Inédita imagen en el corazón donostiarra

Ni turistas ni pancartas contra ellos: la Parte Vieja de San Sebastián se queda sin su festival

Las tradicionales pintadas y carteles de "go home" o "this is not Spain" dirigidas a los miles de visitantes durante el Zinemaldia desaparecen ante la escasa presencia de destinatarios del mensaje

Foto: Una terraza prácticamente vacía en la plaza de la Constitución, en el corazón de la Parte Vieja de San Sebastián, durante el inicio del Festival de Cine. (EC)
Una terraza prácticamente vacía en la plaza de la Constitución, en el corazón de la Parte Vieja de San Sebastián, durante el inicio del Festival de Cine. (EC)

Hay fotografías que no necesitan de explicaciones, pero Luis, un veterano poteador de la Parte Vieja de San Sebastián, aporta una serie de datos adicionales clave para certificar que ya nada es lo que era en el considerado corazón de la capital guipuzcoana. "Dos de la tarde e inicio del Festival de San Sebastián", disipa cualquier atisbo de duda ante la imagen de una calle en la que apenas hay movimiento.

Efectivamente, nada es lo que fue en esta zona en el septiembre donostiarra. No solo la presencia de turistas se ha reducido a la mínima expresión. Por no haber, ni siquiera hay rastro de las pancartas y pintadas que todos los años por estas fechas toman la Parte Vieja para advertir a los miles de visitantes que acuden a la ciudad con motivo del Zinemaldia de que no son bienvenidos y dejarles constancia de que no se encuentran en territorio español. Los mensajes de 'tourist go home' o 'tourist, remember: this is not Spain' se desvanecen ante la ausencia de potenciales destinatarios.

Una céntrica calle de la Parte Vieja de San Sebastián, prácticamente desierta en pleno Festival de Cine. (EC)
Una céntrica calle de la Parte Vieja de San Sebastián, prácticamente desierta en pleno Festival de Cine. (EC)

Históricamente, el Zinemaldia de San Sebastián ha sido la cámara idónea para el entorno 'abertzale' a la hora de poner la alfombra roja a sus reivindicaciones, con la proyección internacional del festival como gran escaparate. Y la Parte Vieja, salpicada de lleno por el radio de acción de los diferentes puntos neurálgicos del certamen —el Kursaal, el Victoria Eugenia, el Hotel María Cristina, el teatro Principal o los cines Príncipe—, se convertía en estas fechas en el plató principal de su película, con un atrezzo 'ad hoc' para los miles de figurantes que pasan a diario por el escenario.

En los antiguos paneles 'combativos', hoy lo mismo se venden cursos de inglés o de canto que se pide la independencia o despide al etarra Igor González

Pero hoy, ya con los títulos de crédito del festival en marcha, apenas hay contadas pintadas en contra los turistas o a favor de los presos de ETA con muchos años a sus espaldas que sobreviven como buenamente pueden al paso del tiempo. Ni siquiera en la calle 'abertzale' por antonomasia, la Juan de Bilbao, cuelgan de los balcones pancartas reivindicativas en la que es una estampa inaudita para estas fechas. En los antiguos paneles 'combativos', que también sufren los duros efectos del transcurrir de los años, ahora lo mismo se venden cursos de inglés que de electrofitness y se publicitan clases de canto y de baile que se clama por la independencia o se da un adiós al preso de ETA Igor González Sola, quien se suicidó recientemente en la cárcel de Martutene. Lo que hasta hace bien poco estaba abonado a las proclamas 'abertzales' ha dado paso ahora a una mezcla de mensajes de todo tipo y color donde la política lucha por llegar a los ojos de los viandantes entre anuncios de toda condición.

Una pintada 'vieja' en la persiana de un bar cerrado de San Sebastián pide a los turistas irse a su 'casa'. (EC)
Una pintada 'vieja' en la persiana de un bar cerrado de San Sebastián pide a los turistas irse a su 'casa'. (EC)

Sí se vislumbran, a raíz del suicidio de González Sola, algunos carteles en paredes que denuncian la política penitenciaria de "venganza" que se aplica con los presos de ETA. Pero son la excepción a una fotografía 'limpia' en esencia, de la que han desaparecido las numerosas pintadas o pancartas con la firma de la izquierda 'abertzale' para estas fechas. Al menos, para la película de esta edición, marcada por el covid-19. "Este año nos vamos a ahorrar el coste de borrarlas o quitarlas", bromean en el ayuntamiento ante la ausencia en esta edición de las 'estrellas' de todos los años en el festival de la Parte Vieja.

Pero la situación que vive esta zona no está para muchos chistes. Porque el coronavirus ha vaciado las calles de turistas y de pancartas en contra de su presencia, pero, por el contrario, ha hecho brotar el cierre de persianas de establecimientos hosteleros. "Queremos soluciones", claman desde el silencio carteles de protesta entre el silencio de la calle. Hasta asusta en cierto modo el desangelado ambiente en una zona acostumbrada —para bien y para mal— al bullicio y que ya hace unos días ha dejado atrás el movimiento de turistas propio del periodo estival. Dicen los donostiarras que el verano en San Sebastián es más largo que en cualquier otro punto, y que no concluye hasta la finalización del Festival de Cine, pero el coronavirus se ha llevado por delante el idioma de la calle para convertirlo en mera ficción. O, al menos, para reducir la realidad a un mero deseo.

Un panel informativo en la Parte Vieja de San Sebastián con todo tipo de carteles. (EC)
Un panel informativo en la Parte Vieja de San Sebastián con todo tipo de carteles. (EC)

"Da pena ver cómo está la Parte Vieja", lamenta una vecina ante la "triste" imagen de unas calles prácticamente vacías en la segunda quincena de septiembre. Su pena contrasta con la alegría que exhibe un matrimonio sentado en una desértica terraza de la céntrica plaza de la Constitución. "¡No veas qué tranquilidad!", exclaman al unísono remitiéndose a la estampa que les rodea: de algo más de 40 mesas que conforman la terraza no hay ocupadas ni una cuarta parte. "Habíamos perdido la Parte Vieja", aseguran con una sonrisa mientras degustan dos copas de vino blanco.

La calle 'abertzale' Juan de Bilbao de la Parte Vieja de San Sebastián, sin movimiento y limpia de pancartas. (EC)
La calle 'abertzale' Juan de Bilbao de la Parte Vieja de San Sebastián, sin movimiento y limpia de pancartas. (EC)

Sus palabras sacan a relucir el eterno debate en torno a si la Parte Vieja es o no para los donostiarras. El coronavirus ha 'limpiado' las calles de turistas y de su iconografía 'abertzale', pero no la discusión entre quienes defienden que esta zona ha perdido el alma al venderse a los turistas —con precios prohibitivos— y quienes reivindican su sentido en el quehacer diario donostiarra. "Hay que reivindicar la Parte Vieja como algo nuestro", tercia en el debate la edil de Turismo Sostenible, Cristina Lagé (PSE-EE), quien aboga por "volver a acercar esta zona a los donostiarras". "Hay que volver a llenar sus calles de alegría", reclama para hacer frente a la "triste" imagen que ha dejado el coronavirus tras unos meses de julio y agosto en el que "se han podido salvar los trastos" con la llegada de turistas, principalmente de las zonas del entorno.

Sin entrar en el debate de la idoneidad de determinadas políticas municipales llevadas a cabo en la Parte Vieja, su particular fisonomía, donde dominan pequeños establecimientos hosteleros de consumo en barra que reúnen a mucha gente en su interior —esto es, los más afectados por las medidas decretadas para frenar la expansión del coronavirus—, ha jugado en su contra en estos tiempos de crisis sanitaria. De hecho, el movimiento de personas por esta zona durante los dos meses veraniegos ha caído un significativo 40%. Por ello, con la mirada puesta en el futuro, Lagé aboga por acometer un "replanteamiento" de la Parte Vieja como "centro turístico, cultural y gastronómico".

Pero, al margen de discrepancias políticas o de controversias identitarias en torno a la Parte Vieja como territorio afín o no para los donostiarras, lo que sí concita unanimidad de criterio es la "impensable" imagen de sus calles, sin apenas movimiento con el inicio del Festival de Cine. No faltan las personas deambulando por sus calles con la acreditación del festival colgando del cuello, pero nada que ver con años anteriores, donde el pase del certamen se exhibía incluso a altas horas de la madrugada en sus bares. "Esto es una ruina", comparten a grandes rasgos los negocios que viven del 'tráfico' de ciudadanos en la zona. De hacer caja en otros tiempos no muy lejanos a hacer números para sobrevivir en el tiempo presente. En su caso, no hacen falta exhibir pancartas para reivindicar eso de "here, everyone is welcome".

Una gran lona promocional de 'Patria' en el Boulevard de San Sebastián. (EC)
Una gran lona promocional de 'Patria' en el Boulevard de San Sebastián. (EC)

Pero quien ha cruzado el umbral de la puerta ahora mismo es el tijeretazo del Zinemaldia en el número de proyecciones —un 23% menos— y del número de películas —un 31%— para atender a los mandatos sanitarios, lo que reduce ya de por sí la posible afluencia de visitantes. El recorte impuesto por la pandemia no solo va a tener repercusiones de puertas para adentro, en la asistencia a las salas de cine, sino también de puertas para afuera, en la presencia en las calles. Sí habrá desfiles de estrellas junto al Kursaal o el Victoria Eugenia —aunque sin la presencia de fans y sin firma de autógrafos o selfis—, atendiendo a los protocolos establecidos, pero no habrá pases de grandes masas de turistas ni de proclamas en su contra en la Parte Vieja, una zona que se queda sin sus particulares 'estrellas' de estos días. Salvo sorpresas de última hora, que en esta película, conociendo a sus actores, no se pueden descartar.

De momento, a día de hoy, el único cartel que habla es la gran lona que cubre un edificio en obras en el Boulevard aledaño a la Parte Vieja con la polémica imagen de promoción de la serie televisiva de HBO 'Patria' que adapta la que ha sido considerada la "definitiva" obra sobre el terrorismo en el País Vasco, firmada por el donostiarra afincado en Alemania Fernando Aramburu. La cara que mira al Boulevard muestra la crueldad de ETA, con una víctima de la banda terrorista agonizando en el suelo en los brazos de su esposa tras ser tiroteado por un etarra. La que se proyecta sobre la calle Legazpi pone al descubierto las torturas policiales, con un miembro de la banda terrorista encogido en el suelo de una comisaría tras las palizas sufridas entre la indiferencia de tres agentes. Los carteles de cine, de momento, no compiten con otros carteles. La Parte Vieja, con el comienzo del festival, no sabe de patrias. Al menos ahora.

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