Es noticia
Los buenos alcaldes son la parte sana de la política española
  1. España
  2. Una Cierta Mirada
Ignacio Varela

Una Cierta Mirada

Por

Los buenos alcaldes son la parte sana de la política española

El municipalismo es lo más aseado que queda en la mugrienta política española. Nada fideliza tanto el voto como un buen alcalde y nada contribuye más a la supervivencia de un partido como una buena y extensa implantación en el poder municipal

Foto: Una persona deposita su voto durante las elecciones municipales de Castro Caldelas (Orense). (Europa Press/Rosa Veiga)
Una persona deposita su voto durante las elecciones municipales de Castro Caldelas (Orense). (Europa Press/Rosa Veiga)
EC EXCLUSIVO

El centro-derecha representado principalmente por Los Republicanos y el centro-izquierda del Partido Socialista están prácticamente desaparecidos de la política nacional francesa. Su presencia en la Asamblea Nacional es testimonial y sus candidatos carecen de toda esperanza en las elecciones presidenciales. Se da por seguro que en 2027 asistiremos a una segunda vuelta entre un candidato de la extrema derecha (probablemente Jordan Bardella) y Mélenchon o algún otro extremista designado por él, ambos igualmente populistas y eurófobos. Será la peor noticia posible para la Unión Europea desde el Brexit: extraviados el Reino Unido y Francia, no hay proyecto europeo que se sostenga.

No obstante, las elecciones municipales de marzo de 2026 ofrecieron un panorama bien distinto. La ciudad de París eligió de nuevo un alcalde del Partido Socialista, Emmanuel Grégoire. Tanto el PSF como el centro-derecha tuvieron resultados excelentes, copando prácticamente las alcaldías de las ciudades de más de 75.000 habitantes. En ellas fracasaron a la vez los candidatos lepenistas y los melenchonistas.

Ello no modifica el negro presagio que viene de Francia. Más bien, demuestra que el voto en las elecciones municipales se rige por una lógica propia, en la que prevalece la adhesión de los ciudadanos a sus alcaldes cuando estos han demostrado ser beneficiosos para la ciudad. Nada fideliza tanto el voto como un buen alcalde, y nada contribuye más a la supervivencia de un partido político como una buena y extensa implantación en el poder municipal.

Este no es un fenómeno exclusivamente francés. El municipalismo político posee hondas raíces en muchos países, empezando por los de la Europa mediterránea como Francia, España e Italia. Recordemos algunos de nuestros episodios:

Foto: mambo-electoral-ano-nuevo-espana-comunidades
TE PUEDE INTERESAR
Mambo electoral en 2026: de lo fijo a lo probable
Ignacio Varela Ilustración: EC Diseño Vídeo: Patricia Seijas

El PSOE de Felipe González no habría arrollado en 1982 de la forma en que lo hizo sin que antes, en 1979, las principales ciudades de España se poblaran de alcaldes socialistas haciendo bien su trabajo. Recordemos que Suárez mantuvo en sus puestos durante toda la transición a los alcaldes del franquismo. Sólo tras las primeras elecciones municipales de la democracia adquirió el PSOE la condición de partido de gobierno.

El primer gran éxito del podemismo en España fueron las elecciones municipales de mayo de 2015. Gracias a una política inteligente de alianzas en la formación de candidaturas, se hicieron con las alcaldías de seis de las siete ciudades más pobladas de España y de otros núcleos urbanos importantes. Siete meses más tarde, en diciembre de 2015, obtuvieron 5,2 millones de votos y 69 diputados en el Congreso, rozando el sorpasso al PSOE. Ese éxito no habría sido posible sin el primero.

Foto: auge-vox-abascal-sanchez-espana
TE PUEDE INTERESAR
Lo que de verdad provoca el auge de Vox
Esteban Hernández

En sentido opuesto, en las generales de abril de 2019 Ciudadanos estuvo a punto de superar en votos al PP. Albert Rivera, que antes se había creído Macron, sufrió un segundo espejismo y se convenció de que pronto sería el líder de la derecha española. Un mes después esperaban las elecciones municipales. En ellas, el PP presentó 7.150 listas (cubriendo prácticamente el 100% de la población) y consiguió 22.750 concejales y 2.800 alcaldías. Ciudadanos presentó 971 candidaturas y logró 1.500 concejales y 38 alcaldes en toda España. Obviamente, jugaban en otra liga: Rivera fue víctima de una alucinación que le costó muy cara.

Pocos analistas tuvieron en cuenta, en las recientes elecciones de Castilla y León, la extensión de la red municipal del PP en una región que contiene el 30% de los ayuntamientos de España para el 5% de la población nacional, frente a la práctica inexistencia de Vox en ese nivel de poder.

Dos de cada tres ciudadanos de Castilla y León tienen un alcalde del PP, y los demás lo tienen del PSOE. En términos de poder municipal, ni Vox ni la extrema izquierda existen en esa región. Si el partido de Sánchez pudo eludir allí un desplome estrepitoso como los de Extremadura y Aragón, no fue únicamente por presentar un candidato autonómico más potable (alcalde a su vez) y evitar una campaña plebiscitaria sobre el Gobierno del puto amo, sino también por el activismo de su red de alcaldes y concejales.

Foto: radiografia-15m-castilla-leon-elecciones Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Radiografía del 15-M en Castilla y León
Ignacio Varela

El municipalismo es lo más aseado que queda en la mugrienta política española. El 60% de los municipios tiene menos de 1.000 habitantes; en ellos, prácticamente todos los vecinos conocen personalmente al alcalde y a los concejales, los tratan a diario y están perfectamente al tanto de los detalles de la gestión municipal.

En España, cuatro de cada diez alcaldes y decenas de miles de concejales ejercen su función gratuitamente, sin cobrar un euro. Ciertamente, la gestión urbanística de las concentraciones urbanas es un foco de potencial corrupción, lamentablemente escaso de controles. Pero en la mayoría de los ayuntamientos es pequeñísima la probabilidad de que se produzca un latrocinio sin que todo el mundo lo sepa. En los ayuntamientos españoles, incluso en los grandes, no puede existir un Koldo sin que el alcalde caiga más pronto que tarde.

Frente a los partidarios de la limitación de mandatos como garantía de no se sabe qué, en muchos pueblos y ciudades hay alcaldes de larga duración que cuentan con ejecutorias impecables y con el afecto de sus vecinos. Zamora tiene un alcalde de IU que encadena varias mayorías absolutas, como sucede en Pontevedra con su alcalde del BNG; no obstante, en ambas ciudades gana de largo la derecha en las elecciones generales y en las autonómicas. El caso de Francisco de la Torre en Málaga sería impensable en cualquier otro nivel de gobierno, pero sólo dejará la alcaldía cuando él o la naturaleza lo decidan, y quien lo sustituya difícilmente alcanzará la mitad del prestigio y el reconocimiento que él ha adquirido durante sus 26 años en el cargo. La izquierda y la derecha han suministrado grandes alcaldes que quedan en la memoria de sus conciudadanos durante décadas; lo que no sucede, por ejemplo, con los más de 200 ministros que hemos tenido desde que se aprobó la Constitución.

Foto: psoe-elecciones-carlos-martinez-30-apoyo-castilla-y-leon
TE PUEDE INTERESAR
El PSOE toma aire con Carlos Martínez y aguanta con un 30% de respaldo
Marisol Hernández Gráficos: Unidad de Datos Gráficos: EC Diseño

Las elecciones municipales y autonómicas del 28 de abril de 2023 fueron la votación más trascendente de los últimos años. En ellas, el PP se hizo con una amplísima cuota del poder territorial y el PSOE quedó bajo mínimos: nunca desde la transición hubo menos gobiernos autonómicos y alcaldías socialistas que ahora; y el agujero crecerá en 2027. El peor augurio para el futuro de ese partido no es lo poco que le queda a Sánchez en la Moncloa, sino la desnudez territorial en que dejará a una organización que antaño se atribuyó, con notable soberbia, la función de vertebrar España. El PSOE comenzó a pudrirse por la cúpula y ahora se desangra por la base.

No sé qué cabeza incubó la estupidez de que Sánchez puede permitir que se desmantele la capilaridad territorial de su partido mientras ello le sirva para mantenerse en el trono. Cualquier gobernante sensato en apuros haría lo contrario: cuidar su red de poder en las comunidades autónomas y, sobre todo, en los ayuntamientos. Por su propia supervivencia, ya que la de su partido parece importarle poco.

No seré yo quien lamente el final del sanchismo en el poder cuando los ciudadanos lo decidan; pero sí lamentaré el sacrificio de valiosos alcaldes socialistas o de cualquier partido que pagaron y pagarán los desafueros de otro. Llámenme exagerado, pero creo que los alcaldes y sus concejales contribuyen más y mejor que nadie a que algunas cosas sigan funcionando en España. Y la política municipal es también la menos contaminada por el azufre de la polarización.

El centro-derecha representado principalmente por Los Republicanos y el centro-izquierda del Partido Socialista están prácticamente desaparecidos de la política nacional francesa. Su presencia en la Asamblea Nacional es testimonial y sus candidatos carecen de toda esperanza en las elecciones presidenciales. Se da por seguro que en 2027 asistiremos a una segunda vuelta entre un candidato de la extrema derecha (probablemente Jordan Bardella) y Mélenchon o algún otro extremista designado por él, ambos igualmente populistas y eurófobos. Será la peor noticia posible para la Unión Europea desde el Brexit: extraviados el Reino Unido y Francia, no hay proyecto europeo que se sostenga.

Felipe González Unión Europea Ciudadanos
El redactor recomienda