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Juan-José López Burniol

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Notas para una moción de censura

La negativa del presidente a convocar elecciones agrava severamente la crisis de nuestro país, que padece una fuerte erosión institucional, una progresiva degradación democrática y un bloqueo de las grandes decisiones

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, asiste al pleno celebrado en el Congreso de los Diputados. (EFE/Zipi)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, asiste al pleno celebrado en el Congreso de los Diputados. (EFE/Zipi)

Una. La política española ha entrado en crisis por causas sobre cuya gravedad existe un amplio consenso y sobre cuya etiología sería grande la discrepancia. En estas circunstancias, negándose el presidente del Gobierno a promover una cuestión de confianza y careciendo el líder de la oposición de votos suficientes para promover con éxito una moción de censura, sería razonable convocar elecciones generales. A fin de cuentas, los diputados son mandatarios del pueblo español, titular de la soberanía nacional; razón por la que, en caso de imposibilidad por parte de estos mandatarios de cumplir su encargo con discreción y aseo, es preciso que devuelvan "sus poderes" a su mandante -el pueblo español-, para que éste elija de nuevo a sus representantes, en unas nuevas elecciones generales.

2. El presidente del Gobierno ha reiterado su firme y pugnaz voluntad de no convocar elecciones por razones que deben respetarse, aunque no se compartan. Está en su derecho, aunque su conducta se juzgue reprensible por razones éticas y de simple patriotismo, un sentimiento hoy casi desvanecido.

3. Pero esta negativa presidencial agrava severamente la crisis de nuestro país, que padece una fuerte erosión institucional, una progresiva degradación democrática, un bloqueo de las grandes decisiones, una polarización creciente y una crispación rampante. Y atribuir en exclusiva toda la culpa de la crisis a "una de las dos Españas" es un acto de sectarismo, de atrofia moral y de cerrazón intelectual, sólo explicable por el fanatismo de quien proclama tal desfachatez.

4. En consecuencia, el líder de la oposición, Sr. Feijóo, debería presentar una moción de censura, aunque le falten cuatro votos para su triunfo. Y debería hacerlo, a mi juicio, en estos términos: a) Sin mendigar ni un solo voto a ningún partido separatista -de derechas o de izquierdas, del norte, del este o del oeste-, por su ostentoso desdén por España como nación y por su continua voluntad de desguazar el Estado. b) Anunciando, como único punto de su programa, la inmediata convocatoria de elecciones generales. c) Comprometiéndose a que, desde su toma de posesión hasta la constitución del ejecutivo resultante de los nuevos comicios, limitaría su acción de gobierno a los asuntos inaplazables. d) Y apelando, por último, al patriotismo, al amor a España, de todos los diputados socialistas, para que demuestren con hechos -es decir, votando al menos cuatro de ellos a favor de la moción- que el Partido Socialista es una cosa y "la banda de Sánchez", que ha ocupado el partido y el Gobierno, es otra cosa bien distinta al partido de Besteiro, de Prieto y de González, en cuya trayectoria hay muchas más cosas dignas de admiración que de desdén. e) Todo ello en el bien entendido de que, si la moción fracasa, es que la grave enfermedad moral del Partido Socialista afecta ya por entero a toda la organización.

Foto: paripe-socios-izquierda-prostibulos-sanchez

4. Cuanto antecede sólo tendrá proyección de futuro, si el Partido Socialista resurge de sus cenizas, refundándose después de las elecciones, gracias al impulso de unos militantes ajenos a "la banda de Sánchez", que estén dispuestos a dar vida a una formación socialdemócrata dispuesta a la alternancia con el partido conservador, el Partido Popular.

5. Y, "last, but not least", todo esto será imposible si el Partido Popular no lo facilita con su discreción en las formas y su generosidad en el fondo. Una actitud que tendría su razón de ser en el recuerdo de que nadie tiene una historia impoluta y en la convicción de que, por ello, no es tiempo de censurar, sino de ayudar.

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6. Es casi seguro que, si esta moción se presentase, abortaría. Pero quedaría claro que el fracaso no sería de quien la intentó, sino de los socialistas que no la apoyarían, aun sabiendo que su partido quedaría muy malherido. Tanto, que una hipotética refacción de éste sólo sería posible, a partir de entonces, si la encabezasen unos militantes ajenos al equipo de Sánchez, que optasen además por la implantación del PSOE en toda España sin excepción alguna y al servicio exclusivo de su interés nacional.

Una. La política española ha entrado en crisis por causas sobre cuya gravedad existe un amplio consenso y sobre cuya etiología sería grande la discrepancia. En estas circunstancias, negándose el presidente del Gobierno a promover una cuestión de confianza y careciendo el líder de la oposición de votos suficientes para promover con éxito una moción de censura, sería razonable convocar elecciones generales. A fin de cuentas, los diputados son mandatarios del pueblo español, titular de la soberanía nacional; razón por la que, en caso de imposibilidad por parte de estos mandatarios de cumplir su encargo con discreción y aseo, es preciso que devuelvan "sus poderes" a su mandante -el pueblo español-, para que éste elija de nuevo a sus representantes, en unas nuevas elecciones generales.

Pedro Sánchez Alberto Núñez Feijóo
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