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Aitor Esteban, un líder de "mecha corta" para un PNV desdibujado y sin rumbo claro
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Relevo en el PNV

Aitor Esteban, un líder de "mecha corta" para un PNV desdibujado y sin rumbo claro

En el partido creen que su mandato será de transición hasta que emerja un liderazgo joven. Su salida del Congreso le hace un roto al grupo vasco en plena competición con Bildu. Casado con una factótum del PNV, sus amigos le llaman "los Clinton"

Foto: Esteban y Pradales, la nueva dupla al frente del PNV. (Europa Press/Iñaki Berasaluce)
Esteban y Pradales, la nueva dupla al frente del PNV. (Europa Press/Iñaki Berasaluce)
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El PNV ha mutado de ser un partido previsible y de orden a otro imprevisible y desorganizado en solo un año. A la traumática salida del lehendakari Iñigo Urkullu le sigue ahora la sustitución por derribo de su todopoderoso líder, Andoni Ortuzar, quien será relegado del cargo el próximo 30 de marzo por su portavoz en el Congreso y hasta ahora leal escudero, Aitor Esteban.

El diputado vasco, uno de los oradores mejor considerados del Congreso, lidera las ansias de renovación interna de unas bases atónitas por la rivalidad inesperada de sus dos principales espadas. Y que han expresado su hartazgo con la imagen de "amiguismo" de la actual dirección, en la que se encuadran el propio Esteban y su mujer, Itxaso Atutxa, otra factótum de partido y hasta ahora líder del aparato vizcaíno. Cariñosamente, sus amigos llaman al matrimonio "los Clinton".

Según la docena de cargos y excargos consultados por este periódico, el de Aitor Esteban (Bilbao, 1962) está llamado a ser un mandato de transición hasta que emerja un liderazgo de partido más joven, aunque como precisan los veteranos, el futuro político no está escrito. De momento, Esteban asumirá las riendas en la Asamblea General que los nacionalistas celebrarán el 29 y 30 de marzo. Será entonces cuando dejará el escaño tras 21 años en Madrid. Su sustituta natural es Idoia Sagastizabal, la portavoz económica del grupo.

El veterano parlamentario es visto como un candidato de continuidad, pero algunos de sus compañeros avisan de que no lo será tanto. "Habrá un giro en la línea estratégica, un cambio de estilo y en las formas de hacer y de participar en la vida del partido, más diálogo y mayor interlocución con la sociedad", afirman desde su equipo de campaña, donde inciden en la imagen de bunkerización de Sabin Etxea en los últimos años, donde todo lo han decidido un reducido grupo de 'burukides' (dirigentes), siempre con secreto vaticano. "Es incomprensible que no hayan sabido leer las señales", añaden estas voces negando que el salto adelante de Esteban sea por "venganza". De hecho, el diputado se refirió ayer a Ortuzar como su "amigo", en la carta a la militancia en la que asumía el mandato. Pero la herida está abierta en canal. Ortuzar no se lo esperaba y en su círculo hablan de "traición".

Hasta dónde alcanzará ese giro en la estrategia política es hoy difícil de pronosticar. El PNV se halla en un momento de inflexión acosado por el auge imparable de Bildu, su eterno rival, y su posición política se ha ido desdibujando en pos de ese pragmatismo -o ventajismo- que le ha permitido alcanzar las mayores cotas de poder imaginado mediante sus pactos con Moncloa. Con el PP de Rajoy y con el PSOE de Sánchez. Pero hay señales preocupantes de que su electorado les está abandonando porque se han perdido. Han querido abarcar a izquierda y derecha y se han difuminado.

Hay que descartar cualquier pacto con el PP de Feijóo mientras este necesite de Vox. De hecho, la relación con los populares se ha deteriorado gravemente en los últimos meses, hasta el punto de que los puentes en el Congreso -con el propio Esteban- se han roto. La devolución del edificio de la Avenida Marceau ha sido el último detonante, pero el portavoz vasco ha exhibido en reiteradas ocasiones su rechazo frontal a la posición del portavoz popular, Miguel Tellado.

El ataque de este al "palacete del PNV" es una declaración de guerra para el futuro presidente del partido: "Si nos tocan esto, no vamos a pactar nada en cien años, ni aunque nos ofrezcan la independencia", aseguraban hace unos días a El Confidencial desde el grupo vasco. "Con el PP de Rajoy hay terreno para jugar. Con el PP de Ayuso, no", zanjan en el partido.

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Las ponencias que se debatirán en la Asamblea General empezarán a perfilar su camino. En el partido se le reclama que defina "una línea más clara y un discurso menos poroso", también en cuanto a la relación con Bildu, a quien Esteban considera su principal rival. Eso en el esquema clásico de derecha-izquierda, en el que algunos colaboradores le sitúan más centrado que Ortuzar, natural de la margen izquierda. Sonadas han sido también sus broncas con Podemos en el Congreso, y con Sumar.

Pero si por algo despunta el diputado del PNV es por su lucha verbal, casi física, con las "derechas españolas". Y ahí hay que recordar que negó hasta el saludo al entonces portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, en el debate de las generales de 2023. "Aitor es muy foralista y fundamentalista", señala otro exalto cargo del PNV. "No soporta ese sesgo españolista de cierto PP y Vox y eso le lleva a manifestarse con mucha dureza", agrega otro compañero.

"Es un político muy impulsivo, a veces cerril, pero sabe dialogar y se compromete con lo que dice", resumen en su entorno. "La parte negativa es que ahora tiene que gestionar un partido entero y para eso necesitas más mano izquierda", añaden sobre su carácter temperamental. "Aitor es de mecha corta", describe otro compañero de bancada.

"Es un político muy impulsivo, a veces cerril, pero sabe dialogar y se compromete con lo que dice", resumen en su entorno

Lo que es seguro es que la salida de Esteban le hace un roto importante al grupo vasco. Se espera que siga dirigiendo las negociaciones con el Gobierno de Pedro Sánchez desde Bilbao mientras Idoia Sagastizabal, la voz económica del partido, asume el mando. En paralelo, distintas fuentes del partido advierten de lo temerario que es debilitar el "flanco de Madrid" ahora que Bildu compite por el protagonismo político también en la capital y cuando ya ha sido plenamente legitimado, política y socialmente. "Debían haberlo pactado antes", afirman sobre la lucha por el poder desatada entre los dos amigos, Ortuzar y Esteban, los dos exponentes de los famosos 'jobuvis', jóvenes burukides vizaínos. Se afiliaron todos con 16 años. Y 45 años después se han peleado por quién coge la vara de mando de Sabin Etxea.

El PNV ha mutado de ser un partido previsible y de orden a otro imprevisible y desorganizado en solo un año. A la traumática salida del lehendakari Iñigo Urkullu le sigue ahora la sustitución por derribo de su todopoderoso líder, Andoni Ortuzar, quien será relegado del cargo el próximo 30 de marzo por su portavoz en el Congreso y hasta ahora leal escudero, Aitor Esteban.

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