Una sola base atiende las emergencias aéreas de Cantabria y País Vasco y sus trabajadores llevan 4 meses de huelga
Los empleados de las dos principales empresas del sector, que trabajan casi siempre con licitaciones públicas, denuncian que llevan diez años con los sueldos congelados, que se han recortado las plantillas y amenazan con irse a trabajar fuera
Desde hace años la situación laboral de los trabajadores aéreos, quienes pilotan los helicópteros durante las campañas de incendios como la de este verano o realizan las labores de salvamento marítimo, está estancada. Salarios congelados desde hace diez años, reducción de las plantillas y planificación tardía de los horarios que impiden por completo la conciliación familiar. Por eso, desde principios de julio, los trabajadores de una de las principales empresas del sector están en huelga y desde el 1 de septiembre se han sumado los de la segunda más grande. La situación es especialmente crítica en Cantabria, aquí los trabajadores afrontan trabajos en solitario y una limitación de los turnos que les ha llevado a convertirse en "rescatadores de cadáveres" en vez de en salvadores de vidas humanas, según denuncian.
Por un lado, esta autonomía comparte helicópteros con el País Vasco, es decir, una misma base atiende peticiones de dos regiones con la consecuente saturación y riesgo que eso supone. No hay posibilidad de que otro equipo complemente sus labores, como por ejemplo sí ocurre en Galicia, con una base en A Coruña y otra en Santiago. Pero la cosa no queda ahí.
La base de Cantabria tiene un régimen de guardia localizada, poco común en el resto de bases. Es decir, lo habitual es que los trabajadores se encuentren físicamente en las bases preparados para actuar en 15 minutos. Sin embargo, esta es una modalidad que, por el carácter imprevisible de las emergencias, supone tener mayores plantillas para que puedan rotar día y noche. Por lo que la empresa decidió este mes de agosto restablecer la guardia localizada—con el retroceso que conlleva, puesto que ya habían conseguido el régimen de guardia física— y que los trabajadores esperasen en sus casas a recibir la llamada. Una manera de actuar que prolonga hasta los 45 minutos el tiempo de respuesta.
"Si te pasa esto en el Mediterráneo, bueno. Pero es que en el Cantábrico caes al agua en invierno y tienes unos 10-15 minutos de vida. Nos hemos convertido en recogedores de cadáveres", denuncia Enrique Durán, el coordinador general del Sindicato de Trabajadores Aéreos (SLTA).
Las reivindicaciones de los empleados pasan por reducir las jornadas, que ahora pueden alcanzar las 2.000 horas anuales —en España la jornada laboral establece como máximo 1.826 horas—, que se programen los calendarios con antelación y que se actualicen los salarios. "Fuimos héroes con los incendios, pero hoy nadie se acuerda de nosotros", explica. Esta organización sostiene que el trabajo de este sector es en un 95% de los casos para las administraciones públicas y los contratos licitados contemplan grandes partidas. Sin embargo, sus condiciones quedan muy alejadas de las de un funcionario.
"Las empresas, que son fondos de inversión extranjeros, acuden a las licitaciones públicas y quieren ganar el máximo con el mínimo. Eso hace que se reduzcan tantísimo los puestos de trabajo o que tengamos que pasarnos los 365 días al año con el teléfono en la mano, siempre pendientes de si recibimos una llamada de una emergencia", denuncia Durán. Este medio ha tratado de ponerse en contacto con Avincis y Pegasus Aero Group, las dos compañías con trabajadores en huelga. La primera ha declinado participar en este artículo y la segunda no ha respondido a la petición.
Las condiciones laborales que denuncian desde el sindicato han propiciado que muchos pilotos decidan irse fuera de España. "Se le ha perdido completamente el miedo a trabajar en el extranjero y así poder tener una mayor calidad de vida. Nosotros llevamos más de 40 años, por ejemplo, con grandes campañas de fuegos todos los veranos. Y eso ha empezado a llegar ahora a otros países de Europa. ¿A quién buscan? Pues evidentemente a gente con experiencia como nosotros y las empresas extranjeras ya se están llevando a muchos", incide el secretario general de SLTA, quien también señala la "connivencia" de Salvamento Marítimo, organismo dependiente del Ministerio de Transportes. Este medio también ha tratado de preguntar a la entidad pública, sin obtener respuesta.
Los servicios mínimos que deben cumplir los trabajadores en huelga son otra de las críticas del sector: "Ser esenciales hace que tengamos unos servicios mínimos prácticamente iguales que nuestro trabajo ordinario", sostiene Durán, quien también afirma que "se han reunido con las empresas", pero sin obtener avances. Por el momento los empleados no tienen prevista desconvocar la huelga y ya han solicitado la autorización para concentrarse el próximo día 12 en Madrid.
Desde hace años la situación laboral de los trabajadores aéreos, quienes pilotan los helicópteros durante las campañas de incendios como la de este verano o realizan las labores de salvamento marítimo, está estancada. Salarios congelados desde hace diez años, reducción de las plantillas y planificación tardía de los horarios que impiden por completo la conciliación familiar. Por eso, desde principios de julio, los trabajadores de una de las principales empresas del sector están en huelga y desde el 1 de septiembre se han sumado los de la segunda más grande. La situación es especialmente crítica en Cantabria, aquí los trabajadores afrontan trabajos en solitario y una limitación de los turnos que les ha llevado a convertirse en "rescatadores de cadáveres" en vez de en salvadores de vidas humanas, según denuncian.