Prepara ajoblanco como un auténtico andaluz: el paso a paso para esta receta fresca de verano
En época estival, las cremas frías como gazpacho y salmorejo son muy apetecibles, y el ajoblanco ofrece una refrescante opción para nuestras cenas
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El ajoblanco es una de las sopas frías más emblemáticas de la gastronomía andaluza, con raíces que se remontan a la época de Al-Ándalus, aunque algunos expertos indican que podría venir de la gastronomía romana. Este plato, habitual en Málaga y Cádiz, es una delicia refrescante que combina ingredientes sencillos y saludables para ofrecer un sabor único. A pesar de su nombre, el ajo no es el protagonista principal de esta receta, sino las almendras, que aportan una textura cremosa y un sabor suave.
Esta sopa blanca se caracteriza por su frescura y su capacidad para hacer más llevaderas las cenas en los días calurosos de verano. De normal, el ajoblanco se sirve con uvas o melón, aunque también puede acompañarse de otros ingredientes como salazones o pescados marinados. Su sabor es delicado y ligeramente ácido, lo que lo convierte en un plato versátil y apreciado en toda la región.
Para preparar ajoblanco para dos personas como un auténtico andaluz, receta que comparten en un vídeo del canal de (@lasrecetasdemj), necesitarás 150 gramos de almendras crudas y peladas de buena calidad, preferiblemente de la variedad marcona. También deberás disponer de un trozo de pan del día anterior, medio diente de ajo, 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra, dos cucharadas de vinagre de Jerez, sal y entre 250 y 350 mililitros de agua, dependiendo de la consistencia que prefieras para la sopa.
Preparación del ajoblanco
Para comenzar, tritura las almendras crudas y peladas junto con el pan del día anterior, medio diente de ajo, o al gusto, y un par de cucharadas de agua. Es importante que las almendras sean de excelente calidad para obtener un mejor resultado. Una vez triturado, añade 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra, dos cucharadas de vinagre de Jerez y una cucharada de sal.
Mientras continúas triturando, ve agregando el agua poco a poco. La cantidad total de agua puede variar entre 250 y 350 mililitros, según prefieras un ajoblanco más espeso o más líquido. Una vez alcanzada la textura deseada, prueba la mezcla y ajusta de sal y vinagre según tu gusto.
Aunque podrías servir el ajoblanco directamente, se recomienda pasarlo por un colador fino para obtener una sopa más ligera y suave. Después de colarlo, refrigéralo en la nevera hasta que esté bien frío. Esta crema fría se suele acompañar de uvas o de melón troceado, pero admite otros ingredientes, y sirve también para acompañar carnes y pescados.
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El ajoblanco es una de las sopas frías más emblemáticas de la gastronomía andaluza, con raíces que se remontan a la época de Al-Ándalus, aunque algunos expertos indican que podría venir de la gastronomía romana. Este plato, habitual en Málaga y Cádiz, es una delicia refrescante que combina ingredientes sencillos y saludables para ofrecer un sabor único. A pesar de su nombre, el ajo no es el protagonista principal de esta receta, sino las almendras, que aportan una textura cremosa y un sabor suave.