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¿Pax Geriátrica o gerontocracia brutal? Dos teorías para un mundo repleto de ancianos
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Ángel Villarino

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¿Pax Geriátrica o gerontocracia brutal? Dos teorías para un mundo repleto de ancianos

La idea de que el mundo va a ser un lugar más sensato a medida que envejece contrasta con la realidad que vivimos. La mitad de la población mundial está hoy gobernada por septuagenarios

Foto: El presidente de EEUU, Donald Trump. (Europa Press/ZUMA Press/Andrew Leyden)
El presidente de EEUU, Donald Trump. (Europa Press/ZUMA Press/Andrew Leyden)
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fDemógrafos y politólogos llevan tiempo exponiendo la teoría de la Pax Geriátrica. Vienen a decir que las sociedades envejecidas son menos propensas a la violencia, por lo que el número de guerras y conflictos debería disminuir a medida que nos vamos haciendo más mayores. No es un argumento del todo novedoso, pero ha vuelto a debatirse este verano gracias a un libro que lo desmenuza (The Geriatric Peace: Population Aging and the Decline of War).

El autor es profesor de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Pensilvania), el epicentro de las convulsiones políticas de Estados Unidos. El campus está de hecho situado a pocos kilómetros de Butler, la ciudad donde intentaron matar a Donald Trump de un disparo durante la campaña electoral.

Resumiendo mucho, Haas dice que en el año 2050 más de 90 países tendrán poblaciones decrecientes, mientras que la esperanza de vida seguirá aumentando y la edad media crecerá vertiginosamente. Y como los países envejecidos tienen menor propensión a iniciar conflictos militares (el autor aporta aquí bastante evidencia estadística), el mundo está destinado a convertirse en un lugar más pacífico.

Haas ofrece muchos ejemplos y varios razonamientos escogidos para reforzar la tesis (dice por ejemplo que viviremos en economías menos dinámicas, obligadas a prestar atención a los cuidados de los mayores en vez de lanzarnos a aventuras bélicas; o que tendremos dificultad para reclutar soldados jóvenes, etcétera). Es el clásico ensayo con una tesis llamativa y muchas páginas sobre las que sostenerla.

Foto: mision-abordar-el-gran-reto-demografico-de-europa

Resulta esperanzador pensar que el invierno demográfico puede llegar a tener efectos tan positivos. Pero la realidad pelea sin descanso contra este tipo de teorías optimistas, tan propias de la época que toca a su fin. Porque resulta que el mundo, al menos Asia y Occidente, llevan ya algún tiempo envejeciendo. Y a pesar de ello, nos encontramos en el momento más violento en muchas décadas.

En 2024 y 2023 se han mantenido activos cerca de 60 conflictos armados, la cifra más alta desde 1946. La mortalidad por causas violentas también ha aumentado de manera significativa y el saldo anual solo es rebasado en la serie histórica por momentos puntuales como el genocidio de Ruanda. Que el planeta se ha vuelto más violento no es un espejismo alimentado por las redes sociales. Hay guerras de invasión en curso, un genocidio que transcurre a plena luz del día y ,de fondo, un orden internacional quebrado, abandonado a la ley del más fuerte. Si este es el inicio de la Pax Geriátrica, la cosa empieza regular.

Foto: vuelve-gerontocracia-grandes-potencias-no-europa Opinión

Sucede además que las decisiones las están tomando en gran parte los más ancianos. Vladímir Putin y Xi Jinping tienen ambos 72 años, Benjamin Netanyahu tiene 75 y Donald Trump 79. También son septuagenarios los líderes de India, Indonesia, Turquía, Nigeria. Por no hablar de Irán (Jamenei tiene 86 años). Más de la mitad de la población mundial está gobernada por personas que pasan de los 70 años, algo que hace unas décadas era impensable.

La excepción es paradójicamente Europa, el continente con más ancianos si dejamos a un lado países como Japón o Taiwán. Los europeos somos cada vez más viejos, pero en los últimos años hemos optado por llevar al poder a personas relativamente jóvenes. En 2023, la media de los jefes de gobierno de la UE rondaba los 53 años, doce años menos que en la década de los 80. Hay que decir que esto tampoco nos ha salido especialmente bien.

Hay quienes opinan que los líderes de avanzada edad son más audaces, ya que sienten que se les acaba el tiempo. Les preocupa cómo serán juzgados por la posteridad, por la Historia, y no tanto por las personas que les rodean. Al mismo tiempo, parecen estar demostrando ser capaces de entender mejor las relaciones de poder, desprendiéndose de los alambicados códigos tecnocráticos y haciéndose más eficaces en momentos de incertidumbre como los actuales. La combinación del futuro podrían igualmente ser líderes de edad avanzada sin nada que perder con ejército tecnológicos (drones, etcétera) que no necesitan mucha mano de obra en primera línea de batalla.

En cualquier caso, la edad no parece estar haciendo más prudentes a nuestras sociedades. De hecho, los colectivos sénior han impulsado recientemente algunas de las aventuras políticas más arriesgadas o disruptivas, como el Brexit o la primera victoria de Trump. Estoy convencido de que el envejecimiento demográfico va a cambiar la manera en la que vemos y ordenamos el mundo. No sé si nos hará más desconfiados, cínicos y egoístas. Quizá menos idealistas, pero más pragmáticos y frugales. No lo sabemos. Pero si tuviese que apostar mi dinero, no lo pondría sobre la Pax Geriátrica.

fDemógrafos y politólogos llevan tiempo exponiendo la teoría de la Pax Geriátrica. Vienen a decir que las sociedades envejecidas son menos propensas a la violencia, por lo que el número de guerras y conflictos debería disminuir a medida que nos vamos haciendo más mayores. No es un argumento del todo novedoso, pero ha vuelto a debatirse este verano gracias a un libro que lo desmenuza (The Geriatric Peace: Population Aging and the Decline of War).

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