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¿Es una estupidez invertir en periodismo de calidad?
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Lucía Casanueva

¿Es una estupidez invertir en periodismo de calidad?

Periodista del mundo libre, si no crees en la verdad, nunca serás un buen profesional. En ese periodismo sin desviaciones invertirán cada vez más los mecenas de la democracia

Foto: El exdirector del 'The Washington Post' Martin Baron. (Alejandro Martínez Vélez)
El exdirector del 'The Washington Post' Martin Baron. (Alejandro Martínez Vélez)

Todavía brilla en Madrid la estela de una reputación periodística ganada coma a coma, partido a partido, investigación a investigación, periódico a periódico.

El exdirector de The Washington Post hizo escala en la capital hace unos días para la puesta de largo de un libro que está a medio camino entre el documental, la lección magistral de deontología periodística y el coaching perfecto para resucitar las vocaciones hastiadas de comunicadores, porque el periodismo sin pasión es como una flor mustia en mitad de La Mancha durante el mes de agosto.

Pasó Martin Baron por España para presentar Frente al poder: Trump, Bezos y The Washington Post (La Esfera de los Libros) y ha dejado un poso de ímpetu que, aunque nos haya pillado con sed de vacaciones, funciona a modo de resorte de una ilusión profesional de la que tiene mucha sed la democracia de este siglo en punto.

No le tiembla el pulso a Baron a la hora de escribir a la gente que no entiende el periodismo libre -a Trump, y a otros populistas de izquierda y de derecha-, y a los periodistas que apostatan de la verdad por la vía de los hechos dejándose llevar por el efímero éxito del clic, aunque se constate que el puro clic del puro presente es más una palada de entierro que un podio, porque los medios de comunicación, o cuentan con la independencia de su autoridad basada en sus señas de identidad, o son achicoria de chichinabo.

Los medios, o cuentan con la independencia de su autoridad basada en sus señas de identidad, o son achicoria de chichinabo

El que fuera periodista del Miami Herald, Los Angeles Times, The New York Times y director de The Boston Globe y The Washington Post, se jubiló en 2021. Pocos días después del ciao burocrático, demostró que sigue siendo periodista y director poniéndose a escribir esta obra cocida a fuego lento que es una gran reflexión sobre los valores y los principios de la profesión periodística, asentada, en su caso, sobre el prestigio.

Un medio, una institución importante

Entre otras jugosas historias, Baron cuenta en el libro que, cuando Jeff Bezos compró el mítico Post por 250 millones de euros, lo hizo, en primer lugar, porque el periódico era “una institución importante”, tenía historia y, sobre todo, “tenía futuro”.

Foto: entrevista-martin-baron-exdirector-washington-post-politicos-mentiras-medios

Aunque una década después -seguramente- haga falta agitar de nuevo el tarro de las estrategias para que el periódico con base de papel no muera por inercia, el fundador de Amazon apostó por protagonizar esta compra porque estaba ante una cabecera con prestigio, que peleaba por la libertad de información, por contar la verdad sin peros, por evitar los prejuicios, por evitar contagiarse de la ideologización galopante, por investigar sin estrabismos, por ejercer la profesión con esmerada delicadeza y compromiso, sin convertir sus páginas en pancartas activistas, sino escribiendo en ellas con la misma cadencia con la que un día se contó el Watergate y, como consecuencia, cayó un presidente del Gobierno de Estados Unidos.

Dice Baron que, durante la operación de Bezos, había gente en la propia redacción del periódico que pensaba que “invertir en periodismo de calidad era una estupidez”. Lo destaca como apuntando, por otra parte, que la verdad es un buen negocio siempre; que el periodismo de calidad será un bien de primera necesidad en todas las sociedades democráticas y que lo que no sea periodismo de calidad no necesita inversor que le dé la espalda, porque ya está muerto.

Es un 'ladrillo' de 540 páginas, pero este libro tiene un poder terapéutico con disparos en muchas direcciones. Si pudiéramos resumir su esencia en un claim, diríamos que los cerca de 45 años de profesión de Martin Baron, con sus Pulitzer, cuyos últimos capítulos se cuentan en este face to face contra el poder que nos utiliza, sería: periodista del mundo libre, si no crees en la verdad, nunca serás un buen profesional. En ese periodismo sin desviaciones invertirán cada vez más los mecenas de la democracia. Es lógico que el populismo del relativismo o el relativismo del populismo, que son la misma farsa, no salgan ganando. Aunque empiecen el partido con ventaja.

*Lucía Casanueva, socia-directora de PROA Comunicación.

Todavía brilla en Madrid la estela de una reputación periodística ganada coma a coma, partido a partido, investigación a investigación, periódico a periódico.

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