Así es la primera discoteca silenciosa de Euskadi: fiesta con auriculares para no molestar a los vecinos
El ocio nocturno también busca fórmulas para convivir con el descanso vecinal. En Guipúzcoa, un bar ha encontrado una solución poco habitual: convertir su pista en una discoteca silenciosa
Jóvenes bailan con auriculares luminosos durante una sesión de discoteca silenciosa. (Silent Party)
Dentro reina una calma poco habitual que puede puede desconcertar a quien espera el bullicio típico de un bar en plena noche. Sin embargo, tras esa aparente quietud se esconde una escena muy distinta: decenas de personas bailan y se mueven al ritmo de la música, aunque desde el exterior apenas se perciba sonido alguno.
La explicación está en La Bodega, un bar situado en Hernani, que ha puesto en marcha la primera discoteca silenciosa de Euskadi. A partir de las 22.00 horas la música deja de sonar por los altavoces y los clientes reciben auriculares inalámbricos para continuar la fiesta sin generar ruido que pueda molestar a los vecinos del entorno.
La solución que cambió la forma de disfrutar la noche
El origen de esta iniciativa se remonta a los problemas derivados del volumen de la música en el local. El propietario de La Bodega, Aitzol Torrecillas, recibió el 17 de febrero de 2023 una carta del Ayuntamiento de Hernani en la que se le instaba a dejar de poner música a partir de las 22.00 horas para evitar molestias a los vecinos. La medida coincidió con el fin de semana de Carnaval y el efecto fue inmediato: aquella noche el bar quedó prácticamente vacío.
Ante ese escenario, comenzó a buscar alternativas que permitieran mantener el ambiente nocturno sin incumplir las normas. Así descubrió el formato de discoteca silenciosa, una tendencia que ya había comenzado a extenderse por ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Tras contactar con una empresa especializada, adquirió 200 auriculares inalámbricos y puso en marcha la experiencia en apenas unos días.
El funcionamiento es sencillo y al mismo tiempo llamativo para quien entra por primera vez. Cada cliente recibe unos auriculares con los que puede elegir entre tres estilos musicales diferentes: rock, techno o reguetón. Cada canal está asociado a un color —rojo, verde o azul—, de manera que basta mirar los auriculares para saber qué música escucha cada persona en la pista.
La música se reproduce mediante listas de reproducción continuas que no permiten saltar canciones, aunque sí ajustar el volumen. Desde fuera, el ambiente resulta curioso: una pista llena de gente bailando en silencio aparente, iluminada por auriculares de distintos colores. La fórmula ha permitido a este bar del Arco de Entrada de la Villa de Hernani, en Andre Kalea 14, mantener su actividad nocturna mientras se adapta a las limitaciones de ruido, sumándose así a una tendencia que cada vez gana más presencia en el ocio nocturno de España.
El bar La Bodega, situado en Andre Kalea 14, en el Arco de Entrada de la Villa de Hernani (Guipúzcoa), abre de jueves a domingo de 15.00 a 03.00 horas y amplía su horario los viernes y sábados hasta las 04.00. Desde San Sebastián se puede llegar en coche en unos 17 minutos por la A-15, mientras que en transporte público el trayecto dura alrededor de 29 minutos tomando el autobús BU13 de Lurraldebus.
Dentro reina una calma poco habitual que puede puede desconcertar a quien espera el bullicio típico de un bar en plena noche. Sin embargo, tras esa aparente quietud se esconde una escena muy distinta: decenas de personas bailan y se mueven al ritmo de la música, aunque desde el exterior apenas se perciba sonido alguno.