Cócteles y pescados madurados: dos chefs con estrella innovan en Valencia
El dúo argentino detrás de Fierro ha abierto las puertas de La Oficina, un experimento gastronómico que tiene como protagonistas los cócteles y pescados madurados
El tándem detrás del restaurante Fierro, coronado desde hace años con una estrella Michelin, ha estrenado local con un nuevo concepto gastronómico en Valencia. La Oficina (C/ Duque de Calabria, 16), ha abierto sus puertas como un laboratorio culinario con alma de brasas argentina y carta mediterránea.
En la última propuesta de los argentinos Carito Lourenço y Germán Carrizo, que ya suman su cuarto proyecto, la técnica y el fuego lo atraviesan todo: una carta con producto de mercado, platos que evolucionan y coctelería de autor que dialoga con cada bocado. Con esta nueva idea, ubicada en un espacio recordado por las generaciones más mayores y que marcó un antes y un después en el vecindario, continúan “poniendo de moda el vecindario, manteniendo el mercado y desplazando a los valencianos a un barrio que lucha por salir adelante”, confiesa Carito.
Porque La Oficina no es solo un restaurante, es también el espacio de ensayo de dos cocineros que llevan años explorando nuevas fórmulas sin perder de vista sus raíces. Aquí testean ideas, técnicas y productos locales que podrían escalar a Fierro, su buque insignia, donde también apuesta por revalorizar y dar a conocer los ingredientes de cercanía, como la ostra valenciana o las algas de Javi Morcillo.
La especialidad: cócteles y pescados madurados
Cuando entras, te ofrecen elegir a la carta o tres fórmulas, según la cantidad de pases, combinando bocados fríos, como el Gofre de gamba blanca al limón, y calientes, destacando la Chipa rellena de queso y cecina. Entre los platos que ya se perfilan como emblemáticos destacan la Tarta de cebolla, humilde y precisa pero solo apta para verdaderos amantes de esta hortaliza; la Oliva frita y el sabroso Carpaccio de picaña a las brasas; y, por supuesto, su especialidad y gran protagonista, los pescados madurados, una demostración de técnica y sabor.
Estamos acostumbrados a disfrutar de carnes maduradas, pero no tanto de pescados. Aquí se innova con lo que ofrece el mercado, como la dorada o la lubina cuyo precio en carta bien podría ser el de un chuletón, realzando su sabor tras permanecer durante varios días en cámaras con temperatura y humedad controladas. “El fuego no cocina, transforma”, dicen. Y es así como cada propuesta, aunque nacida desde la diversión, se convierte en un ejercicio de alto nivel gastronómico.
No es casual que la carta esté pensada para compartir. “Queremos que experimentes, que juegues”, defienden los chefs. Y esa actitud también se traslada a los tragos. Al igual que en Fierro, ofrecen una variedad de referencias de vino excepcionales con bodegas locales que elaboran ediciones limitadas, aunque en este caso más humildes. Y bajo la firma del mixólogo Iván Talens, la coctelería va más allá del acompañamiento: "es una propuesta líquida pensada para emocionar a los comensales".
Desde el Negroni Rosé hasta el Spritz de Juanita, con un exclusivo licor de yerba mate y naranja valenciana creado por los propios chefs, cada copa tiene su historia. Sin olvidar los guiños locales como el Agua de Valencia o el Espresso Cremaet, el famoso café valenciano elaborado con ron, granos de café, piel de limón, canela y azúcar quemado, completan la experiencia con ese toque local, potente y reconfortante que solo los clásicos bien hechos pueden ofrecer.
En lugar de buscar escaparate en otras plazas, este dúo sigue apostando por su ciudad, su barrio, Ruzafa, y su comunidad. Lo que alguna vez fue un bar mítico de la zona, ha sido transformado en un restaurante. Lo que refuerza una tendencia clara: Valencia es un destino gastronómico en sí mismo y nombres como los de Carito y Germán crecen junto al de Ricard Camarena, con tres estrellas Michelin en su haber, o Begoña Rodrigo, chef de La Salita con una estrella, para consolidar un ecosistema culinario maduro, diverso y muy personal.
Carito y Germán no solo cocinan, también cuentan historias. Y quizás el siguiente capítulo sea compartir una receta valenciana reinterpretada a su manera. Un arroz, una fideuá, una coca de llanda… Quién sabe. Porque si algo han demostrado en todos sus proyectos es que nada es lo que parece, pero todo es lo que se recuerda.
Nuestra valoración
Comida: 4/5
Carta de vinos: 3/5
Trato: 5/5
Ambiente: 4/5
Precio: 4/5
Valoración: 4/5
El tándem detrás del restaurante Fierro, coronado desde hace años con una estrella Michelin, ha estrenado local con un nuevo concepto gastronómico en Valencia. La Oficina (C/ Duque de Calabria, 16), ha abierto sus puertas como un laboratorio culinario con alma de brasas argentina y carta mediterránea.