La jauría, según Verstrynge
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La jauría, según Verstrynge

El que fuera secretario general de Alianza Popular con los famosos ‘siete magníficos’ surgidos de las alcantarillas del franquismo les saca de quicio. Que las cadenas

El que fuera secretario general de Alianza Popular con los famosos ‘siete magníficos’ surgidos de las alcantarillas del franquismo les saca de quicio. Que las cadenas de televisión den oportunidad de explicar a Jorge Verstrynge Rojas sus curiosas y hasta variopintas tesis acerca del holocausto que acecha a la humanidad (teoría que le fue comprada en su literalidad por el inmortal Hugo Chávez) excita las bajas pasiones.

El profesor de Ciencia Política, que llegó a ser el alumno preferido de Manuel Fraga, tiene su aquél y me parece que incluso sus disparates tienen una pizca de originalidad porque al margen de los trenes en miniatura Verstrynge se pirra por una frase brillante y por teorizar con escándalo.

Le gusta mucho el general conde de Clausewitz (precisamente Fraga hizo una tesis sobre el mariscal) por eso utiliza palabras gruesas de corte militar. Por ejemplo, presenta libros con títulos “Contra quiénes luchar”, subraya que los tres poderes están en manos de “la jauría” y alienta la calle como único “contrapoder”.

En román paladino, “la jauría” es la “casta política” que es mandada y obediente por el jefe de la jauría, el dinero y el poder financiero global. Punto.

La “situación inflamable” actual producida por la jauría va a desembocar en un “genocidio laboral” que a su vez provocará una llamarada incontenible que ya no se podrá detener ni siquiera con los antidisturbios “que están al borde de la rebelión y tengo datos para afirmar que dos de cada cinco han pedido el traslado…”. ¡La gente ya no aguanta!

Por corto y por derecho: la jauría aquí y ahora estaría encabezada por el presidente del Gobierno, Pérez Rubalcaba, Cayo Lara, Rosa Díez, Iñigo Urkullu, Artur Mas, Albert Rivera, por citar los más conspicuos. Teniendo como jefe de todos ellos y principalmente Emilio Botín –ue se sienta en propiedad en el décimo banco mundial-, seguido a menor distancia por Francisco González e Isidro Fainé.

Abraham Lincoln escribió en 1850 esto: “Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios”.