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Bienvenidos al 'gastrocringe', la moda gastro de EEUU que busca dar asco
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UNA SALVAJADA DETRÁS DE OTRA

Bienvenidos al 'gastrocringe', la moda gastro de EEUU que busca dar asco

Oreos fritas, pasta rebozada o paella de turrón... El fenómeno de la comida ultraprocesada está en alza. Pero ¿y si lo que realmente buscan es cabrearnos?

Foto: La youtuber 'The Stay At Home Chef', buscando que nos dé un infarto cuya operación no podamos pagar. Imagen: Youtube.
La youtuber 'The Stay At Home Chef', buscando que nos dé un infarto cuya operación no podamos pagar. Imagen: Youtube.
EC EXCLUSIVO

Nunca se cometieron tantos delitos contra la salud pública en apenas 2 minutos y 20 segundos. El siguiente vídeo que os ponemos a continuación empieza con una premisa básica: por qué comerte una hamburguesa cuando puedes comerte 18 hamburguesas aderezadas con medio supermercado. Empezamos colocando nueve hamburguesas en una bandeja de horno. ¿Solas? No: con su pan, su lechuga y su tomate. A continuación, añadimos la guarnición de patatas fritas y, sobre todo eso, algún tipo de salsa o sirope. Después, ponemos una lata de tomate frito y un paquete entero de queso rallado.

A continuación, aplastamos un poco la comida para que quepa más, porque, como intuimos, esto no ha hecho más que empezar. Después colocamos 16 lonchas de beicon y nueve rodajas de algún tipo de mortadela. Acabamos de llegar a la mitad del vídeo, así que contenemos la respiración. Colocamos otras nueve hamburguesas, estas de pollo y sin pan, que habrá que ser un poco healthy, y tomate frito de nuevo. Quizá se nos está quedando corto de queso, ¿no? Venga, allá van 18 tranchetes. Llevamos todo al horno y, durante los 40 minutos que va a tardar en cocinarse, tenemos tiempo de sobra para despedirnos de nuestros seres queridos.

La receta que acabamos de ver es, a todas luces, una auténtica salvajada. Y puede parecer algo excepcional, pero en absoluto lo es. En los últimos meses, este tipo de recetas se han vuelto muy virales y no exclusivamente en EEUU. Todas ellas provocan una mezcla de estupor, grima y, para qué negarlo, un poco de morbo. Como quien ve un accidente: no te gusta, pero no puedes dejar de mirar.

Un chef español, de hecho, incluso le ha puesto nombre a esta tendencia: gastrocringe, adaptando el cringe cooking que ha calado en otros países. Se trata de Julián Otero, miembro de la cocina de R+D Mugaritz, que en su cuenta de Instagram tiene varias recopilaciones de todas las burradas que se va encontrando (también en España, por cierto). Y tanto aquí como en otras redes sociales podemos encontrarnos todos los atentados contra los derechos humanos que seamos capaces de aguantar: pasta rebozada, Oreos fritas, un asqueroso pastel de salchichas, una hamburguesa embadurnada en mantequilla, una paella de turrón Suchard...

¿A qué se deben estos atentados culinarios?

En todos estos vídeos que se hacen virales, de fondo, hay una frase que suele repetirse a modo de broma en las redes sociales: ¿por qué los estadounidenses cocinan como si tuvieran sanidad pública? Cualquier europeo tiraría de prejuicios: que los norteamericanos no saben cocinar, que solo se meten comida basura, que ni siquiera tienen cocina, que abusan de las gochadas... Ahora bien, ¿es esto verdad? ¿Qué dicen realmente los datos?

Bueno, pues los datos dicen... exactamente lo mismo que nuestros prejuicios. Vayamos por partes.

1.- Dame ultraprocesados, que quiero morir

Según un estudio del British Medical Journal, Estados Unidos es el país que más comida ultraprocesada come: nada menos que el 58% de toda su dieta es de este tipo. Aunque le sigue de cerca Reino Unido, con un 57%. En España, por cierto, esta cifra se queda en el 20,3%, tal y como revela otro informe, el Public Health Nutrition, referido solo a los países europeos.

2.- ¿Cocinar? No sé de qué me hablas

También es uno de los países en los que menos se cocina. En 2021, la plataforma Cookpad evaluó 80 territorios a nivel mundial para saber cuántas de sus comidas semanales eran cocinadas por sus propios habitantes. Encabezaban el ránking Laos, con 9 comidas semanales, y Venezuela, con 8,9. Estados Unidos estaba en el puesto 56, con apenas 6,8 comidas, junto a países como Nepal (6,7), Uganda (6,7), Bulgaria (6,6) o Mongolia (6,6). España, por cierto, estaba en el puesto 20, con 8 comidas cocinadas semanalmente.

3.- Obesidad: ya te lo imaginas

Con todo lo que hemos venido contando, ya te imaginas el resultado, ¿verdad? El Observatorio Mundial de la Obesidad mide cada año los índices de los distintos países. En este sentido, el ranking suele estar encabezado con aquellas zonas más desfavorecidas y que, por tanto, tienen un menor acceso a una dieta medianamente sana. Entre todos estos países, sin embargo, se cuela un invitado: Estados Unidos es el único altamente desarrollado entre los 20 con mayor índice de obesidad.

Bonus track: ¿y si esas recetas solo buscan cabrearte?

Está claro que estas recetas, estos crímenes de lesa humanidad culinaria, consiguen sacar de quicio a cualquiera. Pero hay una teoría que viene cobrando valor en los últimos meses: ¿y si lo único que buscan es cabrear a los usuarios que las ven? ¿Y si en realidad nadie piensa comerse eso? ¿Y si lo que pasa es que el influencer de turno está creando contenido polémico a propósito... para ganar más dinero a costa de las interacciones de los usuarios?

Es solo una posibilidad, pero bastante plausible. El llamado rage-bait (que en este caso podríamos traducir como el contenido voluntariamente polémico) es especialmente frecuente en temas políticos, pero también en cualquier otro aspecto. El objetivo viene a ser el mismo: polarizar a los usuarios para que la publicación en cuestión se vuelva viral.

Se trata de un fenómeno muy estudiado. En 2021, Steve Rathje Jay J. Van Bavel y Sander van der Linden, investigadores de la Universidad de Cambridge, publicaron un extenso estudio en el que analizaban precisamente esto. Sus conclusiones fueron demoledoras. Los contenidos claramente polémicos aumentan las interacciones (y el dinero ganado con ellas) entre un 5% y un 8%, mientras que los positivos provocan un bajón de entre el 2% y el 11%.

En cualquier caso, nos encontramos ante una realidad evidente. En Estados Unidos, cuando se ponen el delantal, se proponen firmemente provocarse al comerse lo que cocinan... o provocárnoslo a los demás mientras vemos esas recetas. Al menos nosotros, en caso de comernos esos atentados culinarios y acabar en el hospital, no tendremos que sacar la tarjeta de crédito.

Nunca se cometieron tantos delitos contra la salud pública en apenas 2 minutos y 20 segundos. El siguiente vídeo que os ponemos a continuación empieza con una premisa básica: por qué comerte una hamburguesa cuando puedes comerte 18 hamburguesas aderezadas con medio supermercado. Empezamos colocando nueve hamburguesas en una bandeja de horno. ¿Solas? No: con su pan, su lechuga y su tomate. A continuación, añadimos la guarnición de patatas fritas y, sobre todo eso, algún tipo de salsa o sirope. Después, ponemos una lata de tomate frito y un paquete entero de queso rallado.

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