados, pimiento rojo escalivado, berros y mostazas —tierna y precisa.

Otros, en cambio, pecaron de exceso. En la raya con jugo de ibéricos ahumados, chirivía y ajo negro, la cocción estaba pasada y el ajo negro aportaba un dulzor que pedía más acidez. Y el arroz seco con tartar de gamba roja de Palamós, emulsión de sus cabezas y carpaccio de pies de cerdo me pareció la constatación de una tendencia demasiado extendida en Barcelona: arroces con el grano excesivamente duro y una reducción tan intensa que deriva en un sabor salino que acaba tapando el aroma de ingredientes magníficos.

La materia prima es de gran calidad, las presentaciones son elegantes y en general se come bien. Mi duda es si el toque de modernidad con el que Maleducat reviste la cocina de temporada responde más a la necesidad de parecer irreverente que a un verdadero criterio gastronómico. Una incógnita que dejo abierta para que cada cual la resuelva yendo, probando y opinando.

placeholder Cócteles Maleducat.
Cócteles Maleducat.

El sitio, por lo demás, merece una visita: el personal es amabilísimo y profesional, tienen una interesante propuesta de cócteles, la carta de vinos está bien escogida, sobre toco catalanes —quizás faltaría alguna opción más asequible— y el ambiente e interiorismo crean un espacio donde resulta fácil sentirse cómodo.

Puede que la rebeldía de Maleducat no llegue a incendiar el panorama gastronómico, pero se agradece el intento. Y al final, entre un steak tartar solvente y un arroz, lo cierto es que uno sale pensando que lo irreverente, al menos, sabe bastante bien.

Nuestra valoración

Comida: 3/5

Carta de vinos: 3/5

Trato: 5/5

Precio: 3/5

Ambiente: 4/5

Valoración: 3/5

El barrio de Sant Antoni en Barcelona ejemplifica como pocos el viraje que la ciudad arrastra desde hace más de una década: una transformación en caída libre hacia un modelo híbrido donde el aire popular va quedando arrinconado por la postal cool y las últimas tendencias. A los bares setenteros y ochenteros se les superponen ahora cafés de especialidad, bistrós de vajilla colorida, talleres de cerámica –¿cuántos caben por metro cuadrado?– o tiendas de segunda mano con precios de boutique.

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