Pesca de arrastre
Por
El disputado voto del pensionista idiota
El jubilado no merece respeto. A ojos de la política es un analfabeto funcional acobardado que no sabe de nada más que de las ofertas del Imserso
¡Las pensiones no subirán por culpa del PP! ¡Y de Junts! ¡Os quieren desnutridos y buscando el consuelo de un brasero por no poder pagar la calefacción!
Este ha sido el tono para dirigirse a los jubilados del gobierno y de la izquierda parlamentaria esta semana, tras negarse el Congreso a validar el decreto ley ómnibus en el que figuraba la revalorización de las pensiones.
Sabe el lector la historia: planteaba el ejecutivo un trágala denominado "escudo social", en el que figuraban cuestiones varias y sin relación entre sí, pero que debían votarse conjuntamente. La oposición había advertido que no sucumbiría al chantaje. Que estaba dispuesta a aprobar por separado el incremento de las pensiones. Pero que si se insistía en que la partida debía jugarse a todo o nada, la respuesta sería nada. Y nada fue, porque el gobierno no se bajó del burro.
El chantaje es una herramienta habitual en política. Da buenos resultados en muchas ocasiones. Pero cuando sale mal, cuando el chantajista no se sale con la suya, lo que no puede hacerse es culpar al que estaba siendo sometido a extorsión.
No hay mucho más que argumentar. El único responsable de que aún no se haya convalidado la revalorización de las pensiones es el gobierno. Defender lo contrario es insostenible. Salvo que a uno no le importe enrojecer de vergüenza cuando contempla su imagen en el espejo.
Nada grave. El gobierno volverá al congreso, esta vez con el rabo entre las piernas, y más pronto que tarde se producirá la validación parlamentaria de esa norma. Todos tranquilos. Los pensionistas los que más. La historia tiene desde el punto de vista político poco interés. Filibusterismo parlamentario gubernamental, como lo hay también por parte de la oposición en otras ocasiones. Business as usual.
Hay una derivada del asunto que sí merece la pena destacar, pues aporta información para validar la opinión que nuestra clase política tiene de los jubilados.
Y a tenor de cómo se ha explicado lo que ha sucedido en el Congreso, con grandes dosis de dramatismo por parte del gobierno y de la izquierda, diríase que entre la clase política la idea vigente es que los pensionistas españoles son mayormente un atajo de idiotas. En consecuencia, se les puede tomar el pelo sin apenas esfuerzo.
Eso es lo que hay que colegir de las teatrales declaraciones en las que se anunciaba la llegada de todos los jinetes del apocalipsis para acabar con los jubilados. No sólo no se buscó tranquilizar al pensionista, diciendo: ¡tranquilo, no pasa nada! ¡Tu incremento no corre peligro! Al contrario. Se insistió en el irreversible daño que PP y Junts habían provocado a los jubilados. ¡Por culpa suya no tendréis incremento!
Opinión Uno diría, escuchando al gobierno y a los portavoces de la izquierda, que en su cabeza el jubilado español todavía es el nacido en 2010, es analfabeto total o funcional y vive la pensión como una dádiva que el cacique político de turno está en condiciones de dar y quitar a su voluntad.
Hablan al pensionista español como si este todavía lavara la ropa en el río y fregara los suelos con trapos y arrodillándose. Es tomando como base este perfil de fragilidad intelectual y material se elabora el discurso político pensado para y dirigido al jubilado de hoy. Un sinsentido.
No es que con los otros públicos, jóvenes, por ejemplo, la cosa sea muy diferente. Pero con los pensionistas no existe ni siquiera la voluntad de disimular. Si cobran la pensión es que son viejos. Y si son viejos seguro que tienen miedo y van a ponerse a rueda de lo que se les diga. Dicho y hecho: campaña para idiotas.
Hay algo hiperbólico en lo anterior, pero no tanto como quisiéramos. El fondo de pensamiento sobre el que se basa el márquetin político español dirigido al jubilado es éste. Se ha visto con claridad estos días, sin necesidad de esperar a una nueva campaña electoral.
Al gobierno y a la clase política española en su conjunto les explotaría la cabeza si algún día, como sucede en los Países Bajos, se sentasen en el Congreso diputados de un hipotético Partido de los Jubilados. ¿Cómo? ¿pero no son tontos? ¿No están mirando obras? ¿No habíamos quedado que los mayores son como niños y como tal hay que tratarlos?
Pues eso. Idiotas sois y como idiotas os tratamos. ¡A ver si os vais a creer ahora que todos sois holandeses!
¡Las pensiones no subirán por culpa del PP! ¡Y de Junts! ¡Os quieren desnutridos y buscando el consuelo de un brasero por no poder pagar la calefacción!