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Flores para Puigdemont desde todos los frentes. Cuanto más castiga, más deseo despierta
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Josep Martí Blanch

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Flores para Puigdemont desde todos los frentes. Cuanto más castiga, más deseo despierta

El líder de Junts recibe parabienes de PSOE, Sumar, ERC y PP en un solo día. Es normal que en Junts estén de lo más satisfechos. La experiencia valida su estrategia

Foto: El presidente de Junts, Carles Puigdemont, y el de ERC, Oriol Junqueras, se reúnen este jueves en Waterloo (Bélgica). (EFE/Pablo Garrigós Cucarella)
El presidente de Junts, Carles Puigdemont, y el de ERC, Oriol Junqueras, se reúnen este jueves en Waterloo (Bélgica). (EFE/Pablo Garrigós Cucarella)
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Satisfacción en Junts. Tienen motivos. La estrategia fijada por Carles Puigdemont funciona. Cuanto más castiga, mayor es el deseo que despierta. Ayer, sin ir más lejos, tres pretendientes le regalaron flores. Por la mañana, la Mesa del Congreso expidió rumbo a Bruselas un ramillete de gerberas, símbolo de reconciliación, con el siguiente tarjetón: “Cariño, sigamos hablando de cómo solucionamos el asunto de la cuestión de confianza que nos pides. Aplacemos la decisión y charlemos. Pero no te enfades, baby. Firmado: La Mesa del Congreso en nombre de Pedro Sánchez”.

A la misma hora, Junqueras se desplazaba a la casa del expresidente de la Generalitat en Waterloo para asistir a una reunión promovida por el propio líder de ERC. En este caso, el manojo de astromelias, la flor de la amistad, se entregó en mano: “Queremos ser tus amigos otra vez, Carles, así que pelillos a la mar con el pasado, que los socialistas nos han comido la tostada a los dos”.

Y también ayer, tal y como informaba El Confidencial, las voces críticas del PP con un acercamiento a Junts enfundaban sus pistolas para ponerse en fila detrás de Alberto Núñez Feijóo y aceptar, como mal menor, la necesaria interlocución y acuerdo con Carles Puigdemont en el viaje para tumbar a Pedro Sánchez. Pasifloras para simbolizar la pasión que va incubándose viajando hacia Waterloo. La nota: “Carles, no somos tan malos y tú tampoco. Nos iría bien juntos. Con afecto, Alberto.”.

Carles Puigdemont, el pretendido, debería ser la entrada en Wikipedia. Derecha e izquierda, independentistas como él y constitucionalistas compitiendo por sus favores a pesar de sus habituales desplantes. Se impone aquí un poco de Jimmy Fontana: Gira, il mondo gira. Nello spazio senza fine, con gli amori già finiti, con gli amori apenna nati. La de vueltas que dan las cosas.

Hoy hablará el líder de Junts. De nuevo, tratándose de quien tiene en sus manos presente y futuro del Gobierno de España, un acontecimiento político. Descartada la moción de censura por la que suspira Feijóo, Puigdemont mantendrá el nivel de tensión y exigencia habitual a Pedro Sánchez. Ayer, tras la decisión de la Mesa del Congreso de aplazar la decisión sobre la posibilidad de debatir en el Congreso la conveniencia de una moción de confianza, la satisfacción en la casa juntera era notable. “Otra vez han acabado viendo que no vamos de farol”. ¿Y sobre el futuro? “Ahora reuniones de crisis para ver si reconducimos o lo dejamos estar”.

La reconducción, en el sentido de convertir la relación entre Junts y el PSOE en una relación rutinaria, aburrida y previsible es imposible, con independencia de que finalmente se halle una fórmula para salir del atolladero de la moción de confianza. Junts, reiterémoslo, ni quiere ni puede quedar atrapado en una escena de cama con el PSOE, como le ha pasado a ERC. Ni es un partido de izquierdas, ni confía en que todo lo pactado vaya a cumplirse. Y, sobre todo, no puede regalar un escenario de paz al partido que gobierna la Generalitat.

Foto: junqueras-puigdemont-comprometen-recuperar-inicitiva

Y como sus votos en el Parlament de Catalunya no tienen ningún valor, la única manera de patear el trasero del socialismo es haciéndolo en los glúteos de Pedro Sánchez. Los siete diputados de Junts en Madrid no son, únicamente, peones para negociar traspasos o el contenido de las iniciativas legislativas que han de sustanciarse en el Congreso. Son, principalmente, el único ariete efectivo de Junts para debilitar al socialismo en su conjunto y poder recuperar la Generalitat lo antes posible, la verdadera joya de la corona para un partido de ambición nacionalista. Complicarle la vida a Sánchez forma parte del plan. De ahí que los Presupuestos Generales del Estado sean una quimera en estos momentos

¿Y dejarlo estar? Ese escenario equivale al de una moción de censura sin moción de censura. Es decir, formalizaría el escenario de abandono de Sánchez a su suerte, pero sin apretar el gatillo. Junts colaboraría en la asfixia a Sánchez y en la degradación de la legislatura imposibilitando labor legislativa alguna por parte del Gobierno. Como en el sanedrín convergente se ha tomado nota también de que la ola que crece es la conservadora, no tienen ya miedo alguno al discurso con el que se les pretende dañar desde la izquierda: ¡son de derechas!

Cabe pensar, ¿y qué ganaría Junts si al final las rodillas de Sánchez claudicasen? ¿No es demasiado arriesgado para sus intereses que Feijóo pueda acabar sentado en la Moncloa con el apoyo de Vox? ¿No engrandecería eso a Salvador Illa y a los socialistas catalanes, convirtiéndolos en el frente de oposición más efectivo a un hipotético gobierno de la derecha en España y dejando a Junts en la nadería? Son preguntas oportunas. Pero Puigdemont es hombre que no le teme al riesgo. Y ahí cobra importancia la reunión de ayer en Waterloo con Oriol Junqueras, que ya le ha dicho más o menos explícitamente a Salvador Illa en los últimos días que no va a tener presupuestos este año.

Foto: junts-descuelga-presupuestos-sanchez-oposicion

Detrás de este ejercicio de política ficción hay al final del camino un gobierno de la derecha en España y un ahogo del PSC en Cataluña por las dificultades de ERC -por sus resultados y por su división- de apuntalar incondicionalmente al Gobierno socialista de la Generalitat. Un escenario mejor para confrontar desde el independentismo y reactivar a su base electoral. Siempre más movilizable cuando quien se sienta en la Moncloa es el PP. Para un nacionalista, el objetivo principal es gobernar la Generalitat. Y precisamente por eso la relación con Sánchez ha de ser obligadamente tormentosa. Hasta que sea él quien diga basta por agotamiento. Harán bien en el PSOE en creerse que Puigdemont no le teme a ningún escenario. Es esencialmente cierto.

Satisfacción en Junts. Tienen motivos. La estrategia fijada por Carles Puigdemont funciona. Cuanto más castiga, mayor es el deseo que despierta. Ayer, sin ir más lejos, tres pretendientes le regalaron flores. Por la mañana, la Mesa del Congreso expidió rumbo a Bruselas un ramillete de gerberas, símbolo de reconciliación, con el siguiente tarjetón: “Cariño, sigamos hablando de cómo solucionamos el asunto de la cuestión de confianza que nos pides. Aplacemos la decisión y charlemos. Pero no te enfades, baby. Firmado: La Mesa del Congreso en nombre de Pedro Sánchez”.

Carles Puigdemont
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